(FOTOS LA PRENSA/G. MIRANDA)

“Los récords motivan a las nuevas generaciones”

Mientras en las Grandes Ligas, Barry Bonds alborotaba el avispero al tumbar una de las marcas más veneradas del beisbol, los 755 jonrones de Hank Aaron, en nuestro país, el registro de 319 toletazos conectados por Ernesto López, “El Tiburón Mayor”, parece estar distante de cualquier amenaza, al menos por ahora Ernesto López, líder jonronero […]

  • Mientras en las Grandes Ligas, Barry Bonds alborotaba el avispero al tumbar una de las marcas más veneradas del beisbol, los 755 jonrones de Hank Aaron, en nuestro país, el registro de 319 toletazos conectados por Ernesto López, “El Tiburón Mayor”, parece estar distante de cualquier amenaza, al menos por ahora

Ernesto López, líder jonronero en el beisbol nacional

Ernesto López tiene una forma muy peculiar para explicar la sensación que se experimenta al conectar un cuadrangular.

“Se te erizan los pelos y te emocionás tanto como cuando sos chavalo y te encontrás con tu novia. Y claro, la emoción es mayor si lo pegás en tu propio estadio”, dice “El Tiburón”.

En nuestro país, nadie ha experimentado más esa situación que Ernesto. Sus 319 jonrones, es la cifra máxima para un bateador nicaragüense en la historia.

Y mientras en las Grandes Ligas, el nuevo rey de los jonrones, Barry Bonds, está bajo la sospecha de haber usado esteroides, en nuestro medio, López no tiene ninguna objeción.

“Nosotros nunca tomábamos nada para darle más duro a la bola, es más, hasta para curarnos de cualquier enfermedad, recurríamos a remedios caseros”, explica López.

En las Ligas Mayores, existe la sospecha de que Bonds se auxilió de los químicos más sofisticados no sólo para detener su envejecimiento, sino que se puso más fuerte con el paso de los años.

“El Tiburón” se retiró hace ya una década, pero la admiración que provoca sigue intacta. Siempre ha sido un caballero y aquí se le ve como el símbolo de los cuadrangulares.

Además de poseer la marca de 319 estacazos en su carrera, también tiene el récord de más jonrones en una temporada con 42 en 1978. Y el segundo mejor registro para una campaña, le pertenece a él también (41).

Es más, aquí tiene juegos de cuatro cuadrangulares en 1977 y en el extranjero, torneos de hasta 10 metrallazos, como los que conectó en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Medellín, Colombia, en 1978.

A propósito del reacomodo histórico que ha provocado Bonds, generando encontradas reacciones sobre su logro, LA PRENSA habló con Ernesto sobre el récord de 319 jonrones conseguidos en su carrera.

En estos días en los que Bonds ha puesto de moda el asunto de los jonrones, ¿qué significa para vos ser el máximo jonronero aquí?

Es un motivo de mucho orgullo. Es un mérito que me gané a través de toda mi carrera. Para mí es una dicha. Los récords que tengo, tanto en mi carrera como en una temporada, es lo mejor que ha pasado. Cuando veo lo que hice, siento que valió la pena jugar. Aunque pienso que conecté más de 319 jonrones, pero esos son los que están registrados.

¿De cuántos jonrones creés entonces que sería en realidad el récord?

Pienso ahí faltan unos 12 ó quizá 14 jonrones. Es decir, pienso que conecté unos 330. Se ha dicho que algunas estadísticas andan extraviadas, pero de todas formas, no me estoy quejando. 319 jonrones es una cifra respetable, creo yo.

¿Vos creés que la gente siente admiración por ese récord?

Yo creo que sí. Pienso que mis números es algo que quedó dentro del corazón de los fanáticos. Quizá vos no viviste esa época porque estabas muy chavalo, pero cuando yo estaba en mi apogeo, la gente llegaba exclusivamente a verme batear jonrones. Es decir, pagaban por ver el espectáculo que yo les podía proporcionar a la hora de batear. Y eso siempre me llenó de muchas satisfacciones.

¿Cómo llegaste a convertirte en un jonronero, cómo fue ese salto?

Fue un proceso natural. Al inicio de mi carrera no pegué muchos jonrones, pero a través de los años me fui poniendo más fuerte, pero fijate que incluso en mi apogeo, yo era un flaco de 175 libras y le daba fuerte a la bola. Muchos me preguntaban que de dónde sacaba tanto poder y siempre respondí que era algo natural, algo que Dios me dio. Yo mejoré con los años.

¿Nunca tomaste nada extraño para ponerte más fuerte?

No. No es que quiera decir que nosotros éramos ingenuos o cosa parecida, pero éramos gente sana, al extremo que cuando teníamos alguna enfermedad, los remedios que tomábamos eran caseros. Y hasta los ejercicios eran menos sofisticados. A lo sumo se levantaba un poco de pesas, pero nada más. Éramos fuertes por naturaleza.

¿Creés que algún día tumben tu marcar de 319 jonrones?

Algún día alguien la va a tumbar, eso lo yo sé, pero nadie sabe cuándo será. Sobre todo porque a los que venían más cerca, ya les cayó el tiempo encima. Por ejemplo, Próspero González (tiene 258) ya va de salida. Y los otros dos más cercanos Ariel Delgado (235) y Ramón Padilla (213) ya se retiraron.

¿No mirás amenaza sobre tu registro, entonces?

Por lo menos por el momento, no. Yo no sé que pasa, pero yo no veo que haya continuidad en los bateadores de ahora. Aquí hay gente de poder como por ejemplo Justo Rivas (tiene 37 en su carrera) y Freddy Chévez, pero no son consistentes. Así que a menos que aparezca un fenómeno, creo que mi récord para a mantenerse algún tiempo.

¿Te molestaría que tumbaran tu récord? Te pregunto porque guardando distancia, Hank Aaron pareció molesto inicialmente con Bonds…

No, de ninguna manera me molestaría. Como te dije, sé que alguien lo va a tumbar algún día. Cuando yo pasé los 28 jonrones de Pedro Selva en la temporada de 1977, él no se molestó. Y estoy seguro que si ha sido contra su equipo, el Carazo, Pedro hubiera llegado a felicitarme. Los récord son para tumbarse, para motivar a las nuevas generaciones. Si yo puedo estar presente en el momento en que tumben mi récord, yo iría a saludar al jugador que lo consiga, o al menos, le mandaría un mensaje.

¿Cuál de tus registros ves como más difícil de superar, el de 42 en una temporada, o el 319 en tu carrera?

Pienso que ninguno de los dos es fácil, no quiero decir que no los puedan tumbar, pero la verdad es que no veo amenaza. En los dos hay que tener mucha continuidad, pero quizá el de los 42 en una temporada podría estar más al alcance. Yo pensé que Ramón Padilla podría tumbarlo en 1993, pero se quedó con 36. Ahora, yo sé que no se usa aluminio, pero ese baum bat es bastante parecido al aluminio. Lo que no hay es continuidad.

Guardando las distancias, ¿te pasó a vos como a Bonds, que mucho lo esquivaban con bases por bolas…

Sí, cómo no. Muchas veces me dieron boletos con gente en base. A mí me ayudó mucho que Heberto Portobanco ponía a Luis Beltrán Fierro detrás de mí y eso obligaba a que los managers contrarios la pensaran si me querían transferir. Pero aún así lo hacían. Muchos lanzadores se sentían atemorizados.

¿Y hubo lanzadores que te atemorizaban a vos?

Hubo varios que se ganaron mi respeto y que me resultaba difícil batearles. Por ejemplo, a Juan Oviedo era difícil que le bateara, lo mismo que a Julio Juárez y a Sergio Lacayo. No lanzaban tan fuerte como Oviedo, pero eran muy inteligentes. Creo que el más difícil fue Julio, a quien a lo sumo creo que le di un jonrón en toda mi carrera.

¿Y entre los bateadores de tu época, cuáles eran los más poderosos?

Bueno, habría que comenzar por Pedro Selva, quien puso los primeros récords de jonrones, que luego yo superé. Pero Pedro tenía un gran poder, aunque sus batazos eran de línea. Pero también estaban el propio Fierro, Calixto Vargas, Róger Guillén y Vicente López.

Entre la camada de los ochenta, ¿cuáles fueron los bateadores más potentes en tu opinión?

Ariel Delgado, Próspero González y Ramón Padilla, además de Juan Cabrera y Apolinar Cruz, que comenzaron antes, pero florecieron como gente de poder en los años ochenta. Eran muy fuertes.

“Creo que Barry Bonds merece su respeto”

Aun cuando Barry Bonds ha despertado múltiples sospechas por el relanzamiento inesperado que sufrió su carrera cuando debía ir en declive, Ernesto López considera que merece ser respetado.

“Es natural que haya sospechas porque en lugar de envejecer, lució más rejuvenecido, pero pegar jonrones no sólo es asunto de esteroides, hay que tener habilidad y él la tiene”, afirma Ernesto.

De acuerdo a López, los críticos de Bonds lo hacen fundamentalmente porque quizá sintieron una identificación generacional con Hank Aaron y no querían que tumbara el récord, indica.

“Quizá en la época de Aaron no habían esas sustancias, pero quién garantiza que si las ha habido, no las hubiera tomado. Nosotros mismos a lo mejor aquí las hubiéramos usado”, reflexiona.

Y ahora que Alex Rodríguez, ha sido mencionado como el más firme candidato a tumbar el registro de Bonds, López cree que eventualmente será también objeto de sospechas.

“Cuando Aaron tumbó la marca de Babe Ruth se dijo que lo hizo en más turnos sólo con el fin de quitarle méritos. Ahora se dice que Bonds tomó esteroides. Las polémicas siempre estarán ahí. Ahora viene la época de Rodríguez”, afirma.

A propósito de Alex Rodríguez, que es visto como la amenaza para el récord de Bonds, ¿cuál pelotero actual te ha impresionado a vos?

Justo Rivas. Yo creo que es el mejor pelotero que hay en estos momentos en el país. Ese muchacho tiene fuerza. Tiene capacidad para pegar unos 20 por campaña, pero aún no lo hace.

¿Por qué será?

Porque muchas veces sacrifica poder en busca de hacer contacto. Yo creo que debería concentrarse en tumbar la pelota. Así podría ayudar más a su equipo y contribuiría al espectáculo. No quiero parecer engreído, pero como te dije, cuando yo jugaba, mucha gente pagaba para irme a ver a mí, y yo les respondía.

¿Eso no fue causa de presión?

No, de ninguna manera. Eso me hizo ser mejor jugador, me hacía que yo me exigiera más a mí. Muchas veces Granada perdía por una carrera y si en el último inning, yo venía a batear con uno en base, ellos tenían la esperanza que yo podía voltear el marcador y muchas veces lo hice.

¿Así debería ser Justo Rivas?

Claro. Freddy Chévez también debería ser así. La estatura que tiene y el peso que ha conseguido, es para que metiera unos 20 ó 25 jonrones por temporada, pero veo que se conforman con dar un hit. Creo que la gente los recordaría más si comienzan a tumbar la cerca.

Ernesto sabe de lo que habla. Hace diez años que no empuña un bate, pero el recuerdo de sus jonrones, persiste pese al paso del tiempo.

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