- Pastor llama a los políticos a ver el bien común
El sector evangélico del país considera que las luchas de poderes que actualmente hay en el país tienen a la población preocupada ya que esa situación podría generar “una hecatombe social” que será difícil detener.
El pastor Augusto César Marenco, del Ministerio Apostólico Centro Cristiano, una de las iglesias evangélicas más grandes del país, llamó a las principales autoridades a realizar sus funciones “para dignificar a este país que está cansado de pobreza, de falta de empleo y de falta de un mejor futuro para nuestros jóvenes”.
Marenco recordó a la clase política que si bien los nicaragüenses solo observan de largo y con pasividad el trabajo de los funcionarios públicos “tampoco es sano acorralar a la población negándole el derecho a vivir dignamente. Esa es una tarea que corresponde a nuestros políticos por el bien común de Nicaragua”, subrayó.
“Todo por la intolerancia y falta de patriotismo de nuestra clase política que están faltándole a la población por intereses mezquinos de las cúpulas”, agregó el pastor
En ese sentido, el guía espiritual evangélico exhortó a los políticos a que se den cuenta que “Nicaragua necesita un trato digno y lo mejor que podemos esperar los pobladores es que nuestros funcionarios, nuestras máximas autoridades le den al país un trato digno y patriótico”.
“¿Y cómo los políticos pueden asegurar eso? Pues trabajando por el bien común de esta nación y anteponiendo, los políticos, sus intereses mezquinos, sus intereses de cúpulas”, exhortó Marenco.
Pero Marenco también asegura que observa con mucha preocupación cómo la clase política “lamentablemente” no está representando a la ciudadanía en sus intereses.
“Eso causa tristeza y zozobra porque nos indica que andamos mal, que los antivalores de nuestros políticos están haciéndole un grave daño a nuestra sociedad”, apuntó el reverendo.
Marenco llamo a la clase política al diálogo y al entendimiento, pero enfocados en la sinceridad y con toda la responsabilidad patriótica, para poner fin a la crisis institucional “que sólo daño causa a la sociedad nicaragüense”.