- La derrota a la reformas constitucionales que proponía el presidente Hugo Chávez en Venezuela, entre las que se contemplaba la reelección presidencial continua, plantea necesariamente la pregunta: ¿Después de Chávez qué?
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Más que diplomático, Miguel Gómez luce como político. Llegó a Nicaragua como representante del gobierno venezolano en estos tiempos de Hugo Chávez y dada la cercana relación que el gobierno de Ortega mantiene con Venezuela, Gómez se ha vuelto uno de los diplomáticos más visibles del país.
Moreno, delgado y de mirada huidiza, el embajador Gómez posee una voz entre chillona y carrasposa. Contesta las preguntas como si estuviese leyendo sus respuestas. Sin embargo, responde más como político que como diplomático. Atribuye la reciente derrota a las propuestas del presidente venezolano Hugo Chávez, al “miedo atávico” que poseen los latinoamericanos a los cambios profundos. No se explica cómo se pudo haber rechazado “propuestas muy buenas” contempladas en las reformas, como la reducción de la jornada laboral y seguro social para personas que trabajan independientemente, entre otras.
Esta es la primera consulta electoral que pierde el presidente Hugo Chávez después de 10 victorias en fila. Gómez reconoce que Venezuela ha cambiado, y que una asignatura pendiente para el Gobierno es saber qué pasó con esos más de tres millones de votos chavistas que no llegaron a las urnas, si se consideran los votos que consiguió Chávez en diciembre de 2006.
La derrota a las reformas, entre las que se incluía la reelección continua, obliga a vislumbrar un panorama sin Hugo Chávez. Y Gómez va a fondo. Dice que en estos momentos no hay quien sustituya a Chávez, lo que él considera un error porque se debería abrir un abanico de potenciales liderazgos. De Chávez dice que “protagoniza hechos pequeños que los convierte en hechos grandes” y que “a veces puede no tener el resultado deseado”. Asegura no ser chavista sino socialista y “partidario de que la vida revolucionaria debe tener varias opciones y no debe estar centralizada en una sola persona”.
A renglón seguido aclara: “Todo lo que estoy hablando es una opinión personal. No es la opinión oficial de Venezuela, es la opinión de Miguel Gómez”.
¿Cómo queda Venezuela después del referendo del domingo pasado?
No podemos negar en ningún momento que el proceso revolucionario es de alto contenido democrático. Desde que se concibió el movimiento revolucionario que encabeza el presidente Chávez, se han hecho 11 consultas electoras de las cuales 10 había ganado el presidente. Nunca el pueblo había sido consultado tan profundamente como el venezolano. De hecho, la Constitución vigente, la de 1999, que promovimos todos nosotros y que fue vituperada, vilipendiada, ofendida, desconocida, teóricamente y de hecho por el golpe de Estado y por la propaganda de toda la oposición, introdujo grandes cambios en el proceso político venezolano. Introdujo por primera vez la figura de los referendos, no sólo del consultivo, del aprobatorio, abrogatorio sino también del referendo revocatorio que por primera vez se incorpora en una constitución en país alguno en el mundo.
Que ahora la oposición está hablando de ello… de la posibilidad de revocarle el mandato al presidente Chávez.
En Venezuela ya se promovió un referendo revocatorio en el pasado. Se promovieron tres, dos de ellos no tenían formalidades legales cumplidas y se rechazaron, y el tercero fue el que se dio el 15 de agosto del año 2004 y en cual el presidente Chávez participó plenamente y evidencia su alto contenido democrático, su gran vocación democrática y el poder de convocatorio que tenía. Él obtuvo el 60 por ciento de los votos y la oposición el 40.
¿Hay condiciones ahora para un referendo revocatorio?
El problema es que el referendo revocatorio se puede convocar una sola vez en cada periodo de la persona electa. Para convocarlo habría que esperar el transcurso de dos años más. La mitad del periodo exactamente. Una vez vencida la mitad del periodo, un porcentaje determinado del pueblo recoge firmas y convoca al referendo revocatorio. Yo podría vaticinar que si eso ocurre, al presidente no le va a ser revocado el mandato, porque la gente vota por el presidente Chávez. La gente no votó ahora porque no quiso las propuestas de la reforma constitucional, pero por el presidente vota.
Usted dice que había propuestas muy buenas, pero también había otras que fueron muy polémicas, como la reelección indefinida.
La oposición contó con mecanismos y un método de comunicación mucho mejor y más afinado que el nuestro. Además, tuvo mucho apoyo internacional y mediático. Fue bastante fuerte. Tres periódicos norteamericanos: New York Times, Washington Post y Los Angeles Times publicaron mas de 600 artículos y editoriales en los últimos dos meses relacionados con el referendo en Venezuela. Esto no había pasado nunca. La oposición logró mediáticamente imponer la idea de que el propósito que tenía el Presidente era perpetuarse en el poder, entronizarse en el poder, constituir una dictadura constitucional, una dictadura legal.
Esas buenas propuestas como usted les llama, no eran algo así como caramelos envenenados.
No, no, no. Yo no creo. Yo lo que creo es que las propuestas han debido separarse precisamente para que no se me vieran como un caramelo envenenado. A nosotros no se nos hubiera ocurrido ofrecer un sistema de seguridad social a todos los venezolanos para que votaran por una reelección indefinida.
¿Este sería el último periodo de Chávez?
En principio, sí. Si hay una reforma constitucional que pueda permitir la modificación de ese artículo eso es posible.
¿Hay un escenario preparado para después de Chávez?
En estos momentos esto no se ha planteado porque el Presidente está apenas comenzando este periodo de gobierno. Está hasta el 2012 como presidente electo. Pero cualquier organización que se precie de seria, tiene que tomar en cuenta la posibilidad de un relevo en su candidato presidencial y sus figuras principales. Nosotros creo que debemos hacer una apertura, un abanico mayor de posibilidades de liderazgo nacional e internacional. Creo que la figura no puede centrarse en el presidente Chávez, creo que el liderazgo debe ser más colectivo.
La resistencia a los cambios que impulsa el presidente Chávez ha provocado la emersión de nuevos actores de oposición, los estudiantes, por ejemplo…
Sí. Yo tengo una apreciación muy particular sobre esto. Yo fui dirigente estudiantil muchos años de mi vida. Y en Venezuela, desde el siglo XIX hasta hoy, el movimiento estudiantil siempre fue la vanguardia de las luchas sociales y políticas. Lamentablemente en el movimiento chavista no ha habido una percepción acertada del valor del movimiento estudiantil como fuerza política dinámica en el país. No se ha valorado lo suficiente. Y yo creo que aprovechándose de esa circunstancia, la oposición más que manejar un movimiento estudiantil, manejó un grupo reducido del movimiento estudiantil con el propósito de ponerlo como primera figura a la cabeza de las luchas. No tuvimos capacidad de contrarrestar ese movimiento estudiantil con un movimiento estudiantil de mayor legitimidad, alcance y contextura social y política.
Me extraña de usted embajador, que fue dirigente estudiantil, que descalifique a este movimiento y no lo vea como un síntoma de que las cosas no están bien en Venezuela.
Yo no digo que han sido manipulados. Yo digo que el movimiento estudiantil en Venezuela siempre ha sido una avanzada importante en las luchas contra cualquier sistema político, de derecha e incluso de izquierda. Pero en Venezuela, por el conocimiento que tengo del movimiento estudiantil venezolano, estoy completamente seguro que no es la amplia mayoría del movimiento estudiantil la que se hizo presente en estas manifestaciones.
El presidente Chávez dijo que durante ocho horas tuvo un dilema…
Si, él tuvo dilemas porque efectivamente no tenía seguridad del resultado. Acuérdate que había un grupo importante de urnas, las manuales, que no habían sido escrutadas y esto pudiera haber incidido en el resultado, pero cuando al Presidente le dieron la opinión técnica de que era irreversible la tendencia del “NO”, él aceptó esa situación.
Pero es que no había ningún dilema, sólo cabía aceptar los resultados fuesen cuales fuesen.
El problema era aceptar antes de tiempo. Imagínate tú que el Presidente hubiese aceptado siete horas antes el triunfo del “NO” y por esas cosas que pasan en la vida, como ha sucedido más de una vez, la tendencia se hubiese cambiado por un punto de diferencia. ¿Cuál hubiera sido el resultado? Una guerra civil en Venezuela.
¿Y por qué el Consejo Nacional Electoral no anunció en su tiempo los resultados? ¿Por qué demoraron tanto?
Por esa misma razón que no tenían los datos suficientemente escrutados. La versión de que hubo presión militar sobre el presidente Chávez es una versión que se ha venido manipulando hace mucho tiempo. Esto pretende empañar el hecho de que el presidente reconoció la derrota y el triunfo del “NO”. Pretende además crear una imagen internacional de que el presidente Chávez es un hombre proclive y sensible a las amenazas de los militares. Yo no creo que al Presidente se le haya pasado por la cabeza la posibilidad de tomar una decisión arbitraria desconociendo el resultado electoral.
Desde la cumbre de Chile, al presidente Chávez le ha ido bastante mal: el rifirrafe con el rey Juan Carlos, con Bachelet, con Uribe…
Yo no creo que le esté yendo mal. Son eventos que ocurrieron. Fueron muy seguidos los incidentes que ocurrieron, pero son incidentes que pasan. En todas las cumbres ha habido incidentes pero nunca los habían resaltado de esta manera. La cobertura que tuvo el pequeño rifirrafe, como tú lo defines, con el rey Juan Carlos que duró un segundo, tuvo ocho, diez días en los medios internacionales. Eso no es un accidente, una casualidad. Yo creo que es una campaña internacional dedicada a presentar al presidente Chávez como un peleador, como un guapo de barrio.
¡Pero si el promueve esa imagen!
El Presidente tiene su propia característica de actuar. Eso es una cosa muy personal de él. Yo tengo una conducta distinta. A veces es un hombre excesivamente franco y quizás protagoniza hechos pequeños que los convierte en hechos grandes no sé si con intención o no. A veces puede salirle bien pero a veces puede no tener el resultado deseado.
¿Hay quien pueda relevar a Chávez?
En este momento yo no distingo un líder visible que pudiera sustituir al presidente Chávez.
Toda la apuesta está hecha a Chávez.
Hasta ahora está hecha al presidente Chávez, porque se había partido del consenso entre los partidarios del Presidente de que se iba a proponer su reelección continua. Eso es una demostración que se tiene confianza en ese liderazgo y que por ahora se le piensa dejar al frente de la conducción de todo este movimiento. Pero evidentemente al lado del presidente Chávez hay figuras muy importantes que pudieran en algún momento determinado surgir como líderes de lo que pudiéramos llamar la fuerza de la izquierda, la fuerza socialista venezolana. Figuras como José Vicente Rangel, como el Fiscal General de la República, Isaías Rodríguez, y algunos militares que pudieran tener un liderazgo que en este momento no está visible.
¿Qué pasaría ahora mismo en una Venezuela sin Chávez? Porque ustedes mismos hablan de planes de asesinarlo, o por la posibilidad de que se le revoque su mandato…
Sí se ha hablado con fundamento de magnicidio contra el presidente Chávez, esto no es ninguna especulación. Hace tres años se detuvieron en Caracas a 126 paramilitares colombianos entrenándose para provocar una situación de violencia en Venezuela entre ellas, el magnicidio. Ahora, de que el presidente Chávez tenga un sustituto inmediato, yo no creo que haya un líder con las condiciones para asumir la jefatura de este movimiento. Pero creo que él debe trabajar con la idea de formar un equipo. Un abanico de dirigentes porque yo soy partidario de que la vida revolucionaria debe tener varias opciones y no debe estar centralizada en una sola persona.
¿Sobreviviría este proyecto que han llamado Socialismo del siglo XXI a una ausencia de Chávez?
Yo creo que sí. El Socialismo del Siglo XXI es un planteamiento que está vigente, que no depende de la persona del presidente Chávez, que está concebido por mucha gente integrada en el Gobierno, incluso con gente que no está vinculada directamente con el Gobierno pero que coincide políticamente con el planteamiento.
Le digo esto porque nos toca de alguna manera a nosotros. El actual gobierno de Nicaragua ha apostado a Venezuela.
Sí. Nicaragua construirá su propio sistema. El presidente Ortega ha dicho que es partidario de proponer un sistema socialista para Nicaragua, supongo que de la misma forma que lo estamos haciendo nosotros: por la vía legal, democrática, del voto. Aquí es más incipiente ese planteamiento a pesar de que aquí hubo diez años de experiencia revolucionaria en los años ochenta que lamentablemente fue truncado por las razones que todos conocemos. Pero la situación de Venezuela yo no creo que pueda alterar la situación de Nicaragua, esté o no esté el presidente Chávez porque creo que el acuerdo general que se tiene de país a país, de Estado a Estado debe ser respetado por cualquier gobierno que llegara a instalarse en Venezuela, así no fuera el presidente Chávez o por el movimiento que apoya al presidente Chávez.
Pero usted sabe que esto es de voluntades políticas.
Por supuesto, esto es de voluntades políticas, pero si se trata de los acuerdos que hemos firmado con Nicaragua haciendo un plan de cooperación sin precedentes con este país, creo que cualquier gobierno sensato que llegase a Venezuela podría mantener las líneas generales de esa cooperación.