Gustavo Herrera (entrenador) y el “Chocolatito”. ( LA PRENSA/ARCHIVO)

“No fallaré”

El más sorprendido con el espectacular nocaut que Román “Chocolatito” González le asestó al filipino Eriberto Gejon, fue el propio boxeador pinolero. “Lo primero que dije al verlo caer fue gracias a Dios, pero estaba asustado y terminé llorando. Nunca pensé que lo noquearía tan rápido”, dijo un emocionado “Chocolatito” desde Tokio, Japón, en diálogo […]

El más sorprendido con el espectacular nocaut que Román “Chocolatito” González le asestó al filipino Eriberto Gejon, fue el propio boxeador pinolero.

“Lo primero que dije al verlo caer fue gracias a Dios, pero estaba asustado y terminé llorando. Nunca pensé que lo noquearía tan rápido”, dijo un emocionado “Chocolatito” desde Tokio, Japón, en diálogo con Miguel Mendoza, de radio La Primerísima.

González afirmó que no imaginó que la pelea se iría hasta el límite, pero tampoco que acabaría tan temprano, sólo 69 segundos después de iniciada.

“Lo ataqué con dos jabs y lo corté por el ojo, después le tiré un gancho abajo y otro a los costados y miré que se dobló. Ahí terminó”, agregó Román.

González, nacido hace 20 años en Managua, se ha convertido en la principal esperanza nica de un nuevo título mundial, posibilidad cada vez más cercana.

“Me sentí fuerte, no tuve problemas para dar el peso y ahora que llegue a Nicaragua iré directo al gimnasio para estar listo para la pelea del 15 de diciembre en Cancún, México”, indicó.

“El Chocolatito” señaló que fue recibido por la empresa Teiken Promotions, y que al final de la pelea le indicaron que estaban muy contentos con su presentación en Tokio.

“Yo también estoy satisfecho con mi trabajo y tengo la fe en Dios de que no fallaré. Quiero ser campeón mundial y siento que ya estoy listo para eso”, aseguró el púgil a Mendoza.

Por sus estupendas habilidades y sus medidas antropométricas, González parece disponer del material para moverse en varias categorías de los pesos pequeños.

“Esta vez peleé en 106 libras, aunque al momento de la pelea estaba en 116, pero igual me siento bien en 105 o en 108. La clave en trabajar duro en el gimnasio”, reflexionó.

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