- Indaga sobre la muerte de Benazir Bhutto
RAWALPINDI/AFP
Policías de Scotland Yard llegaron ayer a Pakistán, a petición de Islamabad, para ayudar en la investigación sobre el asesinato de Benazir Bhutto, con lo que el presidente Pervez Musharraf espera poner fin a la controversia que rodea a la muerte de la opositora.
El equipo británico comenzó su cooperación con los investigadores paquistaníes, ofreciéndoles una asistencia técnica en la investigación sobre el asesinato, declaró el portavoz del Ministerio del Interior, Javed Cheema.
Los cinco o seis expertos en antiterrorismo y medicina legal de la célebre policía criminal británica, llegaron con discreción a la capital paquistaní, para dirigirse al lugar del atentado suicida que le costó la vida a Bhutto, en Rawalpindi, cerca de la capital.
Deben también examinar el coche de la ex líder de la oposición, fallecida el 27 de diciembre.
El jueves Musharraf había declarado que no estaba “enteramente satisfecho” de la investigación que lleva a cabo la policía paquistaní, pero insistió en que ni el gobierno ni los servicios de inteligencia habían intentado ocultar información.
El trabajo de los investigadores de Scotland Yard se verá complicado por los múltiples errores cometidos hasta ahora dentro de esta investigación.
Comenzando por el hecho de que los servicios de limpieza pública lavaron a conciencia el lugar del atentado.
Scotland Yard “nos preguntará dos cosas: ¿conocen las causas de la muerte? y ¿tienen un informe de la autopsia? No lo tenemos”, reconoció un responsable gubernamental.
El marido de Bhutto, Asif Ali Zardari, se opuso a que los médicos practicasen una autopsia la noche del atentado, el 27 de diciembre, y la ex primera ministra fue enterrada al día siguiente respetando la tradición musulmana.
Creció entonces rápidamente la polémica sobre su muerte.
Islamabad había acusado a grupos islamistas afines a Al Qaeda, mientras la oposición señaló a altos responsables cercanos al poder y a los servicios de inteligencia.
Según las autoridades, Bhutto murió como consecuencia de una fractura del cráneo, provocada al chocar contra una palanca del techo de su automóvil cuando intentaba esquivar las balas de un agresor.