- El primer día en el preescolar puede ser un éxito si prepara bien a su niña o niño. Conocer con anticipación su escuela y a sus maestros es parte de los consejos a seguir
[/doap_box]
Llevar por primera vez a un hijo a clase es todo un acontecimiento, muchos padres cámara en mano congelan la imagen de su hijo por primera vez de uniforme escolar. Pero para algunos niños, esa es una experiencia que provoca muchos sentimientos, desde temor, inseguridad hasta estrés, por tal razón los padres deben preparar a sus hijos para salir airosos de esa transición.
Las emociones son muchas y fuertes. El escenario es totalmente desconocido porque salen por primer vez de sus casas y estarán solos, sin su familia. Las lágrimas están a flor de piel en los pequeños que por primera vez van a la escuela, señala la sicóloga, Mariana Aburto.
Agrega que los padres deben entender que para sus hijos el escenario principal es su hogar, que es el sitio donde tienen seguridad y donde conocen a los familiares. Por eso se debe preparar al niño o la niña para el primer día de clases.
Según la especialista en sicología, los niños que no han sido preparados para ir a la escuela son los que entran en shock porque no conocen ni el espacio físico, ni a la educadora o maestra. Todo es desconocido. De pronto, el niño se ve en un lugar que no conoce y con gente que tampoco conoce y es por eso que los niños entran en crisis.
Manejo acertadoSegún Aburto, el temor de un niño frente a los cambios es normal pero la actitud de los padres ya sea positiva o negativa es crucial para la adaptación del menor a este cambio.
Para Aburto, muchas veces las educadoras no juegan un papel acertado, ni tampoco los padres. Los padres se ponen nerviosos, se sienten culpables, tristes, no saben qué hacer y muchas veces hasta regañan al niño. Por otro lado, la maestra le dice al niño que se tiene que quedar, pero el niño está totalmente desconcertado, no sabe de qué se trata y no puede manejar la situación.
¿Cómo prepararlo?
La sicóloga aconseja que siempre que se hacen cambios, debe haber un proceso de adaptación. En la medida que la persona encuentre acogida se sentirá más segura.
Para que la adaptación del niño a la escuela no sea un proceso traumático, los padres de familia deben prepararle desde meses antes.
Los padres deben decirle que irá al preescolar, que llevará su lonchera, que tendrá lápices de colores, que estrenará uniforme, que tendrá amiguitos, en fin, una serie de cosas.
Otra de las prácticas que Aburto recomienda es que lleven al niño a conocer su escuela y decirle que ahí estudiará. Si el preescolar está en funciones es mejor, porque podrá ver que hay otros niños que juegan, cantan, pintan y se divierten. Verá que es un escenario atractivo y seguramente le gustará.
Añade que en el primer contacto, el niño se lleva la idea de lo que es un preescolar.
También aconseja establecer constantes pláticas sobre la llegada a clases del niño, pero además deben involucrarlo en las compras de los materiales escolares.
Alianza entre padres y maestros
Para Aburto es importante que en la preparación del niño exista una alianza entre el padre, la madre y los educadores
Así como el padre y la madre se llevan un tiempo vendiéndole la idea al niño de que la escuela es un lugar acogedor, donde aprenderá muchas cosas, de esa misma manera cuando el niño llegue al preescolar debe haber una acogida de parte de las maestras.
Se recomienda hacer actividades como piñatas, títeres, payasos, chimbombas, etc.
El trabajo de las escuelas es muy importante porque el niño va donde se siente atraído. Hay preescolares que manejan bien la situación y estilan que el primer día de clases es de fiesta y los niños solo van por dos horas, o bien pueden permitir que el padre se quede media hora, al día siguiente solo 15 minutos. Hay muchas maneras de hacerlo.
La especialista señala que cuando un niño no ha sido preparado, ése será uno de los que se agarrará del portón de la escuela para no entrar y su proceso de adaptación será más lento. Este niño puede inclusive hasta enfermarse, puede llegar a tener reacciones sicosomáticas. Este niño puede sentir dolor de estómago, dolor de cabeza. En fin, no habrá condiciones para que se quede en la escuela.
Despedidas cortas
En tanto, Heidy Gómez, pedagoga de Kinder Ker, precisa que el padre de familia debe ser consciente de que esta es una etapa normal por la que tiene que pasar el niño y que no tienen que hacer las despedidas largas en la entrada del colegio, eso le da más incertidumbre al menor.
Muchos papás influyen decisivamente en la actitud de los niños con su ansiedad. A veces sin querer, van creando incertidumbre sobre sus hijos, sobre todo, en las despedidas largas aumentan la ansiedad. Es mejor que las despedidas sean de lo más natural y cortas.
Añade que los padres se ponen también ansiosos y no saben cómo controlarse ellos mismos o controlar al menor, entonces el desprendimiento y el proceso de adaptación van a ser más difíciles para el niño.
Para esta pedagoga es razonable que algunos niños lloren. La adaptación va de una semana a 15 días máximo.