- La receta es antigua y aún la conserva la tercera generación
CORRESPONSAL/ CARAZO
El corredor de la casa de doña Inés Guerrero Navarrete, parece de fiesta. Una mesa grande está colmada de coloridas cajetas de coco, al lado hay de leche con arroz y cacao, y a un extremo, la señora amasa un trozo de cajeta negra. La receta es un secreto familiar que conserva por más de un siglo.
“Mi abuelita murió haciendo cajetas, era famosa en el oficio y ella nos lo heredó”, relató doña Inés. Las manos laboriosas de esta señora jinotepina, trabajan con maestría la dulcería propia de la Purísima, tras haber dado seguimiento a lo que aprendió de sus antepasados.
PARA TODOS LOS GUSTOS
En la cocina de doña Inés, los olores a frutas se combinan con el ambiente festivo de la Gritería. Ella elabora cajeta de coco con piña, coyolitos, cajeta negra con canela y clavo de olor, asimismo cajeta de leche con arroz y cacao. Pero también elabora, Pan de Rosa, Batata, Zapoyol y la cajeta de pata (elaborada con la sustancia que tiene la res en sus patas). Según explicó solamente ella y su hermana Rita, trabajan en el mes de diciembre los dulces por encargo, pero probablemente el año que viene ya no podrá hacerlos. Dijo que para sus 60 años resulta muy cansado.
MUY FAMOSA
La tradición de la familia Navarrete en Jinotepe, es muy respetada por todos los que han saboreado sus exquisitos dulces. La maestra de la tradición es Cándida Navarrete Aguilera, ya fallecida, quien era originaria de Granada.
“Al morir la madre de mi abuela, quedaron ocho hijos desamparados y se fueron a vivir donde una señora que hacía cajetas en Granada”, rememora.
A lo largo del tiempo toda la familia se ha involucrado en este oficio, pero las generaciones más jóvenes han desistido por el tedioso trabajo que genera elaborarlas. “Antes hacíamos hasta 15 quintales de azúcar, ahora trabajo cinco”, dijo, tras indicar que los productos industriales han venido a reemplazar este tipo de dulces. Pero admite que hay mucha gente que conoce sus almíbares y para este tiempo de purísimas le hacen encargos. “Esta es la época más productiva porque todavía hay mucha gente que le gusta respetar los brindis tradicionales”, comentó.