El TLC entre Estados Unidos y Colombia quedó en el limbo este jueves, tras la decisión de la Cámara de Representantes de eliminar los 90 días de plazo establecidos para decidir si aprueba el acuerdo.
La decisión de los representantes, aprobada por 225 votos a favor y 194 en contra, supone que el TLC puede ser considerado ahora cuando la presidenta del organismo lo disponga, y no en el plazo estipulado cuando el pacto fue negociado.
El miércoles, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, anunció su intención de suprimir el plazo de 90 días, después de que el presidente George W. Bush enviara el lunes el TLC al Congreso para su ratificación pese a la oposición de los demócratas.
“Es una decisión que socava la credibilidad de cualquier Gobierno estadounidense para negociar acuerdos comerciales en el futuro”, dijo Bush. “Los demócratas del Congreso actuaron siguiendo intereses mezquinos y optaron por la senda del aislacionismo”.
La Cámara eliminó la regla que le obligaba a debatir y votar por el tratado en un plazo de 90 días hábiles de la legislatura, conforme lo señala la ley de promoción del comercio o “fast track” bajo la cual fue negociado.
Apelando a esa disposición, Bush, quien dejará el cargo a un sucesor en enero, envió unilateralmente el lunes el acuerdo colombiano al Congreso, temeroso de que sus opositores en la legislatura pudieran seguir demorando el inicio del debate regular y no abordarlo este año.
Pelosi dijo que la votación no eliminaba el tratado en sí, sino que abría un nuevo plazo en el cual esperaba considerar más detenidamente aspectos de la economía nacional y ayudar a trabajadores estadounidenses afectados por el comercio para luego abordar el tratado colombiano.
Pero Bush no lo tomó así.
“El mensaje que los demócratas enviaron hoy es que sin importar la firmeza con que alguien pudiera estar de nuestro lado, le vamos a volver la espalda cuando sea políticamente conveniente”, dijo Bush en una declaración escrita.
Sobre todo, los demócratas argumentaron que no permitirían al Presidente decidir su agenda tratando de forzar una votación sobre el TLC, toda vez que, según esgrimen, querían continuar dialogando sobre el polémico pacto antes de que les fuera remitido.
“Esta no es una acción contra nadie y menos aún contra el pueblo de Colombia”, dijo Pelosi. “Colombia es nuestro amigo, es un país de nuestro vecindario, y su amistad es importante para Estados Unidos. Pero tenemos preocupaciones sobre los trabajadores en Colombia y respetamos el liderazgo del presidente (Álvaro) Uribe”.
“Antes de aprobar otro acuerdo comercial, queremos hacer algo positivo por nuestra economía, con nuestros propios plazos”, señaló.
En Bogotá, el Gobierno del presidente Álvaro Uribe dijo que esperaba que demócratas y republicanos sigan trabajando en busca de un entendimiento.
“Es un acuerdo de gran, gran importancia para los dos como para congelarlo o dejarlo caer”, declaró el ministro de Comercio Exterior, Luis Guillermo Plata.