- Ha entusiasmado a un sector demócrata de origen africano y causado sentimientos encontrados
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El locutor radial Armstrong Williams, conservador y de ascendencia africana, nunca votó por un candidato presidencial demócrata. Pero, la situación podría cambiar este año cuando Barack Obama sea el postulado presidencial por ese partido.
“No me gusta necesariamente su política; ni me gusta mucho lo que defiende, pero por primera vez en mi vida, la historia me empuja a pensarlo seriamente”, reconoció Williams. “Puedo decir honestamente que no tengo ni idea por quién votaré en noviembre. Y en mi caso, eso es increíble”.
Causa sentimientos encontrados
Al igual que Obama ha entusiasmado a un sector de la población demócrata de origen africano, ha causado sentimientos enconados entre los republicanos negros. Les entusiasma la posibilidad de un Presidente negro pero les repele que el senador de Illinois tenga ideológicamente un criterio diametralmente opuesto al suyo.
“Muchos negros conservadores”, reconoció Williams, “me dicen en privado que les resultaría muy difícil votar contra él en noviembre”.
Incluir a los olvidados
Quizá por haberse percatado de la situación, el candidato presidencial republicano John McCain ha intentado atraerse al electorado negro. Hace poco dijo a la revista Essence que asistirá en julio a la convención anual de la Asociación Nacional para el Avance de los Pueblos de Color (NAACP) y destacó que viajó hace poco a Selma, en Alabama, escenario de las protestas por los derechos civiles en la década de 1960, donde “hablé de la necesidad de incluir a los ‘estadounidenses olvidados’” en el proceso electoral.
Empero, al senador de Arizona le va a resultar muy difícil atraer el voto masivo de los afroestadounidenses, especialmente al considerar que su rival en de origen africano y altamente carismático.
En el 2004, el electorado negro se inclinó por el candidato demócrata John Kerry frente al presidente George W. Bush por un margen del 88 por ciento al 11 por ciento, según los sondeos de opinión a boca de urna.
Batalla por el poder
La cerrada batalla entre Obama y su rival republicano John McCain empezó en serio esta semana, tras la salida de Hillary Rodham Clinton de la competencia demócrata, y se ha enfocado en los temas centrales: aprovechar la impopular guerra de Irak como un problema urgente en la mente de los votantes y colocando a McCain en una clara desventaja.
Los electores están divididos acerca de si quien, entre McCain u Obama, enfrentará mejor el problema en Irak, pero Obama es percibido como el que mejor podría ocuparse de la economía.
Durante un acto de campaña en Pensilvania, un campo de batalla importante en la elección del noviembre, Obama prometió reducir los impuestos para la clase media, elevar la carga fiscal para los adinerados, invertir dinero en la “energía verde” .