- Período de prueba ya pasó, asegura líder en Costa Rica
CORRESPONSAL/COSTA RICA
El beneficio de la duda sobre cómo sería abordada la política migratoria del gobierno de Daniel Ortega, hacia los nicaragüenses radicados en el exterior, se ha terminado a un año de la administración sandinista, considera el activista nicaragüense radicado en Costa Rica, José Ramón Gutiérrez.
Este líder originario de Granada y habitante del asentamiento La Carpio, el más grande del país, considera que la administración de Ortega aún carece de un plan claro sobre cómo abordar los problemas de los nicaragüenses radicados en el exterior; y lo peor que observa es que las nuevas autoridades consulares designadas en Costa Rica, no tienen una comunicación fluida con las organizaciones.
Destacó que “el actual Gobierno no ha diseñado una política y no hay ni una señal, ni en asunto de rebajar aranceles consulares, ni en facilitar documentación; no se define la cedulación en el exterior, por mencionar algunos desafíos, y la crítica también es extensiva a los diputados porque no han aprobado las reformas a los aranceles consulares”.
CANDIL DE LA CALLE…
A juicio de este nicaragüense, vicepresidente fundador de la organización Nicaragua sin Fronteras, el nuevo gobierno está actuando como “candil de la calle, oscuridad de tu casa”, porque considera que está interesado en resolver problemas de otros países sin poder hacerlo por los nicaragüenses.
“Primero deberíamos buscar soluciones de los nicaragüenses y después buscar cómo ayudar a otro país. En cambio, vemos que con sus acciones el Gobierno promueve un gran éxodo de nicaragüenses, lo cual es grave porque Nicaragua se queda sin mano de obra y en los países receptores no hay espacio. La migración genera división y divide a la gran familia nicaragüense”, opinó.
Gutiérrez considera que “antes del gobierno de Ortega, la relación entre las organizaciones y la representación consular era más fluida; hoy el panorama es muy difícil”.
Opina que además de los desafíos conocidos, el Gobierno de Nicaragua por medio de sus representantes diplomáticos debería de buscar la unificación de la comunidad nicaragüense en el exterior, para afrontar mejor sus necesidades.
NICARAGUA SIN FRONTERAS
José Ramón Gutiérrez empezó a trabajar en organizaciones desde 1996, cuando llegó a La Carpio. “Nos empezamos a organizar, pero, para abordar problemas comunales”, dijo.
A inicios del 2004 Gutiérrez, junto a otros inmigrantes nicaragüenses crearon la Unión Nicaragüense Organizada (UNO), que en la actualidad se llama Nicaragua sin Fronteras.
Esta organización aborda los problemas de los inmigrantes en esta comunidad y otras vecinas, y los asesora en temas legales, entre otras acciones.