- El ministro colombiano de Hacienda, Óscar I. Zuluaga, habla sobre el futuro del tratado comercial firmado con Estados Unidos y pendiente de ratificar por Washington. Subraya que hay desafíos en las relaciones con Centro y Sudamérica, en especial con Venezuela
La confianza paga. Así al menos ha sido en el caso de Colombia, donde la recuperación de la confianza de los inversionistas ha impulsado un fuerte crecimiento económico en los últimos semestres, alcanzando a 7.8 por ciento en el primer semestre de 2007.
“La expansión económica ha estado impulsada principalmente por el comportamiento de la inversión privada”, dice Oscar Iván Zuluaga, Ministro de Hacienda y de Crédito Público de Colombia.
El ministro, quien enfrenta una investigación por supuestos vínculos en el pasado con líderes paramilitares, conversó sobre la situación económica de país con Felipe Aldunate M., director editorial de AméricaEconomía.
¿Qué es lo que más destaca de esta expansión?
Lo interesante es que están creciendo todos los sectores, tanto los transables como los no transables. Pero este año, los que más crecen y a tasas de dos dígitos, son la industria manufacturera, la construcción, el sector financiero y el comercio.
La expansión de la manufactura es especialmente interesante: pocas naciones hoy en el mundo tienen a este sector creciendo a dos dígitos, es una particularidad de Colombia, con una base productiva muy importante.
¿Qué tan preparados están para la turbulencia internacional actual?
La hemos seguido con mucha cautela. Aún no han ocurrido plenamente todos los efectos. Las pérdidas por las subprime (los créditos de alto riesgo en Estados Unidos y la crisis del sector hipotecario) no están incorporadas aún en los balances de todos los bancos.
Nos parece que todavía hay que esperar unas semanas para mirar cómo siguen evolucionando los mercados y la economía de los Estados Unidos, cuál va a ser la próxima decisión de la Reserva Federal que nos sorprendió con la pasada, que mostraba que el alcance y efecto que podía tener la crisis en el crecimiento económico americano era mucho mayor de lo que se esperaba.
¿Es una amenaza a la economía latinoamericana?
La pregunta es si la caída en la economía estadounidense puede arrastrar en parte a Europa y a Asia, y si puede terminar afectando los precios de los commodities, que es la variable por la que más se podría afectar nuestras economías.
En el peor de los escenarios, ¿que pasaría?
Yo creo que podría producirse una contracción fuerte en la industria petrolera, lo que generaría una desaceleración muy importante en América Latina. Probablemente habría presiones de más ajustes cambiarios, en el caso de una moneda como la nuestra, y obviamente tendría un impacto en materia del nivel de crecimiento económico que están mostrando nuestros países.
Es probable que se pueda observar un deterioro en los términos de intercambio de todas nuestras economías, en especial las que dependemos más de un alto componente de commodities.
Hablemos más de Colombia. Hace unos días se cerró exitosamente la oferta de acciones de la empresa estatal Ecopetrol. Pero el ver a toda esa gente haciendo filas para comprar acciones podría leerse también como una escasez en instrumentos de ahorro e inversión en Colombia.
Es una buena noticia pues muestra que hay todo un campo en esa dirección. Las empresas colombianas son muy cerradas, muy tímidas para ver en mercados de capitales una opción. Pero creo que ahora Ecopetrol le abre los ojos a todo el mundo.
En Colombia hay fiebre de inversionista, el ahorro ha crecido mucho. Entre 2000 y 2006 el ahorro ha crecido en nueve puntos de PIB. Estamos casi el doble del promedio de América Latina.
¿Qué hará el Gobierno para incentivar el ingreso de las empresas al mercado de capitales?
Estamos en una reforma financiera que vamos a presentar al Congreso el año entrante que busca avanzar en esto. Creo que los instrumentos hay. Lo que hay que hacer es cambiar el paradigma, ese modo de pensar. Tenemos empresas que tienen estructuras cerradas, familiares, que ignoran el potencial que puede tener el mercado de capitales.
Otra cosa que nos va a ayudar son los flujos de inversión extranjera directa, los que son una señal muy interesante para que las empresas empiecen a ampliar, compartan la propiedad, y miren la opción de llegar de una manera gradual al mercado de capitales, a emitir acciones y nuevos sistemas de financiamiento.
Habla de la inversión extranjera. A todo el mundo le sorprende el crecimiento de esta inversión, aunque más que nada son compras de empresas y no de creación de nuevas empresas.
Se trata de fases. Antes Colombia no tenía inversión extranjera. Hoy ya tiene flujos. Esto se va graduando, se va sofisticando. Esta inversión empieza a comprar, a invertir más, y va siendo mucho más selectiva. Y en la medida que eso se da, va cambiando mucho más el perfil del inversionista que quiere llegar a Colombia. Es un proceso.
Por eso es un reto nuestro lograr que este crecimiento económico, este flujo de inversión, pueda ser sostenible por un período de tiempo largo, porque eso genera una transformación profunda en el aparato productivo del país.
El desempleo, de 10.6 por ciento, sigue siendo un indicador complicado. ¿Están contentos con lo conseguido?
No, esperaríamos más. Somos una de las altas y quisiéramos llegar a un dígito, nos gustaría estar en el 9 ó 9.5 por ciento. Tenemos que hacer un esfuerzo enorme para llegar a esa cifra que requiere crear cerca de 900,000 nuevos empleos. Pero tenemos confianza que de continuar esta dinámica económica podremos llegar a la tasa de desempleo de un dígito. Pero hemos mejorado: en el 2002 era de un 18 por ciento.
Una de las prioridades económicas de la actual administración ha sido la apertura de mercados, lo cual pasa por la firma de TLC. Pero actualmente está enrollado el tema del acuerdo con Estados Unidos.
Somos optimistas: tarde o temprano el TLC va a llegar. En eso no hay alternativa. Lo que pasa es que hay un tema económico y un tema político para ciertos sectores demócratas, pero somos optimistas.
Se ha iniciado con mucha fuerza el TLC con Canadá, el cual va a estar muy rápido. Hay acuerdos de firma y de doble tributación con un grupo de países significativo, creo que en eso la perspectiva es buena para Colombia.
Ya firmaron el TLC con Centroamérica (El Triángulo del Norte: Guatemala, El Salvador y Honduras). ¿Hay otras estrategias de integración con otros países?
Hay que profundizar los convenios, se va a buscar ampliar el G-2 (México y Colombia), con Mercosur, ya se hizo con Chile y su regreso a la comunidad andina ya hay un acuerdo bien profundo. Las relaciones entre Colombia y Chile son muy importantes, la inversión chilena en Colombia ha crecido fuertemente y cada día se ve mayor presencia de inversionistas chilenos en muchos sectores e interés por Colombia. Creo que en general estamos avanzando paso a paso, debemos ir más rápido y en eso sí nos ayudaría mucho la firma de TLC con Estados Unidos
¿Cuáles son los países latinoamericanos que más están invirtiendo Colombia?
Brasil y Chile son claramente los que más invierten y en diversos sectores. Hay también mucho interés de Venezuela, mucho empresario venezolano que ha ampliado sus inversiones en Colombia.
Es una paradoja que las relaciones económicas con Venezuela estén tan fuertes.
Es una relación muy exitosa. Venezuela es el principal mercado a las exportaciones colombianas, ya no es Estados Unidos. Ha habido un crecimiento espectacular de más del 60 por ciento de las exportaciones a Venezuela, llegando a US$3,500 millones. Se trata principalmente de productos acabados, manufacturados, exportaciones principalmente no tradicionales.
Es decir, se están beneficiando del boom de consumo venezolano.
Claro, han tenido dificultades en acceder algunos productos, ha habido una relativa escasez y Colombia es una muy buena alternativa para proveerlos. Eso nos crea problemas, por ejemplo productos agrícolas: en el primer semestre la demanda de carne de Venezuela fue altísima, disparó los precios de la carne.
Nos afectó mucho en tema de inflación. Productos agrícolas lácteos tienen una fuerte demanda en Venezuela, eso también tiene problemas en materia de precios, entonces se dan cosas en los dos sentidos.
La segunda prioridad económica del Gobierno es la competitividad. Al parecer hay menos que mostrar ahí.
En esto vamos más lentos. La agenda de infraestructura es bien compleja. Apenas se están materializando esos proyectos, las nuevas concesiones portuarias, las concesiones de aeropuertos, las grandes vías de competitividad, apenas estamos empezando a dar sus primeras señales de ejecución, y todavía nos falta más avances y consolidar.
Este es un programa muy ambicioso. Ha habido avances en productividad sin duda, ha mejorado, muchas empresas han hecho inversiones importantes en maquinarias y equipos, en bienes de capital y eso les ha dado una mayor productividad, pero todavía la tarea es muy larga, se inicia apenas un despegue económico que es necesario consolidarlo por muchos años.
¿Cuáles son las reformas que estarían faltando para seguir avanzando?
La fundamental ahora es la del sector financiero. Uno de sus aspectos es la estructura de multifondos para los fondos de pensiones, algo que ya se implementó en Chile y Perú. Tenemos que apuntar a todo lo que signifique la profundización del sector financiero, como actualizarlo mucho más a las exigencias actuales y creemos que ese es el gran desafío que estamos trabajando y esperamos materializar el año entrante en el Congreso.
BATALLA POR BATALLA
La administración del Presidente de Estados Unidos, George W. Bush, logró la semana pasada que la Cámara de Representantes aprobara el TCL con Perú, pendiente de pasar por el Senado, lo cual se logró con el voto de republicanos y demócratas, opositores a Bush.
Pero en la lista de acuerdos comerciales enviados por la Casa Blanca a los legisladores estadounidenses para su discusión y posible aprobación, figuran además los firmados con Colombia, Panamá y Corea del Sur.
El TLC peruano registró más votos de la Cámara de Representantes que otros. Por ejemplo el TLC entre Estados Unidos con Chile logró 270 votos y el DR-Cafta (que incluye a Nicaragua) pasó con el sí de 217 legisladores.
La votación a favor del TLC con Perú dividió a los demócratas, que controlan el Congreso desde enero. 116 votaron en contra del acuerdo con los peruanos y 109 lo hicieron a favor.
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