Madres planteando sus problemas en cuanto al control de sus hijos
Cumplir cinco años es poco tiempo para algunos, para otros es mucho, todo depende donde estés, en qué te estés desempeñando, y de alguna manera u otra si lo que hacés es bien recibido o no. Escribir puede resultar para muchos sencillo, para otros complejo, todo depende de lo que escribás y de lo que pretendás lograr con ello, sobre todo cuando tenés un espacio de casi 500 palabras cada lunes para temas educativos, controversiales, temas dedicados a valores, a problemas de la vida diaria, algunos ficticios, otros muy reales, tomados de lo que ocurre en el entorno mismo, casos de personas que cuentan problemas y que los traslado a esa “esquinita” de cada lunes.
Un amigo del barrio, que me aborda casualmente, él haciendo aeróbicos, caminando cada mañana, yo en dirección al trabajo, y me dice: ¿Sabés lo que me sucedió? ¡No! —le comenté—, si no me lo contás. Mi compañera, la semana pasada me pegó con el propio periódico, entrando yo a la casa (me devanaba los sesos, buscando la interrogante, cuando siempre he sido un enemigo acérrimo de que los problemas se resuelvan con la violencia). ¿Por qué? —le pregunté—. Es que hablaste sobre el adulterio y ella apreció en tus palabras, que yo era ese personaje.
¿Mi respuesta? Silencio, le pedí excusa, esa no era mi intención, además de que ni remotamente sabía por donde andaba su conducta. Nos despedimos, a las cuadras detuve el auto y… lloraba de las carcajadas. Nunca pensé que un hecho ficticio le provocase al menos una mala noche a mi amigo del barrio.
Madres de familia que escriben planteando sus problemas en cuanto al control de sus hijos (menores y no tan menores) que no hacen caso, problemas de familia que no se comunican, la necesidad de que los padres atiendan más a sus hijos en la casa.
A ustedes mis lectores, mis críticos, unos más, otros menos, a aquellos que no contestan pero que se ven reflejados y que de una manera u otra se sientan a pensar. Obviamente agradezco a aquellos que en LA PRENSA me han permitido este espacio, que una vez soñé y ustedes me permitieron hacer realidad.