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Tres perros calientes para que Nicole Kidman no se duerma LOS INVASORES El Presidente de Estados Unidos, George Bush, en un abrazo fraterno y lleno de sonrisas con el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, las tropas estadounidenses saliendo de Irak por propia voluntad, las compañías farmacéuticas distribuyendo vacunas contra el sida de forma gratuita, erradicación […]

Tres perros calientes para que Nicole Kidman no se duerma

LOS INVASORES

El Presidente de Estados Unidos, George Bush, en un abrazo fraterno y lleno de sonrisas con el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, las tropas estadounidenses saliendo de Irak por propia voluntad, las compañías farmacéuticas distribuyendo vacunas contra el sida de forma gratuita, erradicación de la violencia, el hambre y el compromiso de luchar por un mejor clima, podría estar al alcance de un virus que ha llegado a la Tierra para invadirnos.

El virus se esparce como si fuera una gripe y con ayuda de vómitos de los contaminados a quienes aún no han probado el néctar, la ponzoña se reproduce ante la humanidad estupefacta de convertirse en personas sin sentimientos y dejando a un lado la violencia que nos ha caracterizado desde el inicio de nuestro andar en la historia.

En esta trama al estilo de El Amanecer de los Muertos Vivientes, con esas imágenes provocativas, de cambios bruscos de plano, de sobrevivientes que huyen perseguidos por cientos de sonámbulos, de callejones sin salida, de edificios en los que se refugian, es un cóctel de esas películas apocalípticas pero con dos actores de la talla de Nicole Kidman y el nuevo Bond, Daniel Craig, que se unen para liberar al planeta del mal que bien podría ser la salvación esperada.

En la cinta se critica a un Estados Unidos revuelto en su violencia, en sus pastillas para todo desde la depresión hasta los dolores de cabeza, de las anginas de pecho a los dolores menstruales, de las migrañas a los parásitos, un modelo extendido a otras partes donde ya no podemos vivir sin tragarnos una píldora diaria aunque sea para no sentirnos tan solos.

Kidman hace un trabajo de una madre desesperada que escapa y busca a su hijo, un ser de los pocos que han resultado inmunes a esa enfermedad que está dejando a cada ser como si fuera un pasmado sin emociones.

A pesar que la trama nos transmite una filosofía real del invasor, hay varias contradicciones que se notan y causan una degradación de la propuesta porque por una parte se intenta convencer al espectador de la paz que transmite ese virus y por otra parte, vemos a cientos ser perseguidos y atacados como si fueran turbas.

Lo malo de esto es que los estrenos ahora duran menos y de pronto, tenemos que correr a los cines para no perdernos lo poco decente que presentan.

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