El general Pervez Musharraf declaró Estado de Emergencia en Pakistán, suspendió la Constitución y reemplazó al jefe de la Corte Suprema antes de que el alto tribunal fallara sobre el futuro de su presidencia, además de interrumpir las comunicaciones en la capital.
Mientras tanto la principal líder de la oposición paquistaní, la ex primera ministra Benezir Bhutto, regresó procedente de Dubai y se quedó en un avión en el aeropuerto de Karachi a la espera de ver si sería detenida o deportada, dijo un vocero. Decenas de agentes paramilitares rodearon su domicilio.
Una copia del decreto de emergencia justificó la declaración en la creencia de que “algunos miembros del Poder Judicial trabajan en contra de los propósitos del Ejecutivo” y “para debilitar el empeño gubernamental de combatir el terrorismo”.
Se conoció que siete de los 18 jueces de la Corte Suprema condenaron de inmediato la declaración de emergencia, que suspendió las garantías constitucionales.
La Policía bloqueó la entrada de la Corte Suprema y posteriormente detuvo al presidente del tribunal y a otros jueces, concordaron varios testigos.
El Gobierno interrumpió todas las transmisiones de televisión en las ciudades más importantes salvo la estatal Pakistán TV. Igualmente fue interrumpido el servicio telefónico en la capital, Islamabad.
ESTADOS UNIDOS PIDE MODERACIÓN
La secretaria de Estado, la estadounidense, Condoleezza Rice pidió moderación a todas las partes involucradas y el rápido retorno a la democracia en Pakistán.
Estados Unidos “no respalda medidas extraconstitucionales”, dijo Rice al canal de televisión CNN desde Turquía.
Musharraf, que tomó el poder en 1999 mediante un golpe de Estado y que ha sido un gran aliado de Estados Unidos desde los ataques del 11 de septiembre del 2001, se ha visto en apuros para contener la propagación del fanatismo islamista centrado junto a la frontera con Afganistán y que se ha extendido a la capital y otras ciudades.