Hace una semana, precisamente en este mismo espacio de opinión Round 13, consideré que Félix “Tito” Trinidad corría mucho riesgo enfrentando a Roy Jones Jr. en su regreso a los cuadriláteros, después de dos años de retiro.
Pelear en los semipesados, contra un boxeador de tanto nivel como el múltiple campeón Jones, después de verlo caer en algunas de sus últimas peleas, no contar con las condiciones físicas de otros años, entre otras cosas, eran suficiente argumento para pensar en una clara victoria del estadounidense.
Y así ocurrió. Jones derrotó ampliamente a Trinidad, y no lo acabó antes, porque lo perdonó en reiteradas ocasiones.
En todo momento, Jones tuvo a su merced a “Tito”. Lo pudo haber noqueado desde sexto, séptimo o quizás antes en la pelea que protagonizaron el sábado en el Madison Square Garden de Nueva York.
Cuando Jones lanzaba sus golpes, Trinidad quedaba desajustado. No tenía los reflejos para mover su cintura, esquivar los lacerantes disparos de un boxeador como Jones que “desenfunda” al mejor estilo del Viejo Oeste, con una velocidad eriza-cabelleras.
Aunque Jones también ha sido noqueado en algunas de sus últimas peleas, por Glen Johnson y Antonio Tarver, el sábado nos demostró que aún posee el talento suficiente para brillar.
El oriundo de Pensacola, le dio clase de boxeo a “Tito”, quien debería permanecer en el retiro porque ha perdido muchas facultades, especialmente subiendo a una categoría tan alta como los semi- pesados.
Trinidad podría conseguir algunas victorias en los semi- pesados, o mejor aún bajando a los supermedianos si tanto le cuesta hacer el peso.
Pero tendrían que escogerle rivales cómodos, y no gente que lo podría someter a duras pruebas como Joe Calzage, el indiscutible campeón de los supermedianos, Mikkel Kessler o uno de sus victimarios, Benard Hopkins.
No sé si Trinidad tiene ambición de seguir en el boxeo por el hecho de ganar. Claro, a cualquiera motiva entrenarse unos tres o cuatro meses para ganarse una bolsa de 6 ú 8 millones de dólares, por lo que ha significado para el boxeo, pero eso no quiere decir, por ejemplo, que Trinidad debe comer como un cerdo para enfrentarse a Mike Tyson en la categoría de los pesos pesados, o a un campeón de la actualidad como Wladimir Klitschko, Ruslan Chagaev o Samuel Peter.
El sábado, Jones perdonó a Trinidad. De eso no tengo duda, porque fácilmente pudo haberlo noqueado con esa velocidad alucinante y fortaleza de sus golpes.
Pero no lo hizo, al parecer tienen una buena amistad o quizás el mismo Jones está haciendo planes de otro paquete millonario para enfrentar a Trinidad en una eventual revancha, algo que no tiene sentido.
Así que bien por Jones. Cumplió venciendo a Trinidad, quien mejor debería irse definitivamente a disfrutar la buena cantidad de millones que ha ganado en el boxeo profesional.
Aunque apenas tiene 35 años contra los 39 de Jones, sus mejores años ya pasaron porque el sábado parecía un ratón encerrado en una jaula con un juguetón gato que lo quiso hacer sufrir hasta el campanazo final.