El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y la senadora colombiana Piedad Córdoba, observan un mapa de la zona de rescate, en el aeropuerto de Santo Domingo en Venezuela. (LA PRENSA/AP)

En curso la primera fase del rescate

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[doap_box title=»El increíble destino de Clara Rojas» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Cuando cayó en manos de las FARC el 23 de febrero del 2002, Clara Rojas, estaba lejos de imaginar su increíble destino: la jefa de campaña de Ingrid Betancourt emocionaría al mundo al convertirse en madre de un niño en cautiverio.

Esta abogada bogotana, ahora de 44 años, dirigía la campaña de la ex candidata ecologista a la Presidencia cuando ambas son capturadas. Unas horas más tarde, la guerrilla marxista quiere soltarla, pero ella se niega categóricamente por solidaridad con su amiga Betancourt. “Mamá ellos decidieron liberarme, pero voy a quedarme con Ingrid”, dice en un correo electrónico.

Durante su cautiverio, su familia sólo recibió dos pruebas de que estaba viva, enviadas por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) bajo la forma de cintas de vídeo.

En la segunda cinta, grabada el 13 de mayo del 2003 y difundida el 31 de agosto de ese año, “Claraleti” —diminutivo de Clara Leticia— se dirige a su madre. “Tengo la certeza de que vivimos en un bello país donde prima el sentimiento del amor”, dice.

En abril del 2006 las revelaciones del periodista colombiano Jorge Enrique Botero tienen el efecto de una bomba. Este último devela la existencia de un niño de 3 años, concebido por Rojas durante una relación consentida con uno de sus carceleros, y lanza esta sorprendente frase del jefe supremo de las FARC, Manuel Marulanda: “Ese niño es mitad nuestro y mitad de ellos”.

Incrédulos, los familiares de Rojas obtienen una confirmación de boca de uno de sus ex compañeros de detención, John Frank Pinchao, que se escapa en mayo pasado y deambula 17 días en la selva, quien revela el nombre del niño, Emmanuel.

En julio un vídeo difundido por las FARC presenta al soldado, William Domínguez, que llegó a conocer al niño. “Tiene muchos juguetes que le hacen los guerrilleros y le gusta jugar con ellos”, declara.

Del padre del niño, guerrillero raso, se sabe poca cosa, salvo que fue enviado al frente luego de salvarse de la pena capital durante un consejo de las FARC, que prohíbe ese tipo de relaciones con los rehenes.

Los familiares de Rojas afirman que consideran al padre como uno de ellos. “No tengo reserva en que sea guerrillero. Es un ser humano y a cada ser humano que se acerca a un miembro de mi familia, yo lo considero un ser de mi familia”, dijo la abuela.

AFP[/doap_box]

La operación para recibir a tres secuestrados, que serán liberados por la guerrilla de las FARC, comenzó ayer con el envío a Colombia de dos helicópteros que despegaron del aeropuerto de Santo Domingo, en el Estado venezolano de Táchira.

“Arrancó la operación con estos dos helicópteros (…) pudiéramos decir que esta es una primera fase, la de aproximación al objetivo. La segunda fase es el rescate” de los tres secuestrados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), declaró el presidente venezolano Hugo Chávez tras el despegue de las aeronaves.

Los dos helicópteros MI-17, pintados de blanco y naranja, y con distintivos de la Cruz Roja Internacional, partieron sin los emisarios presidenciales de siete países requeridos por Caracas para garantizar la “seguridad y transparencia” de la operación humanitaria.

“Ojalá mañana podamos completar la operación” y activar la fase de búsqueda, en la selva colombiana, de los tres rehenes cuya liberación anunciaron las FARC la semana pasada, dijo Chávez.

Se trata de la ex candidata a la vicepresidencia colombiana Clara Rojas; su hijo Emmanuel, nacido en cautiverio, y la ex congresista Consuelo González de Perdomo.

Chávez, con uniforme militar, despidió las dos aeronaves de fabricación rusa en la Base Aérea Mayor Buenaventura Vivas Guerrero de ese aeropuerto, situado cerca de la frontera con Colombia, desde donde despegaron con destino a la ciudad de Villavicencio, distante unos 500 kilómetros y sede de las operaciones en suelo colombiano.

Poco después, el Presidente señaló que los dos helicópteros ya sobrevolaban territorio colombiano en esta primera fase de la operación, bautizada por Caracas como “Operación Emmanuel”, aunque inicialmente la había llamado “Operación Transparencia”.

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