- El beisbol es un deporte donde las estadísticas tienen mucha importancia, y especialmente lo tienen los récords que consagran a los peloteros con el paso de los años y las décadas
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Ver Infografia > El beisbol se distingue, en parte, del resto de deportes por sus estadísticas. Las grandes historias son construidas alrededor de grandes cifras. Un número puede identificar a un pelotero para el resto de su existencia.
Así, en las Grandes Ligas el 60 identifica la mayor cantidad de jonrones que conectó Babe Ruth en una temporada, el 56 representa la racha de juegos dando de hit de Joe DiMaggio, o bien 41 es la cantidad de victorias de Jack Chesbro en la temporada de 1904.
En nuestro beisbol, no hay un vínculo de esas proporciones, pero hay algo de eso desde que las estadísticas se han llevado con más orden a partir de 1970.
En este período se han impuesto récords que no hay forma de tumbar en estos momentos, especialmente en bateo, pues la mayoría de ellos fueron construidos con bate de aluminio y torneos largos, mientras que ahora se juega con un calendario limitado y desde que el bate de madera retomó su lugar, los bateadores de poder han brillado por su ausencia.
De modo, que no sería una mala idea guardar las siguientes cifras, pues la próxima vez que usted desee chequear las marcas más impresionantes de nuestro beisbol, seguro estas mismas serán, porque estos son los récords imposibles de borrar:
42JONRONES DEL “TIBURÓN”
La temporada de 1978 es recordada como una de las más explosivas de todos los tiempos en el beisbol nicaragüense y el artillero granadino Ernesto López es la máxima representación de ella con uno de los registros más increíbles del beis pinolero, al descargar 42 cuadrangulares en 91 juegos y 343 turnos al bate con los Tiburones del Granada.
Ni siquiera las Ligas Mayores tienen en su historia a un bateador de 40 jonrones con menos de 400 turnos al bate en una temporada.
El “Tiburón Mayor” estremeció las graderías una vez cada 8.2 apariciones al plato en ese 1978 y además tuvo nueve juegos de dos o más jonrones, incluyendo uno de tres. Un año antes venía de disparar 41 proyectiles.
Un jonrón cada dos juegos, volvería loca a la nueva generación de fanáticos, que no han contemplado siquiera a un bateador de 15 jonrones desde que Francisco Miranda conectó 31 en la temporada de despedida del bate de aluminio, 1999.
Ramón Padilla es quien más se ha aproximado a la marca de López, con 36 vuelacercas en 1993.
Desde que reapareció el bate de madera para la campaña de 1999-2000, la mayor demostración de poder la ha ofrecido Justo Rivas con 14 cuadrangulares en un esfuerzo de 42 juegos. De modo que hubiera necesitado otros 84 encuentros para igualar el registro del famoso “Tiburón”.
La falta de bateadores de poder, los torneos cortos y el bate de madera, son los principales aliados de Ernesto y su súper registro de 42 cuadrangulares en una campaña.
27COMPLETOS DEL “ROBOT”
En el beisbol moderno, a los abridores se les pide seis innings consistentes, porque el último tercio del juego está reservado para los relevistas.
Una de las historias más asombrosas del beisbol nacional es la de Alfredo Medina, quien contrario a la teoría de hoy en día, en 1981 fue enviado a la trinchera en 27 juegos como abridor y nunca necesitó de los relevistas, completando el recorrido en todas sus salidas para ganar merecidamente el sobrenombre de “Robot”.
En una de sus aperturas caminó 14 entradas frente a los Industriales de la COIP para conservar su marca. Además, tuvo gasolina para relevar en cuatro juegos más y en la temporada recorrió 251 episodios. Ganó 17 y perdió 9, con 1.86 de efectividad para los Tiburones.
El “Robot” estaba en su segunda temporada en el beisbol superior. En su primer año completó 15 de 18 aperturas.
Después de esos dos años de intenso trajín, no volvió a ser el mismo, aunque ya había hecho lo suficiente para poner su nombre con letras mayúsculas en el libro de los récords.
3 NO HITTERS DE CHÉVEZ
Si lanzar un Juego Sin Hit Ni Carrera es toda una proeza, forjar tres en una misma temporada parece algo fantasioso, pero ocurrió en nuestra pelota en 1973.
Eso fue obra de un lanzador de otra galaxia, alguien como Antonio Chévez, quien cuatro años después llegó a las Grandes Ligas.
El 10 de abril de 1973, estuvo imbateable durante nueve episodios ante el Chinandega. Chévez repitió la hazaña el 26 de mayo, ahora frente al Carazo. Y el 7 de agosto, con solamente tres días de descanso, anuló por completo al San Fernando, adornando su labor con 10 ponches y 16 bateadores retirados en fila para garantizar el título del León.
Para poner en perspectiva la dificultad de esta marca, solamente tomemos en cuenta que los últimos cinco años se han producido la misma cantidad de No Hitters que Chévez consiguió en un período de cuatro meses en 1973.
0.14 DE MOYA
Se necesita un microscopio para ver la efectividad de Julio Moya en la campaña de 1984 con León.
El probable mejor lanzador en la historia del beisbol aficionado de Nicaragua solamente permitió dos carreras limpias en 128 entradas, mientras se dirigía a la conquista de la triple corona del pitcheo, con 12 victorias y 95 ponches, además del minúsculo 0.14 de efectividad.
A Moya las dos limpias en un mismo inning, empujadas por un sencillo de Róger Guillén, del Bóer, en su único momento de debilidad, que fue seguido de una hilera de 93.1 entradas sin permitir carreras limpias.
Desde Moya, la mejor efectividad que ha registrado un lanzador pertenece a Donald Calderón con 0.89 en el 2004.
39JUEGOS DE HIT DE ROA
La racha de 56 juegos consecutivos dando de hit de DiMaggio es considerada por los expertos como el récord más difícil de romper en las Grandes Ligas, porque el chocar la pelota con propiedad es la prueba de habilidad más exigente del beisbol y esto no garantiza que va a producir un hit, pues por muy bien que usted le pegue a la pelota, puede ser que lo haga directo a las manos de un fildeador.
De modo, que en toda racha de bateo están involucrados muchos factores, que van desde la calidad y consistencia del bateador hasta un poco de suerte.
En nuestro medio, los 30 juegos dando de hit que estableció David Green en 1978 se mantuvieron por largo rato, hasta que Henry Roa hizo trizas la marca repartiendo cañonazos en 39 de 40 juegos programados en la segunda vuelta de la temporada 1998-1999. Durante la racha bateó .464 con 71 hits en 153 turnos.
20-1DE CHÉVEZ
Antonio Chévez es uno de nueve ganadores de 20 juegos en el repaso de los campeonatos nacionales, pero se distingue del resto porque solamente perdió una vez, y así su balance de 20-1 en 1973 se ha convertido en una de las cifras merecedoras de mayor respeto en nuestro beisbol.
El derecho de Telica lanzó en 26 juegos y caminó toda la ruta en 19 de 20 aperturas, con nueve blanqueadas, dos Juegos Sin Hit Ni Carreras (más uno en la Serie Final) y el aporte de dos salvamentos. Elaboró 14 victorias consecutivas, antes de perder el 17 de junio ante Chinandega.
Lo más próximo al registro de Chévez es el 20-2 de Martín Bojorge en 1992 y el 15-1 de Adolfo Álvarez en 1981.
117REMOLQUES DE ERNESTO
No sólo Antonio Chévez merece repetir en este ranking, también hay que abrir un espacio a Ernesto López, quien empujó más de 100 carreras en cada una de sus dos temporadas de 40 jonrones.
La mayor producción del “Tiburón” fue de 117 en 1978, mismo año en que envió 92 pelotas a las tribunas.
El mismo Ernesto empujó 111 en 1977, cifra que fue emulada por Nemesio Porras en 1993, año en el que Juan Cabrera cerró con 100 producidas para completar este club.
En una demostración bárbara de poderío, en ese 1993, un Ernesto López de 41 años, totalizó 28 jonrones y 95 empujadas.
186KAES DE ÁLVAREZ
Adolfo Álvarez es dueño de la frecuencia más espeluznante de ponches en una temporada, al recetar 186 “kaes” en 168 episodios en 1980 con el Rivas.
El “Sandy Koufax” del beisbol pinolero es el único tirador del beisbol moderno con un ritmo ponchador de 10 por nueve innings. Eso sí, sin tomar en cuenta a Aubrey Taylor, quien en 1970 en un recorrido mucho menor, abanicó a 85 en 65 entradas, para un promedio de 11.8 por nueve innings.
De forma global en una temporada, el récord pertenece a Diego Raudez, con 220 “chocolates” en 237 episodios, durante la campaña de 1983.
Cualquiera de las cifras antes mencionadas, está fuera del alcance, por la ausencia de ponchadores y la menor cantidad de juegos de los torneos actuales.
.468 DE PEDRO LUIS
Vicente López fue el primer bateador de 400 puntos del beisbol moderno, con un promedio de 437, debido a 145 hits en 332 turnos en 1978. Esa marca se mantuvo firme hasta la aparición de Nemesio Porras.
Nemesio registró en su carrera cinco temporadas de 400 puntos, incluyendo una de 439 (294-129) en 1992, para dejar atrás a Vicente.
Pero ambos fueron eclipsados en 1996 por el cubano Pedro Luis Rodríguez, quien aprovechando las bondades del parque Chale Solís, de Matagalpa, se disparó a 468 puntos, consecuencia de 73 imparables en 156 viajes al plato.
Rodríguez casi no completa la cantidad de turnos suficientes para ser elegible al campeonato de bateo, pero lo consiguió y es dueño legítimo de la marca, con todo y que Vicente y Nemesio construyeron las suyas duplicando los turnos al bate del cubano.
En ese momento, Pedro Luis además tenía en su poder el récord de bateo del beisbol cubano, con 448 en 1988. En el 2004, Osman Urrutia rompió la marca con promedio de 465.
103 ANOTADAS DE MEDINA
Si los empujadores de 100 carreras son una especie rara en nuestro beisbol, ¿qué se puede decir del único hombre capaz de pisar el plato en más de 100 oportunidades?
Él es Julio Medina, el formidable segunda base leonés, que en la ruidosa temporada de 1993 anotó 103 veces en 101 juegos.
También se debe reconocer entre los grandes récords los 156 hits de David Green en la temporada de 1978, así como las 23 victorias de Epifanio Pérez en 1990, los 15 triples de Rafael Barberena en 1977 con el Carazo, y las 59 bases robadas de Sandy Moreno en 1990.