Gastón Quintana se ha entregado por entero al cuido del Estadio Cranshaw, de Managua. (LA PRENSA/M. LORÍO )

Eterno guardián

Gastón Quintana unió su vida al Estadio Cranshaw [doap_box title=»Hasta que la muerte los separe» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Gastón Quintana se casó solamente dos veces en la vida. Con su primera esposa concibió siete hijos, pero el amor que marcó su vida fue con la maestra de folclore nica, Haydée Palacios, con quien tuvo dos hijos. […]

  • Gastón Quintana unió su vida al Estadio Cranshaw
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Gastón Quintana se casó solamente dos veces en la vida. Con su primera esposa concibió siete hijos, pero el amor que marcó su vida fue con la maestra de folclore nica, Haydée Palacios, con quien tuvo dos hijos.

Su relación con Palacios duró 15 años, luego ambas partes decidieron separarse amistosamente, ahora a Gastón sólo le quedan los recortes de periódicos de aquella bella dama con quien compartió una buena parte de su vida.

“Haydée era una dama, todavía me acuerdo del día que la conocí en Masaya. Yo fui a la Cruz Roja y ella era la reina, era preciosa, me enamoré de ella y me casé, pero como todo amor llega a su fin, mi desenlace con ella llegó, pero todo terminó bien”, explica Gastón.

Podría decirse que el profesor Quintana tuvo un matrimonio adicional, además de sus dos anteriores, pero éste le duraría para la eternidad.

No hubo ceremonia de iglesia, ni testigos, pero sí hubo una cancha y un balón que estuvieron presentes porque incrustados en los pilares que sostienen el Estadio Cranshaw, está el contrato que firmó Quintana, entregándose de por vida y por cuenta propia al cuido de este estadio de futbol.

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Muchos jugadores de futbol nicaragüense comentan en tono de broma que las últimas palabras del futbolista inglés-nicaragüense Thomas Cranshaw, fueron: “Gastón Quintana, te dejo el estadio de futbol”. Y es que esta broma no es tan irreal como parece.

“El Profesor” Gastón Quintana, como es llamado popularmente, tiene más de 15 años cuidando cada rincón y cada área verde del estadio de futbol de Managua, Thomas Cranshaw. Cada arruga de su cuerpo cuenta la historia de su vida, un total festín de aventuras deportivas, amorosas y militares.

El 8 de marzo de 1931 en León nació Gastón, el segundo único varón de la familia Quintana, tristemente fue separado de su madre a corta edad, pero adoptado por sus tíos Daniel y Anita Quintana. “La mayoría de mi familia es originaria de México, mi madre se fue a vivir allá cuando apenas era un niño, nunca más la volví a ver”, relata Gastón.

Su nombre es tan original como su personalidad. Explica que lo asocian con el ser derrochador de dinero, pero Gastón admite que es más tacaño como no hay otro, y enseguida expresa con gran orgullo que el origen de su nombre procede originalmente del idioma alemán.

“Todos me molestan diciéndome Gastón, porque lo asocian con gastar dinero, pero yo soy muy pinche, además Gastón viene de una palabra en alemán que quiere decir huésped, y déjeme decirle que mi nombre lo usa el 45 por ciento de la población francesa y todos los personajes llamados con mi nombre son los sujetos buenos de las películas y novelas, y para finalizar, mi apellido Quintana habla algo incierto de mí, porque no tengo ninguna quinta que se llame Ana (Quinta-Ana)”, explica Gastón.

EL MAGNÁNIMO JUGADOR

Los recuerdos llegan a la mente de Gastón como si los viviera en el momento, relata con gran nostalgia esas memorables e inéditas historias de su juventud. De repente un chispazo le arranca una extraña sonrisa y nos cuenta su vida como deportista y militante de la Guardia Nacional somocista.

Gastón comenta que el general Somoza lo echó de la Guardia porque era demasiado bueno para matar a los sandinistas, llegó un momento en que se transformó en el magnánimo de la guerra, no tenía el coraje de aniquilar a su compañero nicaragüense.

“Mejor preguntame cuántas vidas perdoné cuando estaba en la Guardia, si más bien me echaron porque casi no mataba a los sandinistas que me ordenaba desaparecer el general Somoza”, explica

Durante su vida militar, practicó diversos deportes, pero Gastón prefirió entregarse de lleno al futbol, un deporte que él lo califica como el más bello de todos los deportes.

“Uno de mis tantos debates con San Beisbol (Carlos García) era que el beisbol es un deporte incompleto, y el futbol lo es en su totalidad. Más claro te lo dice el Comité Olímpico: el beisbol que es un juego recreativo y ha sido rechazado dos veces como deporte, en tanto el futbol son once contra once, 22 jugadores que juegan durante 90 minutos sin parar, defendiéndose y atacando, eso no lo tiene el beisbol”, expresa.

Luego de jugar para el Instituto Pedagógico La Salle, donde aprendió a jugar el beisbol y el futbol, Gastón se dedicó a especializarse en la materia deportiva, practicando la mayoría de los deportes, desde beisbol, futbol, baloncesto hasta ping-pong.

“Toqué mi primer balón desde los 7 años de edad, ahora tengo 76 años y parece que todavía la puedo patear, lógicamente no con la misma intensidad, pero con la misma inteligencia”, comenta Gastón.

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