Hoy se cumplen treinta años del asesinato del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, Director Mártir de LA PRENSA y Mártir de las Libertades Públicas de Nicaragua. Matando al doctor Chamorro, sus asesinos querían matar la libertad, pues como muy bien lo dijera él mismo: “Sin libertad de prensa no hay libertad de conciencia, sin libertad de prensa no hay libertad de pensamiento, sin libertad de prensa está disminuido incluso el derecho a la vida… sin libertad de prensa no hay libertad”.
Quienes dispararon contra el doctor Chamorro Cardenal, aquel funesto 10 de enero de 1978, fueron los sicarios. Sin embargo, sus principales asesinos fueron los enemigos de la libertad de prensa, tanto los de aquella época como los que ahora lo siguen matando con cada agresión contra el sagrado derecho a la libertad de expresión y de información.
En uno de sus escritos que fue incluido en el libro La Patria de Pedro, editado por LA PRENSA en marzo de 1981 con motivo de su 55 aniversario, el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal dijo que “la sangre generosa de quienes hacen algo por su pueblo —o del pueblo mismo cuando se inmola entero por obtener su propia libertad—, siempre produce el espectáculo de una bandera enhiesta, resurgiendo de las cenizas”.
Y agregó el doctor Chamorro Cardenal que “la historia no termina ni con el toque de queda frente a una sepultura, ni con el rodar de tanques contra una ciudad pacífica. La historia comienza realmente cuando se establece con claridad que el ideal vive en un pueblo, aunque sus hombres mueran”.
Así es, sin dudas de ninguna clase. Por eso el ideal de libertad del doctor Chamorro Cardenal vive por siempre en la memoria y en la conciencia de su pueblo. Por eso el doctor Chamorro Cardenal no se fue a descansar en su tumba, sino que con su bandera enhiesta condujo el combate final contra la dictadura somocista, por la conquista de la libertad y el restablecimiento de la República. Y cuando la revolución democrática de 1979 fue traicionada y desviada hacia otra dictadura peor que la anterior, el doctor Chamorro Cardenal se volvió a levantar de su sepultura, para otra vez conducir a su pueblo en la lucha por la libertad. Y la libertad fue reconquistada en febrero de 1990, cuando su viuda, doña Violeta Barrios de Chamorro, enarbolando la bandera de una democracia pluralista que le legó su asesinado esposo, lideró la derrota electoral de la nueva dictadura.
Pero los asesinos del doctor Chamorro Cardenal, o sean los enemigos de la libertad, también renacen y se manifiestan en cada amenaza, en cada agresión y en cada acción contra la libertad de prensa y contra la libertad en general. Y por eso el doctor Chamorro Cardenal, como el Cid, después de muerto físicamente sigue luchando e inspirando a su pueblo al que tanto amó.
En otro escrito memorable, incluido en el libro Pedro Joaquín Chamorro C., el periodista, editado por la Fundación Violeta Barrios de Chamorro y el cual saldrá a luz pública el próximo primero de marzo, el doctor Chamorro expresó: “Quiero pedir a quienes me leen y oyen, a quienes saben que por decir la verdad es que me persiguen, que estén atentos y vigilantes a esta nueva trama contra la libertad, y que si llega el caso de que mi voz se acalle, sean cien voces las que griten en vez de ella. Y si cien voces son acalladas, que griten mil. Y si mil voces son acalladas, que el grito de cien mil voces se levante. No es mucho lo que pide quien ha alzado su voz solo tantas veces, a favor y en defensa de tantos”.
Treinta años después de su muerte corporal, la voz del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal sigue hablando, clamando por la libertad, denunciando los abusos del poder y luchando contra quienes quieren imponer una nueva dictadura. Y son centenares de miles las voces que se alzan de nuevo en la lucha por el Estado de Derecho, por la justicia, por la libertad y por la democracia; para que Nicaragua vuelva a ser República, como soñaba y por lo cual luchó y murió, pero vive por siempre el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.