Ahora sí, ¡a jugar!

[email protected] Igual que la mayoría de niños y más tarde jóvenes, mi primer contacto con el futbol fue en la escuela. Argentina había acogido el Mundial de 1978 y en medio de aquel ambiente hostil propiciado por la junta militar, más los goles de Mario Kempes, el título le quedó a los locales. Y como […]

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Igual que la mayoría de niños y más tarde jóvenes, mi primer contacto con el futbol fue en la escuela. Argentina había acogido el Mundial de 1978 y en medio de aquel ambiente hostil propiciado por la junta militar, más los goles de Mario Kempes, el título le quedó a los locales.

Y como siempre ocurre durante los torneos de envergadura, las canchas se improvisaban en calles y escuelas, mientras nos poníamos nombres de las figuras del momento. Claro, yo no tuve mucho éxito entonces, pero como la mayoría de amigos, corría de un lado a otro tras una bola que por lo general no tocaba.

Pero quedó sembrada la semilla que luego me permitió admirar a Zico y apreciar el resurgimiento de Paolo Rossi en 1982. Ya para el torneo México 86, vimos la grandeza de Maradona, haciendo goles con las manos y los pies, para llevar a su equipo a la cima.

Desde entonces, he sido un aficionado clandestino al futbol. Y aún sin llegar a sentir la misma atracción del beisbol y el boxeo, seguí con atención el paso de Hugo Sánchez por el Madrid, cuando junto a Emilio Butragueño formaban un dúo temible poco antes del arribo del fantástico Raúl, lanzado a las brasas por Jorge Valdano cuando era el jefe.

Ahora mis hijos, ambos madridistas, me han obligado a ponerle atención al futbol. Me dio pena el día que uno de ellos me dijo: “Es que no sabés mucho de futbol, verdad”. En realidad no sé nada, respondí, pero desde hace varios meses, me ha dicho que ha notado ciertos progresos en mí.

LA ATRACCIÓN DEL FUTBOL

La verdad es que nunca me he sentido experto en nada. Aquí carecemos de condiciones, pero sobre todo de la dedicación y entusiasmo para llegar a ser especialistas en temas deportivos, aunque sí hay personas cuyos conocimientos y experiencia les hacen una autoridad a la hora de opinar.

De modo que sigo viendo al futbol como un aficionado. Me entretiene. Y eso es lo que pretendo con esta columna. Que nos entretengamos todos. Los comentarios y análisis vamos a dejárselos a los expertos.

Aún así, me encantaría ver graduado como grande a Cristiano Ronaldo. Es un espectáculo el tipo con el balón entre sus pies y su capacidad resolutiva es letal. Ojalá Scolari lo deje suelto como Ferguson en el Manchester United.

Siempre me ha gustado la disciplina táctica de los alemanes, donde los roles suelen estar bien definidos, y creo que tienen buen chance de ganar ahora.

Vamos a ver qué pasa. Lo importante es que ya no hay tiempo para más. ¡A jugar!

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