- Reunión sobre el clima podría concluir sin muchos acuerdos
El premio Nobel de la Paz Al Gore llamó al mundo a tomar medidas firmes contra el cambio climático sin tener en cuenta la posición de Estados Unidos, acusado de bloquear la negociación en la conferencia sobre el clima de Bali, que ayer entró en su recta final.
Gore —que el lunes recibió en Oslo el premio Nobel de la Paz junto al Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC)— llamó a los negociadores a tomar medidas drásticas para evitar que la conferencia sea un fracaso.
“No soy un responsable oficial y no estoy obligado a respetar la amabilidad diplomática”, afirmó Gore, que en 2000 sufrió una controvertida derrota en las elecciones de su país frente a George W. Bush.
“Así que voy a decirles una verdad incómoda: mi país, Estados Unidos, es principalmente responsable de la obstrucción de las negociaciones aquí en Bali”, afirmó el ex vicepresidente estadounidense.
Gore propuso que se deje “un espacio abierto” en el acuerdo, con la esperanza de que el sucesor de Bush tras las elecciones de noviembre de 2008, cambie la posición de Estados Unidos.
WASHINGTON RECHAZA
La Casa Blanca dijo que Gore se equivoca al sostener que Estados Unidos es el obstáculo para el éxito de la conferencia de Bali, y que las declaraciones europeas sobre un posible boicot a una reunión sobre el clima en Hawai no son constructivas.
La vocera de la Casa Blanca, Dana Perino, intentó minimizar las declaraciones sobre la posible ausencia de la Unión Europea en una conferencia sobre el clima organizada por Estados Unidos en enero, destacando que esa no parecía ser la posición oficial del bloque.
“Creo que se equivoca”, dijo Perino a la prensa, que le pidió una reacción a las declaraciones del ex vicepresidente estadounidense, quien dijo que Estados Unidos era el principal obstáculo para un acuerdo sobre el clima en Bali.
Ministros de Medio Ambiente de todo el mundo tenían plazo hasta hoy a mediodía para acordar “una hoja de ruta” de futuras negociaciones climáticas.
La UE propone que los países industrializados reduzcan sus emisiones de carbono entre 25 y 40 por ciento, pero EE.UU. se opone.