- Palmer le pone fin a otro duelazo, un anticipo de la final
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Vincent Palmer metió una pelota en las graderías del jardín derecho del Estadio Roberto Clemente de Masaya, para decidir un electrizante duelo 2-1 a favor del Bóer sobre el San Fernando, en lo que pareció un preludio de la próxima Final.
Sobre un formidable escenario, creado por una gran presencia de fanáticos en el parque de las Fieras, la batalla se mantuvo equilibrada 1-1 desde el tercer episodio, con los dominicanos Carlos Morla, por los locales, y Rafael García, por el Bóer, despachando fuego desde la colina.
Pero Palmer golpeó con violencia un disparo bajo y afuera de Morla en la séptima entrada y lo envió sobre la cerca para acabar el empate que mantenía en vilo a la clientela fernandina.
Luego, Víctor Duarte, Byron Zepeda y Gustavo Martínez, quien se anotó rescate (7), se encargaron de cerrarle las puertas a las Fieras, con la complicidad de notables intervenciones defensivas que anularon las amenazas de la tropa de Masaya.
El San Fernando rompió el hielo en el segundo, cuando tras hit de Norman Cardoze, dos rolas y un wild pitch, lo enviaron a la goma para el 1-0, que por cierto no duraría mucho ante la respuesta del Bóer.
La tribu niveló las acciones en el inicio del tercero, cuando, tras error de Darío Delgado en la inicial, Jimmy González pegó doble, que obligó el 1-1.
Pese a varios amagos de ambos lados, pero sobre todo del San Fernando, el 1-1 persistió hasta la llegada de Palmer, quien conectó su bombazo en el séptimo.
Las mejores opciones para el San Fernando llegaron en el cuarto y quinto, cuando con hombre en tercera y las bases llenas, respectivamente, no pudieron anotar.
En el cuarto, Cardoze fue boleado y Marcos Sánchez dio doble. Y cuando las condiciones parecían propicias para la anotación, Norman fue frenado en la tercera ante la protesta de los aficionados. Otros, sin embargo, consideraron que el “Pollo” no anotaba, porque lucía cansado.
Eso nunca se podrá dilucidar. Lo cierto es que al San Fernando le falló el bateo en el momento cumbre, algo de lo que Palmer se encargó para el Bóer.