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Nuevamente las Fieras del San Fernando han mostrado pasividad y poca capacidad de organización, de acuerdo con lo reflejado en las últimas dos ediciones de la Liga Nicaragüense de Beisbol Profesional (LNBP).
Esta lectura no resulta complicada —ni siquiera nueva— de identificar. Sin embargo, se ha vuelto muy difícil conocer las verdaderas razones que han arrastrado al San Fernando a las crisis de los últimos años.
Recientemente se cuestionó al ex presidente de la junta directiva de las Fieras, el Alcalde de Masaya, Orlando Noguera, quien finalmente resultó sustituido durante una reunión a la cual ni siquiera asistió.
Noguera ha sido señalado por algunos directivos —que solicitan omitir sus nombres— de querer manejar al San Fernando para lucro personal. Sin embargo, estos señalamientos no son confirmados.
“No es cierto. Nosotros (los directivos) tenemos una buena relación. Nunca hemos tenido problemas de fuerza mayor”, dice Noguera, quien insiste en que el “verdadero” inconveniente del San Fernando es el patrocinio.
El fiscal de la junta directiva de las Fieras, Eduardo Román, ha dicho que Noguera tuvo ciertas dificultades porque sus ocupaciones en la Alcaldía de Masaya le impedían ejercer efectivamente la presidencia del equipo.
Noguera no respondió ante la crítica situación que ha pasado el San Fernando, y los restantes accionistas no tomaban iniciativa para cambiar la situación, especialmente el dueño del 51 por ciento de las acciones, Arturo Arana.
No fue sino hasta que el presidente de la LNBP, Edwin Cordero, comunicara que los Orientales tenían la autorización para sustituir a las Fieras, que los directivos del San Fernando reaccionaron.
“No sé por qué (Arana) no tomó cartas en el asunto. No tengo ni idea. No podría decir nada al respecto. Eso debe decirlo él”, comentó vía telefónica Sucre Frech, accionista minoritario del San Fernando.
Arana nunca estuvo disponible para este trabajo. Se intentó infructuosamente obtener sus comentarios. De hecho, no se le ha visto involucrado directamente en la lucha por mantener al San Fernando en la próxima edición en la liga.
Se desconocen las razones del porqué Arana, en su posición de mayor accionista, no tomó las riendas del equipo, cuando este amenazaba con no participar en la liga. Algunos directivos alegan que son diferencias políticas con Noguera.
Los mismos directivos de las Fieras, pidiendo siempre el anonimato, sugieren que hay inconformidad en Arana en la entrega de cuentas del año pasado que hizo Noguera.
“No, no existe tal cosa. Lo que pasa es que tenemos una idiosincrasia propia. No nos gusta actuar de manera autoritaria. Arana es el dueño, pero nuestra cultura es decidir en conjunto”, dice el directivo Filadelfo Ramírez.
Salvo excepciones, una acción da a su poseedor derecho para emitir un voto en la junta de accionistas. En las asambleas se toman decisiones de carácter estratégicas. Por lo tanto, cuantas más acciones se posean, más votos se pueden emitir. Y en consecuencia, mayor es el control de la sociedad.
En general, y salvo que existan pactos estatutarios que limiten el poder total de una sociedad por un solo accionista, para ejercer el control de cualquier grupo constituido por acciones se necesita poseer mayoría absoluta, es decir, el 50 por ciento del total de acciones que se encuentran en circulación, más una.
Sin embargo, en la práctica, y en grandes compañías, basta con poseer entre el 15 y el 20 por ciento del capital de la sociedad para ejercer una influencia decisiva en la dirección de la empresa.
Eso no sucedió en el San Fernando. Arana compró un 51 por ciento de las acciones del equipo, pero nunca tomó control de él.
Lo cierto es que esta crisis del San Fernando ha originado críticas a la LNBP, principalmente por lo flexible que se mostró durante la situación.