- En 1967, la Academia de Suecia entregó el Premio Nobel de Literatura al guatemalteco Miguel Ángel Asturias. Cuarenta años después, un grupo de intelectuales quiere que el Nobel regrese a Centroamérica, esta vez en las manos de Ernesto Cardenal, una figura querida y odiada por los escritores nicaragüenses
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“No codiciaréis el Premio Nobel de Literatura; ni el Cervantes, de España; porque seréis aborrecidos por las Musas; y os quedaréis sin el Premio y sin Ellas.” La advertencia vino de puño y letra de Carlos Martínez Rivas, en octubre de 1993. De esta manera, el poeta, considerado por muchos como el mejor escritor nacional después de Rubén Darío, lanzaba una maldición a los “dos poetas oficiales de Nicaragua”: Pablo Antonio Cuadra y Ernesto Cardenal.
Pero la advertencia, más allá de alejar a las musas, ha creado un fuego cruzado entre la comunidad de escritores e intelectuales de Nicaragua, que no se ponen de acuerdo en un apoyo unánime a la candidatura de Cardenal, a pesar del prestigio que significa para un escritor y el país que representa, ser laureado por el que se considera el máximo galardón literario. En algunas ocasiones, las críticas contra Cardenal son acaloradas e intensas.
“Ha querido convertir su talento en panfleto, y un artista tiene que crear belleza estética y ética al mismo tiempo. Cardenal anda ‘panfleteando’ las Bellas Artes”, afirma el escritor Juan Chow, quien dice que si de él dependiera, no le daría el voto a Cardenal para el Nobel, porque el poeta es “un político; más que artista es un ideólogo. Deberían de promocionarlo para el Pulitzer, no para el Nobel de Literatura”.
Los premios Nobel no han estado exentos de controversias, aunque tal vez la creada con la nominación de Cardenal no supere al escándalo logrado por la candidatura del escritor ruso Borís Leonídovich Pasternak, quien obtuvo el Nobel en 1958 por su novela Doctor Zhivago con un empujón de la guerra de espionaje entre la Agencia Central de Inteligencia estadounidense -que secuestró los manuscritos de Doctor Zhivago y los publicó en ruso, para cumplir un requisito de la Academia Sueca- y la KGB soviética. Pasternak renunció al Nobel por presiones de Moscú.
Lo que sí ha generado la candidatura de Cardenal es una guerra de opiniones entre los escritores. Los partidarios de él resaltan la calidad de su producción literaria, su posición como uno de los principales representantes de la Teoría de la Liberación, y su trabajo dentro de los movimientos opositores a la dictadura somocista y posteriormente en la revolución sandinista. Los opositores critican sus técnicas literarias, menosprecian sus escritos y su trabajo dentro de la revolución.
El escritor Raúl Orozco, que se autodenomina “proscrito” por Cardenal y la élite intelectual del país, cataloga como un “gesto de vanidad” de parte del poeta el hecho de una posible candidatura al Nobel, al que le resta importancia llamándolo un premio desprestigiado.
“Todo el mundo tiene derecho a competir por el Nobel… Si le dieran el Nobel a cualquier escritor nicaragüense, independientemente de lo desprestigiado que están esos premios, sería una cosa de beneplácito para Nicaragua… Ernesto ni siquiera es de los poetas que yo considero mis favoritos… Cardenal es figura, sólo figura. Tiene sus méritos, como haber hecho un poema extraordinario que se llama Oración por Marilyn Monroe o La Hora Cero, pero los demás son inextricables para mí…”
¿Cuál es la fuente del rechazo hacia el poeta? Una escritora novel, que prefirió el anonimato, dijo que muchos escritores sienten envidia, odio y hasta temor a la figura de Cardenal.
Según la escritora, Cardenal es el hombre con mayor poder cultural en el país, y una sola frase de él, buena o mala, puede abrir o cerrar las puertas de diarios y editoriales. La escritora afirma que Cardenal maneja los fondos que algunos países donan para la publicación de libros, por lo que son pocos los que se atreven a criticarle.
“Su visto bueno es una especie de aval. Si alguien lo tiene, se le abren todas las puertas”, afirma la escritora.
Cardenal prefiere alejarse de la controversia y se niega a dar opiniones sobre su candidatura.
Consultado por Domingo sobre el tema, el poeta se limitó a decir que él no tiene nada que ver con la iniciativa. “Me están promoviendo, yo no me promuevo. No quiero comentar eso porque no me interesa comentar un homenaje que están haciendo a favor mío… No he sentido nada, no me interesa, yo no quiero pensar en el Nobel. No me interesa hablar del Nobel”, afirmó el poeta.
La candidatura de Ernesto Cardenal para el Nobel de Literatura fue lanzada por la Academia Nicaragüense de la Lengua en enero de 2006, pero en las últimas semanas ha tomado relevancia, revolviendo las aguas del mundo literario nicaragüense, porque un grupo de escritores nacionales, encabezados por Sergio Ramírez, han decido apoyar firmemente la postulación, que además tiene el visto bueno de asociaciones de escritores de Chile y México.
En entrevista con Domingo, Ramírez dijo que la decisión de crear un comité de apoyo a la candidatura de Ernesto Cardenal se dio por la “trascendencia” que su poesía ha tenido en Europa, las ediciones de sus libros en lenguas nórdicas, en alemán, holandés, inglés y francés, además que el Nobel de Literatura no ha regresado a América Latina desde 1990, cuando fue concedido al mexicano Octavio Paz.
“Todo eso es un aliciente para llamar la atención sobre la obra de alguien que, siendo conocido en diversas partes del mundo, es un aspirante legítimo a un premio de esta categoría.”, explica Ramírez.
¿Qué tantas posibilidades tiene Ernesto Cardenal de traer el Nobel a Nicaragua? ¿Puede competir con figuras como el peruano Mario Vargas Llosa o el mexicano Carlos Fuentes, que son los otros candidatos latinoamericanos favoritos para hacerse con el galardón? Sergio Ramírez cree que a pesar de que Vargas Llosa y Fuentes son “fuertes candidatos”, Cardenal cuenta con todas las posibilidades de ganar el premio.
“No hay procedimientos (para otorgarlo), la Academia recibe la postulación y guarda absoluto silencio, no hay ni siquiera un acuse de recibo. Es un premio que la Academia discierne por sus propios métodos, por sus propias discusiones internas y hacen sus propias valoraciones”, explica.
Iván Uriarte es un escritor que preparó una tesis doctoral sobre la creación literaria de Cardenal y afirma que él es el único poeta “completo” de Centroamérica para competir por el Nobel, porque cuenta con una vasta producción literaria, además de ser un teórico de la religión, un místico y un amante de las artes plásticas.
El experto afirma que Cardenal ha hecho aportes para modernizar la poesía en Nicaragua e incluso llega a comparar esos aportes con los realizados por Rubén Darío: “La Academia (Sueca) no le dio el Nobel a Darío, pero sí a grandes mediocres. La Academia sólo conoció a Darío mucho después. Darío introdujo cambios a partir de la lengua francesa; Cardenal lo hace a partir de la lengua inglesa. Él tiene ahora la gran oportunidad de recibir el premio que no le dieron a Darío”.
La escritora novel consultada dice que Cardenal encarna tres símbolos de “mucho peso” en el ideario literario latinoamericano, que pueden influir en su nominación al Nobel: el cura, poeta y guerrillero. Para los expertos, esas cualidades, unidas al pasado del escritor, deberían ser una garantía no sólo para ser un candidato al Nobel sino para ganar el premio.
Iván Uriarte dice, además, que existe el contexto político para que Cardenal reciba el galardón: después de décadas militando en el Frente Sandinista, ahora se presenta como un intelectual disidente de la cúpula de ese partido. Además, la Academia Sueca “se ha olvidado” de Centroamérica, por lo que la candidatura de Cardenal sería una oportunidad para que ésta reconozca la producción literaria de la región.
Ramírez advierte, sin embargo, que actualmente Nicaragua “no tiene ningún peso en el mundo” como el que tuvo en la década de 1980 durante la revolución sandinista, por lo que el contexto actual del país no puede influir en la candidatura de Cardenal. Pero explica que si “un escritor tiene una obra trascendental, con huella en Europa, Estados Unidos, tiene la oportunidad de ser reconocido por mucho que las circunstancias de su país no estén presentes en el escenario internacional”.
En una carta hecha pública a inicios de agosto por el Comité creado para respaldar la candidatura del poeta, los miembros de la organización dicen que Cardenal es “sin duda el mayor poeta actual de la lengua española (…), un nombre de proyección mundial, con una obra traducida a más de veinte idiomas. Fiel a la utopía del paraíso en la tierra, su poesía permaneció siempre al servicio del mensaje evangélico, postulando el amor como trascendencia universal y el compromiso comunitario tendiente a una eficaz acción liberadora. Así, su praxis poética se transformó en crónica y profecía de nuestro tiempo.”
Sin embargo, el mismo Cardenal parece no estar tan convencido de hacerse con el galardón. Esta semana hizo público un comunicado en el que acusaba al presidente Daniel Ortega y la primera dama Rosario Murillo de planear una “campaña de desprestigio” en su contra, en la que presentarían, a través de medios locales e internacionales, “falsas evidencias y falsos testigos y falsas pruebas”, como resultado de la “alarma” que ha causado en la pareja presidencial su promoción al Nobel de Literatura.
Los escritores consultados afirman que la denuncia de Cardenal es injustificada, porque el presidente Ortega “está más preocupado en solucionar problemas locales e internacionales” que en las controversias literarias del país.
Raúl Orozco califica la denuncia como una “manipulación de la percepción pública” por parte de Cardenal, mientras que Iván Uriarte dice que es “poco probable” que exista el complot e incluso afirma que si Cardenal ganara un Nobel, Ortega “le daría la mano”.
No es la primera vez que Ernesto Cardenal es postulado para el Nobel de Literatura, tampoco la primera que levanta tanta controversia alrededor suyo. En 2005 se hizo una propuesta similar que no cuajó. Ahora se lanza una nueva campaña y los críticos del poeta lo acusan de autopromoverse para una candidatura al premio. En palabras de un escritor, “Cardenal siempre ha estado detrás del Nobel”.
A pesar de la controversia, el sueño de Cardenal no está en las manos de los que lo postulan ni de sus detractores ni en las de las musas que pueden inspirar su poesía. La decisión tiene que cumplir con las normas de la Academia Sueca.
Sergio Ramírez dice que la entrega del Nobel no “tiene ninguna regla”, y las candidaturas son estudiadas con mucha reserva, no se publican listas oficiales y ni se dan a conocer preferencias.
Según se explica en el sitio de internet de la Fundación Nobel, encargada de administrar los premios, cada año los respectivos comités del Nobel hacen invitaciones a miembros de academias, catedráticos y científicos de todo el mundo para que propongan candidaturas al premio. Los nominados son escogidos por los miembros de la Academia Sueca, “de tal modo que sean representados la mayoría de países y universidades”.
“De repente, la concesión del premio viene a ser muy sorpresiva: escritores que nadie se esperaba, de países pequeños, o de lenguas que no tienen muchos hablantes. Hay veces en que las distribuciones (se dan) aparentemente por razones geográficas o de lengua o de generaciones. Muchas veces, obviamente son más grandes las listas de escritores a quienes debieron darles el premio, que los que lo han recibido”, dice Ramírez.
El escritor afirma que en el apoyo de las candidaturas, los gobiernos desempeñan un rol importante. Explica que en el caso de Octavio Paz, el gobierno del ex presidente mexicano Carlos Salinas de Gortari, convirtió la candidatura del escritor en parte de su política exterior, destinando personal de la Cancillería para que trabajara directamente por el Nobel.
“Ayuda mucho que un gobierno en su política exterior se dedique a promover una figura, como en este caso, de la calidad de Ernesto (…) Yo aspiraría a que el gobierno de Nicaragua de manera oficial diera su respaldo a la candidatura de Cardenal y se decidiera hacer una promoción a través de sus embajadas de lo que el nombre de Cardenal significa, porque al fin y al cabo estas distinciones terminan siendo para los países”, afirma el escritor.
La suerte está echada, independientemente de las diferencias entre los escritores o de un pronunciamiento oficial del Gobierno. La Academia Sueca da a conocer los ganadores en octubre de cada año. Este año, los anuncios comenzarán el ocho de octubre, con la presentación del Nobel Medicina o Psiquiatría. Será 15 días después que se sabrá a quién le tocará el de Literatura y si la maldición de Carlos Martínez Rivas, por el incumplimiento de su “Undécimo mandamiento”, caerá con fuerza sobre Ernesto Cardenal.