- Ipade advierte consecuencias con cambios para elecciones en Atlántico Norte
[/doap_box]
Un eventual acuerdo entre los diputados del Frente Sandinista (FSLN) y el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) para posponer de noviembre a enero las elecciones en los ocho municipios de Atlántico Norte, sería “sumamente negativo” para la democracia del país, dijo ayer el director ejecutivo del Instituto para el Desarrollo y la Democracia (Ipade).
“Sería una señal negativa para el país, (porque) nosotros como organismo de observación electoral creemos que un elemento clave en toda sociedad es el nivel de credibilidad que existe en las instituciones políticas y los poderes del Estado, y sobre todo de las reglas del juego en una sociedad democrática, en la cual el tema electoral es muy sensible para la ciudadanía”, advirtió el experto, para quien la Asamblea y los partidos políticos juegan con la estabilidad del país.
El 5 de abril pasado, el Consejo Supremo Electoral (CSE) decidió suspender hasta abril del próximo año las elecciones en los municipios Puerto Cabezas, Prinzapolka y Waspam, afectados por el huracán Félix en septiembre del año pasado.
Esta decisión no afectaba a los otros cinco municipios, pero actualmente los partidos mayoritarios negocian una reforma parcial a la Ley Electoral para posponer las elecciones del 2 al 9 de noviembre, porque el primer domingo del mes que establece la ley, de rango constitucional, coincide con el Día de los Difuntos.
En el paquete estaría incluido realizar hasta en enero las elecciones en todos los municipios de la Región Autónoma Atlántico Norte (RAAN).
Zúñiga dijo que el Ipade ve positivo el cambio de fecha del 2 al 9, porque esto ya se había valorado desde el principio y “lo político debe considerar lo cultural”, es decir, no obligar a competir las elecciones con la tradición religiosa de honrar a los deudos, porque podría aumentar la abstención en las urnas.
Pero en la modificación de la fecha de las elecciones para toda la RAAN, ve un peligro.
“Si se comienza a enviar señales de que aquí las elecciones se pueden estar moviendo de fecha e incluso cambiando de año, o posponiendo en determinados territorios del país, sin causa justificada, esto es una señal que introduce elementos que alteran el nivel de confianza en las instituciones públicas, que alteran el nivel de credibilidad en el Poder Legislativo”, opinó.
Zúñiga dijo que “sería grave” enviar una señal de inestabilidad, porque “si las elecciones las posponés una vez y estás hablando de posponerlas de nuevo, eso significa un mensaje de que las reglas del juego pueden ser cambiadas en cualquier momento por los actores políticos y eso no es positivo”.