Un agente de la Patrulla Fronteriza estadounidense vigila un sector desértico del Estado de Nuevo México, cercano al territorio mexicano. ( LA PRENSA/ ARCHIVO)

EE.UU. seguirá deportaciones

Reconocen “peso social” de inmigrantes y remesas en Centroamérica, pero no pararán expulsiones [doap_box title=»Cifras de deportados» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Los países centroamericanos se están quejando de que Estados Unidos está deportando a miles de sus ciudadanos en cifras sin precedentes en años anteriores. 11,000 salvadoreños habían sido deportados hasta la semana pasada, en todo lo […]

  • Reconocen “peso social” de inmigrantes y remesas en Centroamérica, pero no pararán expulsiones
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Los países centroamericanos se están quejando de que Estados Unidos está deportando a miles de sus ciudadanos en cifras sin precedentes en años anteriores.

11,000 salvadoreños habían sido deportados hasta la semana pasada, en todo lo que va del año 2007.

10,454 guatemaltecos habían sido expulsados, según las autoridades.

40,000 ciudadanos hondureños han sido deportados, alegó recientemente el Gobierno de Manuel Zelaya.

197,000 extranjeros en total fueron deportados de EE.UU. el año pasado.

115,000 de ellos eran mexicanos, siendo éste el grupo mayoritario.

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WASHINGTON/ AP

Estados Unidos tiene conciencia del “peso social” que significan las deportaciones de inmigrantes en los países de la región, pero tiene también un Gobierno que “respeta y cumple la ley”, dijo el martes un alto funcionario del Departamento de Estado.

Charles S. Shapiro, subsecretario de Estado adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, dijo que los extranjeros que delinquen o violan las leyes de inmigración “seguirán corriendo el riesgo de la deportación”.

“Los gobiernos de Centroamérica y el Caribe reconocen que es su obligación recibir a sus propios ciudadanos”, declaró en una audiencia sobre deportaciones de latinoamericanos y caribeños ante un subcomité de la Cámara de Representantes.

La audiencia fue convocada por Eliot Engel, presidente del subcomité para Asuntos del Hemisferio Occidental, luego que varios gobiernos especialmente centroamericanos expresaran su preocupación por las deportaciones masivas.

Shapiro dijo que, si bien el Gobierno del presidente George W. Bush entendía que las leyes se han hecho para cumplirse, también comprendía que ello no significaba que el proceso para las deportaciones no pueda mejorarse.

Indicó que el año pasado fueron deportados de Estados Unidos unos 197,000 extranjeros, de los cuales el 95 por ciento fue enviado a países de la región, siendo México con 115,000 el que más número ha recibido.

“Es evidente que ese flujo genera un peso social en esos países”, dijo Shapiro.

Los departamentos de Estado y Seguridad Interior han dicho que trabajan en mejoras al sistema de coordinación con los gobiernos, de manera que éstos puedan recibir apropiadamente información policial y judicial de los deportados.

En una visita a Washington hace dos semanas, el presidente hondureño Manuel Zelaya pidió a la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, que Estados Unidos entienda “las preocupaciones de carácter humano” que genera la deportación de hondureños.

Los países centroamericanos son los principales beneficiarios de las remesas que envían sus connacionales que viven en Estados Unidos. Honduras espera recibir este año remesas de unos 10 millones de dólares diarios.

Las deportaciones son también un problema para el Caribe. En una conferencia Caricom-EE.UU. realizada a mediados de junio, gobernantes de los Estados caribeños plantearon el tema a Bush y Rice, y al igual que los países latinoamericanos han dicho que deseaban saber más sobre los antecedentes de los deportados.

“Lo que queremos es también encontrar una forma de cómo reducir el dolor que se crea en todas las partes involucradas en este drama”, dijo el congresista demócrata Charles Rangel, indicando que es un caso que el Congreso ha decidido revisar.

Alison Parker, de la organización Human Rights Watch, dijo ante el panel que más de 1.6 millones de adultos y niños han sido separados de sus esposos o padres debido a la deportación.

“Familias enteras han sido destruidas debido a un solo traspié de alguno de sus miembros, como robar chucherías en los comercios o posesión menor de drogas”, afirmó.

Parker pidió al Congreso que se restituyan las audiencias que darían a los inmigrantes que enfrentan la deportación, la posibilidad de pedir a un juez que les permita seguir en Estados Unidos cuando sus delitos son relativamente menores y sus conexiones con Estados Unidos, especialmente sus vínculos familiares, son fuertes”.

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