CORRESPONSAL / CHINANDEGA
Jahaira Mendoza es obrera de una manicera en Chinandega. “Selecciono el grano sano de maní. Trabajamos por turno de 40 personas, pero no nos dan mayores responsabilidades, porque estas oportunidades son reservadas para los hombres”, dijo.
Mendoza es originaria de la comarca rural de La Virgen, en Posoltega, y ella explica que “nos tratan diferentes a los hombres y esa cadena alcanza hasta en los salarios, porque les paga mejor a ellos”, expresa al compartir su experiencia con 300 mujeres del departamento de Chinandega, que demandan igualdad de oportunidades.
La obrera dio a conocer que conoce de otras vivencias de mujeres en la zona franca de Occidente, que realizan largas y cansadas tareas día a día, mientras los puestos de manejar máquinas u operadoras se los ofrecen a los hombres.
50 MIL FIRMAS A LA AN
Martha Rivera, representante del Movimiento de Mujeres María Elena Cuadra, en León y Chinandega, declaró que compartir estas experiencias fortalece a un movimiento nacional que calcula recoger 50 mil firmas, para ser entregadas a la Asamblea Nacional (AN) en diciembre próximo.
La consulta se lleva adelante en cinco departamentos, entre ellos Estelí, Granada, Juigalpa, León y Chinandega.
LAS PROMESAS DE ORTEGA
La principal demanda de este sector es que el Presidente de la República, Daniel Ortega, en campaña ofreció 50 por ciento de empleos para mujeres en su gobierno.
“Retomamos su discurso y le pedimos que sea condescendiente con el mismo en la practica”, dijo Rivera, incentivada por la opinión de las participantes, que “estiman que no se sienten representadas y que las obreras tengan un salario digno, una educación gratuita y otras expectativas alrededor de las plazas de trabajo en Occidente”, concluyó.
En Chinandega existe un número no determinado de mujeres que emigraron a Costa Rica, España y Estados Unidos.
Para Haitam Shihab, presidente de la Cámara de Comercio de Chinandega, ese porcentaje es preocupante. “Si un joven se va es porque va en busca de un sueño, pero si es la mujer la que emigra, lo hace por razones de crisis”, dijo el palestino-nicaragüense que plantea que los efectos no se ven a lo inmediato, pero al cabo de diez años tendremos crisis de valores, en la juventud abandonada.