“Aquí fue Granada”, dejó escrito el invasor William Walker después de incendiar la orgullosa ciudad. Sólo una alianza regional pudo salvarla entonces de terminar arruinada para siempre a manos de un aventurero.
Después de la invasión, Tomás Martínez y Máximo Jerez estarían de acuerdo con olvidar los odios y rivalidades que acompañaron a Nicaragua desde su independencia.
En el borrón y cuenta nueva decidieron, incluso, cambiarle el nombre a los partidos enemistados, los democráticos leoneses se convirtieron en liberales y los legitimistas granadinos en conservadores.
El Partido Conservador celebró ayer 150 años de fundación, con una sesión solemne en un hotel granadino, donde homenajearon a sus figuras más destacadas en las últimas décadas, incluso in memoriam.
Ahí estaban como monumentos de tiempos buenos y pésimos del partido, decenas de dirigentes de todo el país. Entre otros Fernando Agüero, José Joaquín Quadra, Alberto y Ernesto Chamorro Benard, Thelma Prego, Dionisio Cuadra Kautz a quien presentaron como el ganador de las elecciones municipales pasadas, Hernaldo Zúñiga, Mario Cajina, Miguel Tamariz y Nicolás Bolaños Geyer, a quienes se les dio la Orden Presidente Fruto Chamorro, del Partido Conservador.
Don Fruto Chamorro es un personaje destacado para esa época. “Dios, orden y justicia” es el lema de los conservadores “en la mente y en el corazón”, expresó José Joaquín Quadra en su ponencia de ayer.
Pero el partido histórico que ha gobernado por 48 años con 14 presidentes el país, perdió beligerancia en todo el siglo XX cuando comenzó a pactar con la dictadura. Cinco acuerdos con la dictadura en 1936, 1946, 1949, 1950 y 1971 le quitaron su papel de oposición, sostiene el analista Emilio Álvarez Montalván, quien también fue homenajeado.
Tal vez parafraseando a Quadra, este otrora poderoso partido se levante desde las cenizas como Granada se levantó en 1857 cuando sus hombres fundaron la República de Nicaragua.
“Está por verse si responde a esa expectativa”, dice Álvarez Montalván. Si bien los pactos históricos limitaron el papel de opositor de los conservadores, en la actualidad hay una oleada de jóvenes alejados de ese pasado y aliados con nuevos partidos democráticos. “Es como una rectificación” de los errores del pasado, considera el politólogo.
RENOVACIÓN
Quadra recordó que su padre, Carlos Cuadra Pasos, decía que hay que restringir entre los consensos del conservatismo como teoría, sistema y método y el Partido Conservador como instrumento de opinión pública.
Es un tanto inesperado que precisamente los conservadores tengan una mujer como presidenta nacional desde hace un año. Azalia Avilés, una mujer de cincuenta años, dedicada a los negocios y madre de siete hijos.
Si bien su padre fue presidente de cantón en Nandaime cuando todos andaban con Fernando Agüero, ella inició repartiendo volantes del partido.
Generalmente la gente asocia al partido con la oligarquía, creencias obsoletas y viejos, dice Avilés, mientras se ríe de los estereotipos.
Repite que numerosos miembros del partido verde son jóvenes y “han sido ejemplo de patriotismo y entrega a la causa de los valores y principios conservadores” y señala que siendo Granada cuna del Partido Conservador, deben brindar un homenaje a los que en los últimos 30 años supieron defender los valores y principios del partido.