- Miles le cantaron Happy Birthday!, al Pontífice
El Papa Benedicto XVI admitió la tarde del miércoles que el escándalo de los sacerdotes pederastas fue “pésimamente gestionado”, durante su discurso a los obispos estadounidenses en el Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción, de Washington.
Ante los cerca de 400 obispos estadounidenses, que forman una de las más numerosas conferencias episcopales del mundo, el Pontífice reiteró su “profunda vergüenza” por los casos de abuso sexual de menores por parte de sacerdotes de la Iglesia católica de EE.UU.
Aunque la respuesta a los escándalos “no fue fácil”, estuvo “pésimamente gestionada”, añadió citando las palabras del presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, cardenal Francis George.
En el discurso de bienvenida al Obispo de Roma, el mismo George reconoció el “terrible pecado” de los abusos sexuales sobre menores por parte de algunos curas, y reiteró que “la mala gestión” ha producido serias consecuencias.
El Papa instó a los miembros de la Iglesia “a reconocer y afrontar el problema de los abusos sexuales en el contexto eclesial”, para ofrecer una orientación a los demás, “ya que esta plaga se encuentra también en cada sector de la sociedad”.
Ahora la responsabilidad de la Iglesia católica es “cerrar las heridas causadas por cada violación de la confianza, favorecer la curación, promover la reconciliación y acercase con afectuosa preocupación a cuantos han sido tan seriamente dañados”, apuntó.
El Papa pidió a la Iglesia estadounidense promover “un ambiente seguro que ofrezca mayor protección a los jóvenes”.
Por la mañana, más de 13,500 personas entonaron el miércoles el “¡Feliz Cumpleaños!”, a Benedicto XVI en los predios de la Casa Blanca, y el presidente George W. Bush dijo que la primera visita papal a la residencia presidencial en 29 años era un recordatorio para el pueblo estadounidense de la necesidad de “distinguir entre el bien y el mal”.
El Pontífice cumplió 81 años el miércoles, en el primer día completo de su visita a Estados Unidos como líder de la Iglesia católica. Su estadía de 90 minutos en la Casa Blanca fue acompañada de una pompa y circunstancias rara vez vistas pese a ser un lugar de recepción de reyes y estadistas mundiales.
ABOGÓ POR LOS INMIGRANTES
El Papa pidió al Presidente estadounidense usar “la diplomacia paciente para resolver los conflictos” respetando los derechos humanos y “una política de inmigración coordinada” con América Latina, en su primera visita a Estados Unidos desde el inicio de su pontificado, hace tres años.
Tras una reunión en la Oficina Oval, Bush y Benedicto XVI abogaron por “una política de inmigración coordinada” con América Latina, “especialmente su trato humano y el bienestar de sus familiares”.