- Disputa republicana más incierta
La carrera hacia la Casa Blanca entre los republicanos se encuentra más abierta que nunca luego de la victoria de Mitt Romney en Michigan, pero hay un tema que unifica a todo el electorado: la profunda inquietud por el futuro de la economía de Estados Unidos.
El ex gobernador mormón por Massachusetts obtuvo una más que necesaria victoria en su estado natal luego de las contundentes derrotas en Iowa y New Hampshire, y así pudo elevar su visión de empresario que todo-lo-puede, en un estado que sueña con recuperase de una depresión económica.
“Esta noche es el inicio del regreso”, se congratuló Romney ante sus partidarios el martes por la noche, al celebrar un necesitado triunfo en el estado en el que nació y del que su padre George fue gobernador en los 60, tras perder frente el senador John McCain en New Hampshire y el bautista Mike Huckabee en los “caucus” de Iowa.
Con el 80 por ciento de los votos escrutados, el ex gobernador de Massachusetts, que se declara admirador del ex presidente del Gobierno español José María Aznar, logró 40 por ciento de los votos, contra 30 por ciento para McCain y 16 por ciento para Huckabee y sólo 3 por ciento para el ex alcalde de Nueva York Rudy Giuliani.
Con diferentes candidatos ganadores en los estados que hasta ahora han votado, los republicanos fragmentados y con todo por jugar, apuntan la proa hacia las primarias en Carolina del Sur y Florida.
“Obviamente no hay un favorito, no obstante lo cual esta coyuntura no ha volteado al electorado republicano”, indicó Peter Brown, director asistente del Instituto Electoral Universitario de la Universidad de Quinnipiac.
“Romney tiene la reputación de dar volteretas en temas como el aborto y otros, y ahora suena como un demócrata del 'New Deal' (de los años 30) en torno al planteo para sacar del pozo a la industria automotriz en Michigan”, agregó.
“Esto puede reforzar la noción de que no dirá nada para ganarse el lugar”, dijo.
Ninguno de los aspirantes republicanos tiene asegurado el apoyo de los grupos que impulsaron la victoria de George W. Bush en dos elecciones consecutivas: los cristianos evangélicos, los conservadores en temas económicos y los 'halcones' (línea dura) de la seguridad nacional.
El senador John McCain emergió como el favorito a nivel nacional a expensas del ex alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani, pero las encuestas para los campos de batalla de los próximos estados revelan que la carrera se encuentra en un punto de quiebre.