Historias sobre dos extraños que luego de una noche de farra terminan debajo de las sabanas se han filmado muchas. No por eso signifique que la idea no se pueda seguir explotando.
El director y guionista de comedias más popular del momento, Jude Apatow (Virgen a los 40, Supercool) dio un buen ejemplo de cómo se puede reescribir con mucha creatividad e ingenio con la reciente Ligeramente Embarazada (2006).
Locura de Amor en Las Vegas vuelve por este concepto, pero a diferencia de Apatow, se ve atrapada por la misma crisis que actualmente tiene empantanado al género de comedias románticas: Ser predecibles minuto a minuto.
De por si, por las mismas características del género, no es difícil adivinar como van a finalizar las historias. Entonces, el asunto es como hacerlas interesantes y divertidas. Vuelvo al mismo ejemplo de Apatow. En Locuras de Amor el guión es tan flojo que incluso hay líneas que uno puede adivinarlas por lógica. No existe el más mínimo esfuerzo por estructurar aunque sea un intento de trama.
La película logra sostenerse gracias a sus actores. Cameron Díaz y Ashton Kutcher tiene la química necesaria para lograr risas pese a sus diálogos ligeros. Díaz entrega una versión más madura de esa semblanza inocente que la catapultó a la fama en Loco por Mary. Kutcher tiene una cara de payaso por obra y gracia de la naturaleza. Aunque todavía no se ha pulido como un actor, puede lograr risas con sólo aparecer en pantalla.
A esto hay que añadirle el satisfactorio trabajo entregado por los actores de reparto Rob Corddry, Treat Williams, Dennis Miller y Lake BellRob Coddry y Lake Bell, en los papeles de los típicos amigos consejeros, catalizadores de algunos de los mejores chistes de la cinta.
Al final, aunque usted sepa como va a terminar la cinta con sólo ver los primeros 15 minutos de esta, seguramente va reír con algunas de las situaciones que predeciblemente ocurren en esta película.
Siendo una comedia, se podría decir que mientras el público se mantenga riendo a carcajadas, no importa más nada, principalmente las críticas. Por algo esta cinta a la segunda semana de su estreno desbancó al proyecto visual más revolucionario del año (Meteoro).
No se levante de sus butacas luego del predecible final (por tercera vez lo menciono). Dos de las mejores escenas de la cinta se cuelan en la secuencia de créditos. Si tan sólo toda la cinta hubiese mantenido ese mismo tono.