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El Papa Benedicto XVI nombró al arzobispo de origen alemán Henryk Jozef Nowacki nuevo Nuncio Apostólico en Nicaragua, informó ayer la oficina de prensa del Vaticano.
El arzobispo Nowacki era hasta ahora Nuncio Apostólico en Eslovaquia, después de ser responsable durante años de la sección polaca de la Secretaría de Estado del Vaticano.
Nowacki fue ordenado sacerdote de la Diócesis polaca de Tarnów (perteneciente a la Archidiócesis de Cracovia) a la edad de 23 años y fue elevado a la dignidad arzobispal con 54 años, momento en que fue nombrado representante papal en Eslovaquia.
UNA HISTORIA INTERESANTE
El nuncio Nowacki llega al país con una historia interesante, pero sobre todo con el apoyo sin reservas del Vaticano, que lo ha defendido de serias acusaciones como la planteada en el 2005 por el sacerdote Tadeusz Isakowicz-Zaleski en su libro titulado Los Sacerdotes Frente a la Policía Comunista.
En ese libro Isakowicz asegura que Nowacki fue uno de los 39 sacerdotes, entre ellos cuatro obispos, que operaron como agentes de la policía secreta durante el régimen pro soviético en Polonia.
El cardenal Stanislaw Dziwisz, quien fue secretario del Papa Juan Pablo II durante cuatro décadas, ha defendido cerradamente al nuncio Nowacki de estas acusaciones.
“En los últimos tiempos acusar e inculpar a hombres de la Iglesia en Polonia, como los que están al servicio de la Santa Sede, ha asumido tales dimensiones que todo hombre honesto debe sentirse tocado en lo más vivo”, dijo el cardenal Dziwisz al defender la reputación de Nowacki.
El cardenal ha advertido que este tipo de acusaciones, que considera fueron parte de una campaña de desprestigio del régimen comunista polaco en contra de la Iglesia católica en Polonia, tienden a obstaculizar el proceso de canonización del Papa Juan Pablo II, ya que el nuncio Nowacki fue “un devoto servidor de Su Santidad”.
LOS “ESPÍAS CON SOTANA”
En una entrevista ofrecida a la periodista Marta Kobylinska de la revista Proceso, de México, el padre Isakowicz asegura que a pesar de que su libro fue desautorizado por la Iglesia católica, el resultado es alentador, ya que los 39 sacerdotes solamente representan un 10 por ciento de los curas que fueron presionados para servir a la policía secreta polaca, presiones de las que también él fue objeto.
“Lo peor es que se intenta ocultar algunos casos. Yo tengo que escribir sobre personas reconocidas, a veces obispos (…) Yo intento mostrar una proporción balanceada”, dijo Isakowicz.
“Todo lo que escribieron los apóstoles en el Evangelio era verdad. Hablaron sobre la traición de Judas o la negación de San Pedro. Creo que los fieles no tendrían nada que reprochar a los sacerdotes si estos pidieran perdón, si dijeran que cometieron un error. Incluso yo diría que se les trataría bien porque el cura también es ser humano, también falla”, señaló el sacerdote.