(FOTOS LA PRENSA/M. GARCÍA)

“La consistencia es lo que te lleva a Grandes Ligas”

Justo en un año en el que Vicente Padilla fue acorralado por las lesiones y Devern Hansack batalló sin éxito por regresar y establecerse en las Grandes Ligas, Ronald Garth se hizo sentir y provocó uno de los mayores impactos al enfrascarse en una racha de partidos con jonrones que nos mantuvo a la expectativa […]

  • Justo en un año en el que Vicente Padilla fue acorralado por las lesiones y Devern Hansack batalló sin éxito por regresar y establecerse en las Grandes Ligas, Ronald Garth se hizo sentir y provocó uno de los mayores impactos al enfrascarse en una racha de partidos con jonrones que nos mantuvo a la expectativa día a día en este 2007

Ronald Garth, infielder de los Marineros de Seattle

Durante una semana, Ronald Garth se dio el lujo de eclipsar a los más connotados deportistas nicaragüenses a base de cuadrangulares.

El 2 de agosto, Garth disparó un jonrón. Al día siguiente, otro. Estaba tan contento con lo ocurrido, que no sintió la más mínima molestia cuando fue frenado en el tercer partido.

Lo que no imaginó, es que volvería a tumbar la cerca en los siguientes cinco juegos, para establecer un nuevo registro para su equipo, algo de lo que aún se asombra en estos días.

El joven intermedista nacido en la Mina Rosita, no había sido conocido como hombre de poder. Más bien se construía como un jugador de buena defensa y mejorada velocidad, pero de pronto, hizo erupción.

“Todavía hoy día me asusto de lo que hice. La verdad, que fue un gran impulso para mi carrera después de una lesión que había sufrido”, explica el prospecto a LA PRENSA.

Después de la pausa en el tercer juego, Garth descargó otro jonrón y repitió esa actuación en los siguientes tres partidos para llegar a cuatro desafíos seguidos tumbando la cerca.

“Y un día, entre la gente que me pedía autógrafos, estaba un niño que me dijo: ‘oye, te falta un jonrón más para imponer un récord para el equipo. Da uno más, hazlo por mí’, recuerda Ronald. Y lo hizo.

Llegó a cinco juegos consecutivos con jonrón y el impacto no sólo era en Wisconsin, sino también en Nicaragua donde se siguió día a día el desempeño del jugador costeño.

“Después del juego, el niño me estaba esperando. Recuerdo que le vi su carita feliz. Me volví a meter al estadio y traje un bate que se lo regalé. Él iba contento”, recuerda Garth.

UNA LUCHA DIFÍCIL

Pero no todo ha sido color de rosas para Garth, quien antes de semejante explosión, nunca antes conseguida por un jugador nica en las Ligas Menores, había sufrido una lesión que puso en duda su futuro en el juego.

¿Qué efecto tuvo esa racha para tu carrera en las Menores?

Fue muy importante. No sólo por la emoción que te provoca el propio hecho de batear un jonrón, sino porque viniendo de una lesión, yo estaba lleno de dudas y ahí se disiparon de un solo tajo.

¿En qué consistía tu lesión?

Mientras corría de primera a tercera, me deslicé al llegar a la base (tercera) y puse la mano izquierda en la almohadilla, pero el fildeador me cayó sobre el hombro y me lastimó. Fue una lesión tan seria que se pensó hasta en una cirugía. Gracias a Dios no fue necesario operarme, pero me tomó dos meses toda la etapa de recuperación.

En términos de confianza te ayudaron mucho los jonrones…

No sólo eso, que fue muy importante, sino que hizo que se fijaran más en mí y eventualmente hasta me promovieron de categoría para concluir un año bastante bueno, pero que pudo ser aún mejor.

¿Qué te faltó por hacer?

Me faltó ser consistente. La consistencia es lo que te lleva a las Grandes Ligas. Uno no puede explotar un día o dos, y después fallar y volver a fallar. Cuando hablo de consistencia, me refiero a hacer bien las jugadas de rutina , a entender bien el juego y saber qué hacer en cada circunstancia. No sólo se tienen que disminuir los errores físicos, sino también los mentales.

¿Y creés que tu carrera va bien?

Yo creo que sí. La verdad, nunca pensé que sería firmado y menos que llegaría a jugar incluso en Doble A. Pero he trabajado duro para reducir mis deficiencias y conseguir mayores progresos. Me alegra lo que he hecho, pero estoy listo para lo que venga en mi carrera y lo voy a recibir con la frente en alto.

¿Qué pensabas hacer cuando niño?

El beisbol, me gustaba, pero era un convencido de que no podría llegar a jugarlo. Le tenía un miedo terrible a la bola. La gente me animaba y mi papá (Clintan Garth) también, pero yo sentía que no podía jugar.

¿Y lo habías intentado?

Sí, pero no con determinación. Mi papá había jugado en Mina Rosita y en las Series del Atlántico, y yo miraba que los hijos de los amigos de mi papá jugaban, pero a mí me atraía más el baloncesto, hasta que un día al fin me decidí a jugar.

¿Y lo hiciste bien?

No, qué va a ser. Yo había jugado con bola de calcetín, pero a la bola de beisbol, la que se usa en Mayor A, le tenía pavor. Pero llegué donde se haría el equipo y recuerdo que quise jugar centerfield, pero no lo hice bien y me pasaron al right. Vos sabés que ahí ponían a los que no saben jugar porque llegan menos batazos, pero a mí, sí me llegaron.

¿Y los resolviste?

No. El primer batazo que me llegó fue una línea tan dura, que me le aparté a la bola y me sacaron del juego. Entonces el mánager dijo que me haría tercera base y cuando me llegó un batazo, estaba tan asustado que lo atrapé y no sabía qué hacer con la bola. Había corredores en tercera y segunda, y después de agarrar la bola, tiré a segunda buscando el doble play y más bien enredé el juego.

A LA SERIE DEL ATLÁNTICO

Garth siguió creciendo y su juego fue mejorando, al extremo que a los 13 años podía jugar con los mayores y a los 14, estaba en la Serie del Atlántico, justo donde había brillado su papá.

“Para nosotros, jugar en la Serie del Atlántico es algo muy especial y a los 14 años, yo estaba ahí. Recuerdo que fue una noticia muy difundida y jugando ahí, me vieron Calixto Vargas y Hubert Silva, y me vine con ellos.

¿Calixto te descubre?

Sí, él había tenido éxito con varios jugadores de aquella zona, pero no pude trabajar con él porque no tenía chance de estudiar, en cambio, Hubert me brindó esas oportunidades y pude bachillerarme y progresar en mi juego.

¿Por qué firmás con Seattle y no con los Marlins, el equipo de Silva?

Se juntaron dos cosas: primero, los Marlins me vieron varias veces y yo percibí que no les gustaba mucho. En cambio, vi a los Marineros más interesados y eso se juntó con una necesidad que había en la casa, y era que mi papá se enfermó y necesitábamos el dinero. Así que me decidí y firmé con Seattle. A veces me arrepiento un poco porque sé que pude haber conseguido un mejor bono (que los 15 mil dólares que recibió) pero ahora no me queda más que seguir luchando.

¿Cómo creés que te ven los Marineros de Seattle?

Creo que saben que puedo jugar, que domino las cosas esenciales del juego y que aún puedo dar más como para ver coronado mi sueño de llegar a las Grandes Ligas.

¿Cómo ves las Grandes Ligas, cerca o distantes?

Las veo cerca. Yo jugué con varios compañeros que ahora están en las Grandes Ligas y uno se compara con ellos y hace sus conclusiones. Por ejemplo, yo era compañero de Asdrúbal Cabrera, que está con los Indios en Grandes Ligas, porque además de su talento, tuvo la suerte de ser cambiado y recibir una oportunidad de mostrar lo que tiene.

¿Te gustaría ser cambiado?

Desde que uno firma, uno sabe que puede llegar a las Grandes Ligas no necesariamente con el primer equipo que lo contrata, sino con otros que valoran tu talento. Yo me siento bien con Seattle, pero a veces los cambios son un golpe de suerte y benefician tu desarrollo.

¿Qué creés que viene a lo inmediato en tu carrera?

No lo sé, pero como te dije, voy a tomar lo que venga. Yo espero que pueda seguir con la organización, pero si ellos tienen otros planes, como dejarme libre, pues yo voy a estar conforme con eso. Me he esforzado cada día para desarrollarme más y por tanto, tendré la fortaleza para mantener mi cabeza en alto si quedara fuera del equipo.

¿Qué es lo peor que le puede pasar a un prospecto?

Lesionarse. Eso es grave porque la competencia es terrible y entonces viene otro a sustituirte y si lo hace bien, te fregaste. Así que uno tiene que mantenerse sano. Eso es vital.

ESPERA BRILLAR EN LA LIGA PROFESIONAL

Aún hay oro en la Mina Rosita, dice Ronald Garth, pero su familia tuvo otras formas de ganarse la vida. Clintan Garth, su padre, era propietario de tres camiones y realizando viajes pudo hacerle frente a las necesidades de sus tres hijos.

“Creo que la Mina Rosita era mejor antes que ahora. Ya no existe la mina y hay menos actividad comercial. Actualmente hay unos 15 mil habitantes, pero gran parte de ellos se dedica a la búsqueda de oro y de eso viven”, asegura el jugador.

Garth sueña con el día en que logre llegar a las Mayores y poder solventar todas las necesidades de los suyos, quienes le reciben con mucho orgullo cada vez que los visita en medio de cada año cargado de compromisos en Estados Unidos y aquí.

“Mi papá es feliz con la carrera que escogí y es mi mejor consejero. Me ha dicho que tengo que trabajar duro, que nada es fácil en la vida y que debo recibir lo que haya para mí con la frente en alto. Mi mamá no entiende nada de beisbol”, afirma.

Garth es considerado uno de los jugadores más educados del beisbol nacional. Es todo un caballero y trata a la gente de usted o señor. Nunca se le ve irritado y juega a toda la intensidad posible.

Fue firmado el 23 de julio del 2001 por Luis Molina de los Marineros, quien viajó a Mina Rosita para tener el consentimiento de los padres de Ronald. El bono fue de 15 mil dólares, más un bono progresivo que ha comenzado a ganarse ahora que fue promovido a la categoría Doble A.

Este año fue nombrado el mejor Jugador de la Semana en el período comprendido del 6 al 12 de agosto, lapso en el que bateó .360, con 9 hits, 4 jonrones, 6 remolques y 6 anotadas en 25 turnos.

Su mejor momento lo atravesó entre 2 y el 9 de ese mismo agosto, cuando disparó 7 jonrones en 8 desafíos. Bateó cuadrangulares en cinco partidos consecutivos y esa es una marca para el equipo Wisconsin, Clase A, en la Liga del Medio Oeste.

Garth terminó el año con el West Tennessee en Doble A, para unirse a un reducido club de bateadores nicas que han llegado a esa categoría como David Green, Marvin Benard, Juan Muñoz y Brant Alyea, entre otros.

“Ahora me estoy preparando para tener una buena temporada con los Leones en la Liga Profesional. Creo que podremos redondear un buen equipo y espero ser útil en todas las facetas al club”, señala el intermedista.

Garth podría estar a la mitad del camino que lleva a las Ligas Mayores, pero considerando desde donde viene, asegura que siente como un triunfo lo que ha conseguido.

“Cuando yo vine a Managua, realmente no podía jugar. Aquí aprendí un poco con el Bóer en Don Bosco, y más adelante con los Marineros. Ahora hasta en la Selección Nacional he estado y mi sueño era llegar a la Serie del Atlántico. Así que estoy por encima de eso. Quizá eso es lo que más me motiva a trabajar”, señaló Garth, un joven con un gran futuro, pero también con un gran presente.

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