El padre Anastasio García, acompañado por feligreses de su parroquia hace meses. (LA PRENSA/CORTESÍA)

Fallece estimado sacerdote en Jinotega

Fue soldado en la Segunda Guerra Mundial, profesor y hermano marista El padre Anastasio García, de la Diócesis de Jinotega, falleció en las primeras horas de la mañana de ayer martes 15 de enero, días antes de cumplir 86 años y 20 días después que falleciera monseñor Rubén Baltodano y Alfaro. El padre “Tacho”, como […]

  • Fue soldado en la Segunda Guerra Mundial, profesor y hermano marista

El padre Anastasio García, de la Diócesis de Jinotega, falleció en las primeras horas de la mañana de ayer martes 15 de enero, días antes de cumplir 86 años y 20 días después que falleciera monseñor Rubén Baltodano y Alfaro.

El padre “Tacho”, como se le conoció, fue velado en Catedral San Juan, cada hora hubo misas y hoy será sepultado.

El religioso, de seis pies dos pulgadas de estatura y complexión fuerte, venía padeciendo de una enfermedad terminal. Al momento de morir estaba acompañado de su hermano mayor, Rafael García Ortigosa, de 89 años, y doña Tere Cruz, enfermera contratada para cuidarle en Casa Cural, donde vivía.

Nació en Navarra, España, en medio de una familia pobre; su padre, Blas García, un militar y su mamá, Juana Ortigosa, ama de casa. Fue el cuarto de seis hermanos, el menor ya falleció y el resto están vivos. Los cuatro varones son maristas y una de sus hermanas tiene una hija monja de la misma orden.

Salió de su terruño hace 76 años. A los 14 años llegó a estudiar a Italia para marista. En la Segunda Guerra Mundial es reclutado por las fuerzas italianas, como soldado. “Me tocaba andar desactivando bombas para que no mataran gente, junto a soldados franceses”, había declarado a este reportero hace meses, por lo que hoy escribimos sus datos biográficos como él los dio.

EXPULSADO DE CUBA

Llegó a Cuba en 1942. De ese país fue expulsado posteriormente por el régimen de Fidel Castro, acusado de hacer actividad contra el gobierno en centros educativos de secundaria y universitarios, donde trabajó como profesor de Matemáticas y Física en Cienfuegos, Ciego de Ávila y La Habana. En Cuba vivió 20 años.

Estuvo en Miami y en Guatemala. En este último país fue docente de la universidad de Santo Tomás. El 1 de enero de 1970 llegó a Nicaragua, se estableció en Estelí, siendo director-fundador y docente del Instituto San Francisco, durante dos años y medio.

Luego ejercía la cátedra de Administración de Empresas y Contabilidad en la UCA-Estelí. En 1972 ingresó al seminario CEJA, de Medellín, Colombia. Le ordenaron sacerdote en Estelí en 1977, siendo párroco del municipio de Pueblo Nuevo y después párroco de la Catedral de Estelí.

En 1979 trabajó en misiones pastorales. Durante la guerra e insurrección sandinista se refugió en La Cartuja, Matagalpa. Concluida la guerra del 79, monseñor Julián Luis Barni lo envió a Jinotega a custodiar 500 ex guardias y 16 oficiales detenidos.

Asumió la Catedral de Jinotega, hasta la llegada de monseñor Pedro Lisímaco Vílchez en 1981.

Se encariñó tanto de Jinotega que solía decir “Jinotega es mi parroquia”.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí