- El analista Peter Bernal dice que los cambios en Cuba se ven en la gente
Cuando en febrero pasado Raúl Castro heredó la Presidencia de Cuba, gobernada durante 49 años por su hermano Fidel, anunció que revisaría algunas medidas restrictivas “absurdas”, lo que dejó correr rumores de cambio sobre la isla, aunque el mismo Castro no dio para tanta imaginación. Pero más de un mes después se infló esa esperanza al autorizar a los cubanos la contratación de telefonía celular y la compra de electrodomésticos, antes restringidos.
Pero, ¿la eliminación de estas restricciones en Cuba generará algún cambio en la isla?
El escritor y columnista de origen cubano Peter Bernal estima que comprar libremente electrodomésticos y celulares no es una gran apertura si no se olvida que un cubano gana un promedio de 4,900 pesos convertibles al año, que equivalen a unos 204 dólares, que sólo bastarían para pagar una noche y las comidas en un hotel de la isla.
Sin embargo, Bernal se inclina a creer que el cambio verdadero en Cuba ocurrirá cuando los cubanos pierdan el miedo, como escribe Yoani Sánchez, la joven autora del blog cubano Generación Y, galardonado con el Premio Ortega y Gasset, de Periodismo Digital 2008, y del cual Bernal celebra esperanzas.
Bernal cita de Sánchez que “el cambio principal de Cuba se está dando en la gente. El ciclo del silencio se terminó en este país. La gente está hablando a boca de jarro y la sensación de parálisis que existió por muchos años ha cedido frente al atrevimiento a llamar las cosas por su nombre”.
Además, según el analista la apertura económica es parte de un paquete de medidas que tratan de “imponer lógica a la economía interna, caotizada por el mercado negro”.
No hay cambio, dice, si han tenido que pasar cincuenta años para saber producir leche, cuando antes de Castro se producían mil millones de litros de leche al año, equivalentes a medio litro per cápita por día, pero el año pasado se reportó una producción de 345 millones de litros, para un promedio per cápita de medio litro por semana”.
Para Bernal, “el único cambio que asegura el éxito para todos los cubanos es un Estado de Derecho y una legítima separación de poderes (porque) se necesita libertad para generar trabajo y crédito”.
Bernal cita a Sánchez como una artífice de cambio. Una artífice que en su bitácora del 10 de abril escribió desde la isla comunista: “Habito una utopía que no es mía. Ante ella, mis abuelos se persignaron y mis padres entregaron sus mejores años. Yo, la llevo sobre mis hombros sin poder sacudírmela (…) a los que me impusieron —sin consultarme— este espejismo, quiero advertirles, desde ahora, que no pienso heredárselo a mis hijos”.