Shinzo Abe. (LA PRENSA/AFP)

Oficialismo japonés recibe paliza

Pese a derrota, el premier Abe dice que no renunciará La coalición conservadora gubernamental japonesa sufrió una estrepitosa derrota en las elecciones al Senado, del domingo, en las que perdió la mayoría que ostentaba, pero el primer ministro Shinzo Abe aseguró que quiere permanecer en el poder. Los comicios podrían provocar un bloqueo político en […]

  • Pese a derrota, el premier Abe dice que no renunciará

La coalición conservadora gubernamental japonesa sufrió una estrepitosa derrota en las elecciones al Senado, del domingo, en las que perdió la mayoría que ostentaba, pero el primer ministro Shinzo Abe aseguró que quiere permanecer en el poder.

Los comicios podrían provocar un bloqueo político en la segunda economía mundial, ya que el control de la Cámara alta pasa ahora a la oposición de centroizquierda.

Desde 1955, el Partido Liberal Demócrata (PLD) domina la vida política nipona.

La Dieta, la Cámara baja —firmemente controlada por el oficialismo—, es la que nombra a los primeros ministros. Sin embargo, la tradición es que éstos toman la responsabilidad por una derrota como la del domingo y renuncian.

Es la primera vez en nueve años que el PLD pierde la mayoría en una de las dos cámaras del Parlamento nipón.

De acuerdo con las proyecciones de la televisión pública NHK, a las 02h00 locales del lunes (11 horas del domingo en Nicaragua), el PLD y el partido de inspiración budista Nuevo Komeito pasaron de 76 a 44 escaños, con cuatro escaños aún por adjudicar. El PLD y su socio necesitaban 64 escaños para mantener su mayoría.

El Partido Demócrata de Japón (PDL), la principal fuerza de la oposición, progresó espectacularmente con la obtención de al menos unos 60 escaños frente a sus 32 actuales, según esos primeros resultados a boca de urna.

Los japoneses estaban convocados para elegir 121 escaños, es decir, la mitad del Senado, que cuenta en total 242 curules.

En sus declaraciones televisivas, Shinzo Abe dijo que tiene la intención de permanecer en el poder.

“Cuando fui nombrado primer ministro, prometí que continuaría con las reformas para construir una nueva nación. Tengo la responsabilidad de mantener esa promesa”, afirmó Abe con semblante pálido, ante las cámaras de televisión.

“Abe está acabado”, opinó Gerlad Curtis, un experto de la Universidad de Columbia. Cuanto más tiempo permanezca en el poder “más y más caótico será políticamente”, añadió.

Aunque Abe arrancó con una gran popularidad, perdió el rumbo prácticamente desde sus inicios. Dos ministros abandonaron el Gobierno, y otro se suicidó ante acusaciones de malversación de fondos.

El primer ministro vio además cómo estallaba un escándalo de gran magnitud: la pérdida por parte del sistema nacional de seguridad social de los expedientes de 50 millones de trabajadores. Este increíble fallo fue vivido como una tragedia por la mayor parte de los habitantes de Japón, un país con un elevado índice de envejecimiento en su población.

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