Clara Rojas, acompañada de su madre Clara González y su hermano Iván, al llegar a un aeropuerto militar en Bogotá. ( LA PRENSA/AFP)

Clara Rojas se encontró con su hijo

[doap_box title=»Bebé torturado» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] El bebé (Emmanuel) tenía malaria y leishmaniasis, estaba desnutrido y seguía con la fractura del brazo que se le rompió al nacer en un campamento guerrillero, en el que Clara Rojas lo alumbró por cesárea, a cargo de un enfermero rebelde. [/doap_box] La ex rehén de la guerrilla colombiana de […]

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El bebé (Emmanuel) tenía malaria y leishmaniasis, estaba desnutrido y seguía con la fractura del brazo que se le rompió al nacer en un campamento guerrillero, en el que Clara Rojas lo alumbró por cesárea, a cargo de un enfermero rebelde.

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La ex rehén de la guerrilla colombiana de las FARC, Clara Rojas, se reencontró ayer en Bogotá con su hijo Emmanuel, concebido con uno de sus guardias en cautiverio y de quien fue separada a los ocho meses de nacido, dijo a la AFP una alta fuente gubernamental.

“Ya se encontraron. Fue un momento muy emotivo”, precisó la fuente a la AFP. Al arribar a una base militar de la capital colombiana, hacia las 14H00 locales (19H00 GMT), Rojas y su familia se desplazaron al hogar de paso donde permanecía el niño, en el noroeste de la capital colombiana, añadió.

Rojas, liberada el jueves por las FARC junto con la ex congresista Consuelo González, supo que el niño, al amparo del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) desde mediados del 2005, le envió un presente.

“Seguidamente, en lo que pueda, veré o trataré de ver a Emmanuel un minutito”, había declarado Rojas, en una breve rueda de prensa que ofreció en la terminal aérea.

“Es un nuevo renacer, volví a vivir”, afirmó Rojas.

“Trataré de ver a Emmanuel, de manera privada”, declaró Clara Rojas, quien confesó que el niño le había enviado hasta El Dorado “una cosita” (regalo) elaborada por él en el albergue del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF, estatal) en el que permanece desde mediados del 2005.

Emmanuel, de padre guerrillero, fue separado de su madre a los ocho meses de nacido, cuando las FARC lo entregaron a un campesino del Guaviare, que tres meses después lo llevó a un hospital público.

“El niño parece que está muy bien”, agradeció la mujer, para felicitarse porque para ella se hace “posible este milagro” de la recuperación del ámbito familiar.

Es un “milagro cumplido”, con la presencia de Emmanuel, dijo luego, aunque se lamentó de que “esta felicidad no es completa”.

La mujer aludió a la permanencia en la selva de las otras 44 personas que siguen en el grupo de rehenes que las FARC busca canjear por medio millar de insurgentes presos, incluidos dos extraditados a Estados Unidos.

INMENSO VACÍO POR BETANCOURT

En el fondo, es la presencia de Betancourt lo que más añora Clara Rojas, quien dijo que sintió tras regresar a su ciudad “un inmenso vacío” por la ausencia de la líder del movimiento Verde Oxígeno, por el que ambas hacían campaña política el día de su secuestro en una carretera del departamento sureño del Caquetá.

“Ella sabe que yo le tengo, además de un inmenso respeto, un inmenso cariño”, expresó Rojas, quien advirtió tras su liberación que no sabe nada de Betancourt desde hace unos tres años, cuando los guerrilleros las separaron y enviaron a lugares diferentes.

Clara Rojas dijo que cree que “con la ayuda de todos, vamos a lograr que Ingrid esté aquí muy pronto y todo el conjunto de personas que están cautivas”.

“Tengo la esperanza de que a punta de diálogo vamos a lograr algo”, agregó la política, sin ahorrar las muestras de afecto con su madre, que han conmovido al mundo desde el reencuentro de ambas.

La anciana Clara González de Rojas, a pesar de sus dificultades para caminar, asumió con dinamismo la cruzada por el regreso de hija.

“Me siento orgullosa de haber completado esta campaña”, dijo González antes de irse con ella al lugar secreto en el que es mantenido Emmanuel, caso único de un niño nacido en la cautividad de su madre.

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