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Los peloteros dominicanos se han reproducido en la Liga Nicaragüense de Beisbol Profesional, hasta convertirse en el grupo extranjero dominante. De 62 jugadores importados, 33 son de la tierra de la bachata, para un 53 por ciento.
Ellos han traído consigo experiencia, calidad, profesionalismo, energía y muchas historias que contar, como la del lanzador Carlos Morla, quien era considerado uno de los mejores prospectos de Boston y tuvo de compañeros en las Menores a Dustin Pedroia, Hanley Ramírez, Jon Lester, Jon Papelbon, Manny Del Carmen y Kason Gabbard, sólo que estos big leaguers no recordarán a Morla, sino a Denny Tussen.
Morla, uno de los lanzadores más destacado de la liga con 5-1 para el San Fernando, saltó al beisbol profesional en 1999, firmando para Boston, pero con la identidad de Denny Tussen, un amigo un año más joven que recibió 10 mil pesos dominicanos.
El acto terrorista a las Torres Gemelas de Nueva York, el 11 de septiembre del 2001, provocó una exhaustiva investigación que alcanzó al beisbol y ahí miles de peloteros latinoamericanos quedaron al descubierto por falsas identidades, alteración de actas de nacimientos, entre ellos Morla, quien accedió a compartir su historia con LA PRENSA.
¿Quién es Denny Tussen?
“Es un muchacho que buscamos cuando yo iba a firmar. Yo tenía 17 años y de cualquier forma me iban a contratar, pero los entrenadores me llenaron la cabeza de cosas diciéndome que era mejor firmar con una edad más joven porque de esta forma iba a tener más oportunidades”.
¿Cómo obtuviste la identidad de Denny Tussen?
“El muchacho me vendió su acta de nacimiento por 10 mil pesos dominicanos. Se la compré aunque en el fondo no lo creía necesario. No pensaba que iba a perjudicar mi carrera, pero sí me afectó y ahora me siento arrepentido.
¿Qué es ahora de Tussen?
“Él tiene problemas con sus papeles porque con sus documentos yo obtuve cédula y visa para los Estados Unidos. Él no puede sacar cédula y yo me siento mal por eso”.
¿Te llegaste a creer tu nuevo nombre?
“No me sentía bien llamándome de otra forma. Me sentía mal representando otro nombre y no el de mi familia”.
¿Qué decían tu familia y tus amigos de la nueva identidad?
“Me respaldaron en todo momento porque sabían que la intención era favorecer mi carrera, pero al final no fue así”.