El presidente Álvaro Uribe saluda al profesor Gustavo Moncayo, con quien se encontró en una céntrica plaza de Bogotá. Moncayo atrajo la atención de todo el país por caminar más de 900 km desde su pueblo natal para exigir la libertad de su hijo, secuestrado por las FARC hace 10 años. (LA PRENSA/ AFP)

Ardiente debate en Colombia

Uribe dialoga con maestro caminante que le pide dar zona de despeje a las FARC para liberar a rehenes [doap_box title=»“Intransigencia es de ambos lados”» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] En un determinado momento del debate público de ayer, el profesor Gustavo Moncayo enfiló baterías denunciando que “tristemente los rehenes siguen en la selva en medio del juego […]

  • Uribe dialoga con maestro caminante que le pide dar zona de despeje a las FARC para liberar a rehenes
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En un determinado momento del debate público de ayer, el profesor Gustavo Moncayo enfiló baterías denunciando que “tristemente los rehenes siguen en la selva en medio del juego politiquero del Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas)”.

“Somos la pelota del juego de donde ambos sacan provecho (las FARC y el Gobierno)”, dijo, y mostrando una gruesa cadena que lleva atada al cuello y las manos, afirmó que era una protesta contra la intención de Uribe de rescatar militarmente a los secuestrados.

“Él no es el dueño de sus vidas”, sostuvo, y anotó que el discurso del Gobierno y las FARC “es igual de intransigente”.

Molesto, Uribe retomó el micrófono para decirle a Moncayo que no podía “seguir igualando al Gobierno con el terrorismo” y, sentándose en la palabra, se trenzó en una disputa verbal con un grupo de manifestantes.

Rechifla

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Mandatario rehúsa y es abucheado pero ofrece paz en 90 días si la guerrilla los suelta

Uribe reiteró que no le entregará “un milímetro de territorio a la delincuencia”. El anuncio desató nuevas rechiflas e improperios de “asesino, paraco (paramilitar), demagogo y títere de los gringos”, aunque algunos de los congregados respondieron con tímidos vivas al Presidente.

El presidente Álvaro Uribe afirmó que si las FARC liberan a los rehenes en su poder, despejará de militares una zona para “pactar la paz en 90 días”, en medio de los gritos hostiles de una multitud que apoyó al profesor Gustavo Moncayo, quien promueve un acuerdo humanitario que le permita volver a ver a su hijo que lleva 10 años de cautiverio.

Uribe dirigió el jueves un discurso ante una audiencia que lo abucheaba y con la cual se enzarzó en una discusión, en la Plaza de Bolívar, en Bogotá, adonde acudió al campamento que instaló ahí Moncayo, de 53 años.

Uribe conversó con Moncayo por unas dos horas.

El profesor recorrió más de 900 kilómetros a pie en un gesto de protesta ante su impotencia de hacer algo para liberar a su hijo Pablo Emilio y llegó en la víspera a Bogotá, en cuya Plaza Central dice que vivirá hasta que vea en libertad a su primogénito. Decenas de miles de colombianos se volcaron a darle la bienvenida.

El educador exige que el Gobierno negocie un canje con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

“La opción de la zona de despeje no, le dije (a Moncayo) que la zona de despeje no, y con toda franqueza no podía conversar tres horas con él para engañarlo”, afirmó. Esa desmilitarización es exigida por los rebeldes para negociar el canje.

En cambio, Uribe dijo que “si las FARC liberan a los secuestrados, con participación de la comunidad internacional, el Gobierno acepta una zona de encuentro para pactar la paz en 90 días con las FARC”.

Pero Moncayo insistió en que es necesario el acuerdo humanitario.

“Debemos unir todos los esfuerzos, tanto del pueblo como del Gobierno, los familiares (de secuestrados) y la misma guerrilla y buscar otras alternativas de apoyo, como el apoyo internacional, (pero) eso es un trabajo tal vez a largo plazo, pero lo más (in)mediato sería el acuerdo humanitario”, expresó.

“No hay que lanzar propuestas por lanzar propuestas, hay que sentarse a la mesa y dialogar. Si lanza propuestas, quién nos garantiza que la guerrilla va a aceptar propuestas, nadie nos garantiza nada”, agregó Moncayo.

El padre del secuestrado también consideró una “farsa” la liberación unilateral de centenares de guerrilleros en mayo y que para el Gobierno fue “un gesto humanitario”.

“Por qué tenemos que esperar que a nuestros hijos nos los entreguen como los diputados del Valle?”, se preguntó Moncayo, en referencia a los 11 legisladores regionales que al parecer fueron ejecutados por las FARC en junio.

“El mismo discurso del Presidente, el mismo discurso de las FARC, no va a nada”, expresó Moncayo.

Apoyado en un bastón y llorando, Moncayo abandonó el atrio de la Plaza Bolívar.

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