Denis es inmortal

[email protected] Dieciséis años después, aún podemos ver a Denis Martínez columpiarse sobre el montículo, con la vista hacia el futuro y el corazón en sus manos, lanzando el juego de su vida, un perfecto. Ocurrió aquel atardecer del 28 de julio de 1991 en Los Ángeles. Los Dodgers sintieron el sol a la altura de […]

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Dieciséis años después, aún podemos ver a Denis Martínez columpiarse sobre el montículo, con la vista hacia el futuro y el corazón en sus manos, lanzando el juego de su vida, un perfecto.

Ocurrió aquel atardecer del 28 de julio de 1991 en Los Ángeles. Los Dodgers sintieron el sol a la altura de los párpados, mientras desfilaban mansamente ante el veneno del nica, quien les ganó 2-0, pese a lo porfiado que se puso Mike Morgan.

El Juego Perfecto, que lo tenemos tan presente como si hubiera sido hoy, se ha convertido en algo más que un referente para la historia deportiva nacional. Es la mejor demostración de lo que es capaz de hacer el espíritu humano.

Resultó como un premio para nuestro sufrido pueblo pero lo fue más aún para el propio Denis, quien transformó su vida de una forma tan dramática, que el Señor lo colocó en el peldaño más alto al que puede aspirar un lanzador cuando se para en una colina.

Dieciséis años después, aún vemos la curva de Denis esquivando los bates de los Dodgers, o su recta y el cambio, provocando desajustes. Vemos a Martínez tocando el cielo, pero sin despegarse de la tierra.

Lo vemos desvaneciendo amenazas, eliminando oponentes y saltando hacia el futuro, mientras nos llenaba de orgullo y establecía un ejemplo que vivirá pese al transcurso del tiempo.

Martínez es también el latino más ganador de la historia con 246 victorias, atrapó lideratos en efectividad, juegos completos e innings lanzados, y hasta en triunfos, pero fue un día como hoy hace 16 años, que alcanzó la excelencia.

45 mil 560 aficionados se pusieron de pie aquella tarde en el Dodgers Stadium para rendir homenaje a Denis, mientras más de cuatro millones nos hinchábamos de orgullo y queríamos un pedazo del nica.

A dieciséis años de su hazaña, el Perfecto sigue con su brillo intacto, no en los vídeos o los box scores, sino en nuestro corazones.

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