El nuevo cementerio municipal de Estelí cuenta con unos dos mil lotes disponibles para familias pobres. ( LA PRENSA/W. ARAGÓN)

Nuevo cementerio municipal en Estelí

CORRESPONSAL/ESTELÍ La población urbana del municipio de Estelí cuenta ahora con un nuevo cementerio local. El anterior campo santo municipal agotó su capacidad y no presta las condiciones para más sepelios. El ingeniero Pedro Pablo Calderón Matamoros, Alcalde del municipio de Estelí, inauguró oficialmente la obra en un acto público, donde anunció que cada metro […]

CORRESPONSAL/ESTELÍ

La población urbana del municipio de Estelí cuenta ahora con un nuevo cementerio local.

El anterior campo santo municipal agotó su capacidad y no presta las condiciones para más sepelios.

El ingeniero Pedro Pablo Calderón Matamoros, Alcalde del municipio de Estelí, inauguró oficialmente la obra en un acto público, donde anunció que cada metro cuadrado de terreno para sepultura tendrá un costo de 300 córdobas.

El edil esteliano dijo que el precio es simbólico, porque los cementerios privados cobran hasta mil dólares por otorgar un espacio similar y solamente va a autorizar la venta del lote de terreno a quienes dispongan construir tres fosas en cada espacio.

Según el alcalde, el terreno está listo para recibir al primer difunto y con éste esperan garantizar sepulturas durante una década, es decir hasta el año 2017, ya que cuenta con más de dos mil lotes.

La municipalidad invirtió un millón de córdobas para acondicionar el campo santo, que incluye la compra del terreno. El FONIM, organismo de Dinamarca, financió la construcción de un muro perimetral de piedra cantera alrededor del nuevo cementerio.

Actualmente existe otro cementerio, el cual está ubicado en las afueras de la ciudad de Estelí, y tiene un costo inalcanzable para gente de escasos recursos económicos o familias demasiados pobres.

Gran parte de la población esteliana, que tiene deudos en el cementerio municipal, se queja continuamente porque en ese campo santo los antisociales se roban los objetos que adornan las lápidas y profanan las fosas.

Lo preocupante es que los vigilantes, pagados por la municipalidad, no hacen nada por evitar el robo de los objetos, mucho menos las autoridades de la Alcaldía resuelven el problema que ya es viejo, ya que en el sector deambulan borrachos, drogadictos y vagos.

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