- Cancún recibe la nueva edición latinoamericana del World Economic Fórum. El espacio es uno de los más propicios para el intercambio de ideas, análisis y conclusiones en los temas más relevantes que tiene la región
La versión 2008 del World Economic Fórum, que se realizará a mediados de abril en Cancún, ciudad costera de México en el Caribe, ocurre justo en un punto de inflexión.
Luego de un lustro de continuo crecimiento económico por sobre el 5 por ciento anual, con mercados de capitales al alza y pujantes y en medio de un sobrio manejo macroeconómico, el entorno global está en transformación: la crisis financiera de Estados Unidos tendrá fuertes efectos en el corto plazo, mientras que el cambio de ecuación de poder obligará a la región a insertarse de manera distinta en el resto del planeta.
Asia se consolida, no sólo como un fundamental vendedor de manufacturas, servicios y comprador de materias primas. También avanza a transformarse en el mayor proveedor de capital del planeta y sus empresas avanzan más rápido que nadie en ganar posiciones.
“Consolidando un lugar en el Cambiante Panorama Global”, es el lema del encuentro en México. Esta cumbre se enfocará en descubrir y resaltar las oportunidades de negocios derivadas de la ejecución exitosa de una agenda prioritaria de reformas económicas y sociales.
Con el objetivo de adelantar y fomentar el intercambio de ideas, esta vez les presentamos una muestra de algunos de los debates y las posiciones de varios de los expositores que estarán presentes en esta importante cita mundial y que ciertamente marcarán la agenda regional en años venideros.
CASO BRASIL: Pensiones Y DÉFICIT FISCAL
Roberto Texeira da Costa, vicepresidente del Consejo de Administración de Banco Sul América y Sul América Investimentos y del Centro Brasileño de Relaciones Internacionales (Cebri), habla a continuación sobre el actual sistema de pensiones de Brasil:
Este sistema en el que los trabajadores actuales financian las jubilaciones de los ancianos (llamado también de retención fiscal), representa un déficit equivalente a 1.93 veces el PIB del país, si se proyecta lo que se perderá de aquí al año 2050.
Algunos pueden decir que los supuestos usados para este ejercicio son más o menos conservadores (3.5 por ciento de crecimiento promedio del PIB y tasa de interés real de 3 por ciento), pero se trata de un problema muy grave que podría minar las finanzas estatales si no se hace nada.
Lo bueno es que Brasil crece económicamente y que el empleo formal también sube, por lo que no hay motivos para retrasar una reforma del sistema de pensiones. Esto es un factor clave en la creación de considerables recursos de inversión para que los gobiernos consigan mantener el crecimiento económico.
Se debe buscar una combinación eficiente entre el sistema de retención fiscal y uno de cuentas individuales. El primero debe estar alineado con los objetivos de cualquier Estado, debe garantizar el ingreso mínimo para una vida digna para quienes no tienen posibilidad de contribuir con el sistema y para aquellos cuya contribución no fue suficiente para garantizar una pensión de jubilación mínima.
El sistema complementario de las cuentas individuales de capital es por definición responsabilidad de cada individuo. El Estado sólo podrá definir reglas ponderadas que garanticen la seguridad y el ambiente propicio para el crecimiento de los recursos.
El Estado debe reducir su función de asistencia social y de regulador, lo que permitiría aumentar la eficiencia operacional general y una positiva creatividad que sólo el sector privado puede generar.
El papel del Estado es estimular a sus ciudadanos a buscar soluciones para su longevidad y crear incentivos relevantes que inciten a la acumulación de activos a largo plazo.
BAJA INVERSIÓN E INFRAESTRUCTURA INEFICIENTE
Luis Alberto Moreno, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), comenta sobre los problemas de infraestructura en la región.
Aunque la infraestructura latinoamericana ha mejorado, tenemos aún muchas lagunas. La región ha caído atrás del promedio de países de medianos ingresos en varias categorías como electricidad, carreteras y teléfonos.
Mientras los niveles actuales de inversión anual en infraestructura son de alrededor del 2.5 por ciento del PIB, se estima que la región necesitaría invertir de 4 a 6 por ciento del PIB cada año durante 20 años para atender el crecimiento de la demanda.
Desde el punto de vista de los inversionistas, la mayoría de los países de la región son clasificados con bajos índices de competitividad en gran medida debido a su infraestructura deficiente. Tenemos una gran disparidad entre países latinoamericanos, algunos con servicios de infraestructura a nivel de los países de la OCDE y otros más cercanos a países africanos.
Dos factores son fundamentales para aumentar la inversión privada. En primer lugar, decisión política, traducida en la creación de oportunidades para el sector privado en sus diversas formas (concesión, privatización, entre otros), donde el principal promotor es el Gobierno.
En segundo lugar, un marco normativo estable para la participación privada. Nuestra experiencia en financiación de proyectos de infraestructura privada ha demostrado que la estabilidad de un marco regulador, más que (y a veces independientemente de) sus características de diseño, es determinante para inversionistas y prestamistas.
Aunque hay espacio suficiente para la participación privada en inversiones de infraestructura, el grueso de las inversiones a mediano plazo vendrá del sector público (históricamente las inversiones privadas en infraestructura representan menos de 10 por ciento). Esto requerirá que los gobiernos produzcan el espacio fiscal para financiar esas inversiones dentro de un marco macroeconómico estable.