Latinoamérica urge conexiones aeroportuarias

Los paseos entre un aeropuerto y otro para llegar al destino final son, en muchos casos, el dolor de cabeza de los viajeros [doap_box title=»Istmo tiene mucho por hacer» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Centroamérica se dirige hacia una integración aérea, apoyada por la entrada en vigor este mes de la visa única en la región, salvo en […]

  • Los paseos entre un aeropuerto y otro para llegar al destino final son, en muchos casos, el dolor de cabeza de los viajeros
[doap_box title=»Istmo tiene mucho por hacer» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Centroamérica se dirige hacia una integración aérea, apoyada por la entrada en vigor este mes de la visa única en la región, salvo en Costa Rica y Panamá.

Taca y Copa, las principales aerolíneas centroamericanas, unen a las principales ciudades del istmo entre sí y a estas con Miami y Houston, Estados Unidos, por ejemplo.

Un acuerdo entre la Comunidad del Caribe (Caricom) y el Sistema de Integración Centroamericana (SICA) permitió un vuelo entre Panamá y Puerto España (Trinidad y Tobago), mientras que Belice sólo está conectado con San Salvador, pese a pertenecer a ambos bloques.

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La integración latinoamericana de la que tanto se habla en las cumbres de presidentes de la región parece no incluir a las comunicaciones aéreas, que son tortuosas en la mayoría de los casos, pese a la cercanía geográfica de algunos países.

Sin embargo, los gobernantes, que suelen viajar en aviones oficiales, están exentos de esas dificultades que afronta el resto de mortales, incluidos los periodistas que cubren sus reuniones y que además tienen que aguantar los frecuentes retrasos, pérdidas de conexiones y hasta huelgas en las terminales aéreas.

CASOS EN EL SUR

Un ejemplo de esa situación es Asunción, la capital paraguaya, prácticamente aislada del resto de los países vecinos, salvo algunas excepciones.

Llegar a Lima, por ejemplo, es todo un ejercicio de paciencia pues hay que esperar 10 horas en una escala en Santiago o bajar a Buenos Aires y pasar muchas horas dentro del avión, mientras que si existiera un vuelo directo, el trayecto tardaría unas tres.

Y si lo que se quiere es llegar a Colombia o Ecuador, resulta más rápido ir a Europa, ya que antes hay que “pasear” por los aeropuertos de Lima y Panamá.

Aunque parezca increíble al observar la cercanía de las ciudades en un mapa, para llegar a Montevideo desde La Paz son necesarias 16 horas, debido a que hay que hacer paradas en Cochabamba, Santa Cruz y Buenos Aires, donde incluso hay que cambiar de terminal aérea.

Sin embargo, es más absurdo todavía tener que pisar suelo estadounidense para cubrir el tramo La Paz-Quito, pero aún es cierto que para viajar entre dos capitales suramericanas a veces el camino más corto es Miami, Estados Unidos.

Desde Montevideo se puede volar a Asunción, Buenos Aires, Lima, Panamá, Porto Alegre, Río de Janeiro, Sao Paulo, Santiago, Santa Cruz y Panamá, pero para llegar a otra ciudad latinoamericana se requiere de hasta tres escalas e incluso cambiar de aeropuerto.

Prueba de la precaria unión aérea en la región es Brasilia, capital de la mayor economía suramericana, que no tiene vuelos directos a otras capitales de la región, ya que todos deben hacer escala en Sao Paulo o Río de Janeiro y a veces incluso obligan al pasajero a dormir allí.

A EUROPA ES MÁS FÁCIL

Desde el aeropuerto internacional Benito Juárez de Ciudad de México, donde 46 aerolíneas movilizan al año unos 25 millones de personas, es más fácil viajar a Estados Unidos y Europa que a Centro y Suramérica, debido al mayor número de frecuencias.

Pese a que son reducidas las opciones, hay vuelos directos a Bogotá, Santiago, Lima, Caracas, Sao Paulo y Buenos Aires, pero no a otras capitales.

Buenos Aires es la mejor conectada pues salen vuelos sin escala para todas las capitales suramericanas, excepto Brasilia y Quito, aunque las reservas deben hacerse con anticipación para evitar el viaje con escalas, que en el caso de Caracas puede tardar hasta 23 horas.

EL CASO DE CENTROAMÉRICA

Para viajar a Centroamérica ya no es necesario ir hasta México o Miami, gracias a las frecuencias de la panameña Copa, que tiene su centro de conexiones en la capital, pero si de Argentina se quiere pasar a suelo azteca, es preciso “conocer” antes Santiago o Lima.

Pese a su estratégica ubicación en la esquina noroeste de Suramérica, Bogotá carece de vuelos directos a Brasilia, La Paz, Montevideo y Asunción, mientras que a Centroamérica se llega generalmente con escala en Panamá.

Una situación similar se vive en la capital chilena, que pese a tener un puente aéreo con Buenos Aires, carece de buenas conexiones con Asunción, La Paz, Lima y Quito, entre otras.

En el caso de Caracas, sólo hay enlaces directos diarios con México, Panamá, Bogotá, Lima, Sao Paulo, Buenos Aires, San Juan y Santo Domingo.

Quito tiene vuelos directos a Bogotá, Lima, Santiago, Caracas y México, pero para el resto de las capitales es necesario hacer una y hasta dos o tres escalas en vuelos denominados “lecheros”.

La Habana tiene enlaces directos todos los días a México y Panamá, destinos a los que esta semana se sumará San José de Costa Rica, y hay conexiones con Guatemala, Bogotá, Caracas y Buenos Aires, aunque con menor frecuencia.

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