- Chamaeleo politikón, una especie de moda en Nicaragua. Todos los políticos la ven en la acera de enfrente pero ninguno se reconoce como tal
Ya lo dice la canción, el “camaleón cambia de colores según la ocasión”. Tienen la sangre fría y la capacidad de cambiar el color de su piel de acuerdo al entorno en que se encuentran.
Nombre científico: Chamaeleo chamaleón. Especialidad: el camuflaje. Nombre común: Camaleón. Hábitat mayor: África… pero se dice que en Nicaragua hay una especie muy peculiar: los camaleones políticos.
¿Cómo es un camaleón político? ¿Qué características tiene? Las respuestas varían según de donde vengan.
El cronista deportivo, Edgard Tijerino, dice que en Nicaragua es muy fácil reconocer a un camaleón político. “Tiene sus intereses por delante, sus intereses personales son las situaciones económicas, los cargos laborales, las prebendas, los resortes de poder y se van moviendo de acuerdo a eso. Son perniciosos y afectan enormemente al país”.
De acuerdo a esas características, ¿quiénes clasificarían en esta categoría?
El vocero del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), Leonel Téller, dice que ubicaría en este grupo a todo aquél que cambia de principios, aquellos que alguna vez han pasado de comunistas a demócratas, por ejemplo.
Pero antes de cualquier comentario, Téller aclara que él no es uno de esos. “Siempre he mantenido mis principios demócratas, nunca he participado ni he colaborado en ningún acto de corrupción, he sido crítico, siempre he militado en las filas liberales, vengo del Partido Liberal Nacionalista, que es el tronco del liberalismo”, dice.
Del otro lado del liberalismo, la diputada Jamileth Bonilla, jefa de la recién fundada Bancada por la Unidad, luego de su deserción de las filas de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), sostiene que este concepto del camaleón es nuevo para ella.
“Es un concepto nuevo, el camaleón es un animal de mar ¿no? (…) No sé, es un animal, un reptil que cambia de color (…) Si quieren referirlo a los cambios que uno va teniendo en el actuar político, no me pueden tildar de camaleón. Es injusto que se quiera hacer un análisis generalizado”, comenta.
Según la teoría de la diputada Bonilla, “para no ser tildado como camaleón, el político tendría que bajar la cabeza y decir sí señor ante los que quieren actuar como caudillos en una organización política”. Cosa que según ella no le ha ocurrido y quizás por eso muchos la utilizan como blanco de críticas.
La definición de Téller parece dirigida expresamente a la diputada Bonilla. Ella viene del Partido Comunista, por el cual ocupó el puesto de concejal en la Alcaldía de Managua a principios de los años noventa. Luego de su apoyo a Arnoldo Alemán, para que éste ganara la silla edilicia, formó parte del Partido Liberal Constitucionalista (PLC). El tiempo pasó y Bonilla decidió separarse del “ejército de Alemán” para seguir a un colega expulsado, Eduardo Montealegre.
Después de ese episodio, Bonilla pasó a la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), la misma organización de la que se acaba de separar este jueves, para formar su propia bancada a la que llamó paradójicamente “Bancada por la Unidad”.
Pero tal como lo explica Edgard Tijerino, el término de camaleones es aplicable a todos los políticos del país.
“El camaleonismo no es una característica política exclusiva de Nicaragua. Uno de los camaleones más famosos de la historia es (Joseph) Fouchè, en la revolución francesa, él siempre estaba buscando cómo tomar ventaja, fue un hombre demasiado vivo. Se supone que el camaleonismo es para gente inteligente, pero aquí el camaleonismo se ha definido como la conveniencia, ni siquiera es por cálculos hábiles sino por compromisos”, sostiene Tijerino.
“Usualmente, la gente que se maneja como camaleón no tiene una consistencia ideológica. Por ejemplo, yo vi gente que se fue del sandinismo cuando la primera etapa del MRS (Movimiento Renovador Sandinista) y regresó después al danielismo. Eso en realidad no fue un asunto ideológico, regresan por asuntos de conveniencia”, continúa.
Tijerino dice que en el país, muchos políticos cumplen con las características del reptil especialista en camuflarse, y por eso sorprenden actitudes como la del alcalde de Managua, Dionisio Marenco, a quien considera leal al presidente Daniel Ortega; sin embargo, el problema aquí es que se confunde la lealtad con la ceguera.
Para ser un político camaleón, “primero se tiene que carecer de valores morales para el juego que se hace aquí, se tiene que carecer de una ideología consistente. El camaleón es como un ser repulsivo completamente. Si uno tiene una ideología bien cimentada, si uno tiene una manera de proceder, entonces no hay forma de que cambie eso. Cuando uno cambia es respecto al líder”, opina Edgard Tijerino.
La ex comandante guerrillera, Dora María Téllez, del MRS, es un ejemplo de ese cambio al que se refiere Tijerino, producido por el líder.
“El cambio de idea es lo esencial. El que se vayan identificando como liberales o sandinistas es irrelevante, el tema es que Daniel Ortega diga que es sandinista y yo crea que ya no lo es. Él ha ido cambiando de idea y ha ido cambiando práctica política y además, es un hombre que se acerca mucho más a la derecha que al centro. Eso es para mí lo camaleónico”, explica Téllez.
Y agrega que lo camaleónico “no es cambiar de partido, es cambiar de ideas. Por ejemplo, Daniel Ortega puede decir no al TLC y al día siguiente decir sí al TLC. Un día puede decir cero desempleos y al día siguiente decir ‘no podemos resolver esto’. Son camaleónicos pero en el sentido programático que me parece es lo más relevante porque es lo que tiene que ver con los compromisos con la gente”.
Según Tijerino los caudillos en este país son muy parecidos. “Es decir, cuando uno es danielista y cambia, es porque es Daniel el que cambió. O sea, no puedo seguir siendo danielista porque el Daniel que yo idealicé no es el Daniel de ahora”.
Recordando un hecho histórico, Tijerino menciona que “Pedro Joaquín Chamorro fue agüerista y dejó de serlo a partir del pacto de la Nunciatura en 1971. Pero si Agüero ha seguido la misma línea, Pedro no cambia. No quiero entrar en nombres, pero hay muchísimos casos en los que vos ves la conveniencia personal. Eso es lo típico del camaleón. Resulta que ‘mi ideología es movible’ y una ideología movible no es consistente, es falsa. Y eso no obedece a que esté arrepentido porque alguien me haya cambiado mi manera de proceder. El camaleón cambia él, pero en este país hay que separar también cuando el cambio de creer o no creer en una persona corresponde precisamente al hecho que es esa persona la que cambia”.
“Yo como liberal critiqué a Arnoldo Alemán, si lo critiqué, no me arrepiento y sigo adelante. El problema es cuando las personas con una ideología demócrata de pronto se sientan en la mesa con gente que es de ideología marxista leninista o estalinista o comunista. Yo soy crítico de Arnoldo Alemán, pero nunca he sido crítico del liberalismo, he sido crítico de actitudes, pero no de ideologías”, dice Leonel Téller.
“En política, Leonel Téller es un ejemplo de intereses prebendarios, de interés contradictorio por decirlo de la manera más elegante, pero Leonel Téller se contradice a sí mismo”, sostiene Dora María Téllez.
Para el diputado Salvador Talavera, “el problema de la gran mayoría de los políticos nicaragüenses es que no tienen temor a Dios y por eso hacen las cosas a conveniencia o por dinero, por prebendas o chantaje, y algunos se disfrazan en las decisiones partidarias institucionales que se hacen”.
Talavera es el actual presidente del Partido de Resistencia Nicaragüense (PRN), y él mismo firmó el llamado “acuerdo de paz” entre su partido y el entonces candidato presidencial del FSLN, Daniel Ortega, en septiembre de 2006.
Para Dora María Téllez, “Salvador Talavera evidentemente pegó un salto enorme por razones de intereses prebendarios”, de la misma manera como sucedió con los diputados Mario Valle y Juan Ramón Jiménez, que obtuvieron sus escaños legislativos por el MRS y luego Valle se separó y Jiménez fue expulsado.
Estos “son casos de prebendas evidentemente”, dice Téllez.
Pero, como dice Edgard Tijerino, “increíblemente esta gente tiene aceptación y es precisamente por nuestra debilidad educativa. La debilidad educativa y la pobreza se convierten en cómplices excelentes para este tipo de gente porque distorsionan, facilitan el engaño y se aprovechan de esa debilidad hasta hacerle creer a la gente que tiene posiciones correctas. Aquí es extraño, salís de viaje, regresás y encontrás a alguien jugando en la otra acera o gente que sintonizaba la misma onda, ya no la sintoniza, pero es que todo mundo está imponiendo los intereses personales ante los intereses del país”.
Téllez explica que en política no se debe estar amarrado al líder. “Eso es como que yo separe a Cristo del cristianismo. Es decir, un cristianismo fuera de los postulados de Cristo es una cosa completamente deformada”.
“Nosotros (MRS) rechazamos el liderazgo de Daniel Ortega, nos salimos del Frente Sandinista, hicimos otro partido político, manteniendo nuestros principios. La gente debería creer en el líder con programa. (La nuestra) fue simplemente una decisión de voluntad política frente a un liderazgo que ya no tiene nada que ver con el programa esencial del pueblo nicaragüense”, agrega.
“La gente no tiene que estar amarrada a un líder, ¿por qué van a estar amarrados a Arnoldo Alemán si es un ladrón? Separarse de Arnoldo Alemán no es ser camaleón, es ser honrado”, dice Téllez.
“El político camaleón tiene que ser alguien que no estima a su familia y que no le tiene vergüenza a su familia. Es triste, yo viví otras etapas y había otro concepto de la vergüenza”, comenta Tijerino.
El comentarista deportivo lamenta la situación de los políticos nicaragüenses, ya que según sus planteamientos “al perder la vergüenza, el resto de valores morales se deteriora”.
“Yo pienso que el camaleonismo va en expansión, verlo extinguirse es muy difícil, se ha convertido en un modus operandi exitoso. Y los que cometen la falla son gente preparada, la cultura no es un pasaporte real para tomar posiciones. No hay una campaña de valores morales, hasta los curas tienen culpa porque el camaleonismo se ha visto en la iglesia, no hay sector donde no se haya visto el camaleonismo”, añade.
Y finaliza con una reflexión: “Yo soy de los que difícilmente creo que esta es una sociedad reparable. Tiene que ser un asunto generacional. Todos los sectores están involucrados en esta descomposición. Tengo 64 años y nunca había visto este país tan descompuesto moralmente como ahora. Si yo hubiera sido niño en esta época, creo que las inclinaciones de delincuencia que tuve chavalo, hubieran tenido un éxito mayúsculo. Sin vergüenza un país no camina a ningún otro lado más que a la destrucción”.