Steven Spielberg, George Lucas y Harrison Ford han decidido, en una atrevida apuesta, renunciar a todas sus ganancias por la cuarta entrega de Indiana Jones si la taquilla no supera los 400 millones de dólares.
De esta manera, los ingresos iniciales por la venta de entradas para ver Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull (“Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal”) irán a parar exclusivamente a las arcas de Paramount Pictures.
En esta época poco boyante para la industria de Hollywood, el elevado coste del film, unos 335 millones de dólares, llevó a los artífices del filme a acordar posponer sus ingresos, normalmente un porcentaje de la taquilla, hasta que la Paramount recupere su inversión en el proyecto.
Las grandes productoras son cada vez más prudentes a la hora de involucrarse en largometrajes multimillonarios ante las nubes negras que se ciernen sobre Hollywood, donde se palpa una crisis en el ambiente.
MILLONARIA INVERSIÓN
La Paramount, según fuentes del diario Los Ángeles Times, aportó 185 millones de dólares para la realización de la cuarta entrega de Indiana Jones y al menos 150 millones de dólares para su promoción en todo el mundo.
A estas cantidades se sumará el 2.5 por ciento de los ingresos que se obtengan de la distribución de la película, aunque Spielberg, Lucas y Ford no verán un centavo hasta que las nuevas aventuras del arqueólogo más famoso del cine reporten a los estudios 400 millones de dólares.
Las condiciones impuestas por la Paramount comienzan a ser algo habitual en Hollywood, donde hasta el momento las estrellas de la gran pantalla recibían pagos por adelantado y una parte importante de la recaudación en taquilla antes de que la productora recuperase su inversión.
A priori, Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull es una apuesta segura y se espera que arrase en los cines cuando llegue a las carteleras el próximo 22 de mayo.
Las aventuras de “Indi” son de las más exitosas de la historia de Hollywood y la hasta ahora trilogía recaudó mil 200 millones de dólares en todo el mundo, 494 de ellos correspondieron a la caja lograda por la tercera parte de la saga, Indiana Jones and the Last Crusade (1989).
Ese filme fue el primero en superar los 10 millones de entradas vendidas en un solo día, cuando se estrenó en los cines en la primavera de 1989, mientras que Indiana Jones and the Temple of Doom (1984) superó los ingresos obtenidos en su semana de lanzamiento por cintas como Star Wars: Return of the Jedi (1983).