MADRID/AP
Barcelona festejó ayer con la victoria 2-1 sobre Sevilla con dos tantos del ariete argentino Lionel Messi, quien fue aclamado por la hinchada y despedido en medio de una gran ovación.
Frederic Kanouté descontó para el Sevilla.
Messi regaló la segunda victoria al Barsa después de una semana de críticas sobre el juego y los resultados del equipo del holandés Frank Rijkaard.
El argentino dedicó los tantos a su compañero Ronaldinho, quien faltó a la fiesta por una contractura en el gemelo de la pierna derecha. Su ausencia coincide con la polémica sobre sus salidas nocturnas y sus continuas sustituciones en los partidos de Liga debido a su bajo rendimiento.
Además, se celebraron 50 años del estadio del Barcelona (1957-2007), que se cumplen el próximo 24 de septiembre, con una fiesta en la que no faltaron imágenes históricas y los espectáculos musicales.
A los 73, el artillero francés Thierry Henry buscó un hueco entre la zaga sevillista para ponerle un balón a Messi, quien controló la pelota y consiguió rematar la volea para estrellar el esférico en el arco. Siete minutos más tarde Messi convirtió el segundo de penal.