Corresponsal/ Granada
La profesora Ermelinda del Socorro Martínez Talavera, de 70 años, se ha visto en total abandono por su familia, la Alcaldía Municipal y la población en general.
Martínez inició su carrera magisterial a la edad de 14 años, como maestra de escuelita pagada, donde enseñaba a niños de todas las edades y donde trabajó nueve años.
En 1950 inició su labor magisterial en la Escuela Ingenio Amalia, en Nandaime, y dos años después se trasladó a la Escuela Niño Jesús en la zona urbana de Nandaime, propiamente a la casa donde vivió el mártir Rommel Carrasquilla Fletes, ubicada de la Alcaldía dos cuadras y media al sur, donde trabajó hasta 1957.
Ya en 1961 se trasladó a Malacatoya, donde vivió y trabajó dando clases en la escuela de la comunidad Los Tapia, por dos años. Laboró dos años en la comunidad El Rincón, en la escuela que lleva el mismo nombre, y entre 1965 y 1966 Martínez trabajó en San Ramón de Malacatoya.
La maestra suministró nombres de personas que la conocieron, tanto en Malacatoya como de Nandaime.
Un supuesto trastorno mental bastó para que la docente fuera despedida de su cargo entre 1965 y 1966, no se sabe la fecha exacta, y por ello fue mandada a su casa sin ningún seguro y ninguna respuesta. En esa época la inspectora departamental era la profesora Mary Cuadra.
CHEQUES SE PERDÍAN EN GRANADA
La profesora Martínez con mucho esfuerzo relató que cuando trabajaba tenía de supervisor al señor César Espinoza (q.e.p.d.), quien le preguntó si estaba trabajando en algún centro de estudios, por lo que le contestó que no. Sin embargo, Espinoza le aseguró que el cheque de ella llegaba todos los meses a la Renta de Granada.
La profesora Martínez dijo que con Gustavo Hernández, de la Renta en Managua, comprobó que mandaban su cheque. “Fui a Tesorería y dije que llegaba a retirar unos cheques, me dijeron que los remitían a Granada. ¿A quién se los daban en Granada?”, se pregunta todavía la profesora.
“Me suspenden por enfermedad, cotizaba, pero no me dieron respuestas ni ahora”, se lamenta.
Según Ofelia Larios Vega, ex maestra y presidenta de los jubilados de Nandaime, dijo que conoce Ermelinda desde pequeña. La catalogó como una persona muy inteligente.
“Cuando tomó el puesto de maestra, ella sólo tenía la primaria aprobada”, recordó Larios, señalando que no desaprueba la educación de ahora, pero una primaria de antes era como un bachillerato de ahora.
FAMILIA ALEJADA
Desgraciadamente nadie de su familia mira por ella, nadie pudo reclamar sus derechos en la época en que los maestros ganaban bien, pero no gozaban de los requisitos mínimos de la Ley Laboral.
Martínez tiene tres hijas, dos de ellas viven en Managua. Una lava y plancha, la otra aprendió contaduría pero no la ejerce.
La tercera de sus hijas, a quien sólo llamó Jovannia, vive en Quinta Catalina, Nandaime, a pocos metros de la profesora y a veces la visita.
ALGUNAS GESTIONES
Según la profesora Martínez, cuando fue a pedir ayuda a la Alcaldía, el antiguo alcalde Alberto Larios le daba comida en granos y 100 córdobas para pagar el agua y la luz.
“El alcalde me llevó los papeles al Mined (Ministerio de Educación) central para que se me gestionara una ayuda”, dijo.
Esta ayuda se logró en conjunto con la profesora Larios y el centro comunitario Oscar Arnulfo Romero, de Nandaime, que consiguieron que el Mined le diera un bono de 1,500 córdobas cada tres meses.
“Ese bono sólo lo recibí una vez, para nunca más dármelo”, asegura la profesora Martínez.
La profesora Martínez vive ahora de la caridad pública, no recibe la más mínima ayuda del Estado, ni de ninguna institución, ya que por “obra de magia” todos los papeles y su currículo desaparecieron y no quedó ninguna constancia de su trayectoria magisterial en el Ministerio de Educación, por lo que no goza de los beneficios del Seguro Social.
RECIBEN DONATIVOS
Si alguien quisiera ayudar a esta mujer, puede hacer llegar su donativo a Radio La Nandaimeña, en el Centro Comunitario Oscar Arnulfo Romero en Nandaime o comunicarse al teléfono 5612607.