Los obispos costarricenses que recientemente visitaron el Vaticano, expusieron ante el Pontificio Consejo para la Pastoral de los Migrantes la realidad de los nicaragüenses en Costa Rica.
La conferencia episcopal costarricense integrada por siete obispos, recién concluyó una visita al Vaticano y entre los temas que analizaron fue la migración nicaragüense, cuya explicación estuvo a cargo del Obispo de Alajuela, Monseñor Ángel San Casimiro.
Según San Casimiro, se le expuso al Obispo Agustín Marquetto “la situación de migración de nuestros hermanos nicaragüenses y señalamos cómo ellos, en su mayoría, están dedicados a actividades agrícolas y de construcción”.
“Por eso, como Iglesia hemos intentado incidir con otros grupos para que se modifique la Ley de Migración y Extranjería en aras de la defensa de sus derechos”, indicó.
Monseñor Hugo Barrantes, Arzobispo de San José, indicó que la Conferencia Episcopal informó la realidad costarricense que es un país que recibe alta cantidad de extranjeros; pero que también se ha convertido en un país expulsor de personas.
“Aquí tenemos quizá medio millón de inmigrantes, quizá un diez por ciento, todo eso lo informamos allá. También informamos de cómo Costa Rica es emisor, y eso trae problemas, separación de parejas, hogares que se destruyen algunas veces por el fenómeno migratorio”, explicó Monseñor Barrantes.
“Les informamos que con Nicaragua tenemos un diálogo, con instituciones, con migración nicaragüense, con diputados nicaragüenses, ya vamos mejorando, porque ya muchos nicaragüenses vienen con un destino concreto, con un permiso temporal de trabajo, se está regulando y humanizando más la situación”, añadió.