- Sacerdote alemán explica en Roma porqué está a favor de ungir a mujeres en el exclusivo Colegio de Cardenales, aunque él no sea “feminista”
El padre Eberhard von Gemminger, un jesuita alemán que dirige la sección en alemán de Radio Vaticano, se declaró este domingo a favor del nombramiento de mujeres como cardenales, lo que les permitiría participar en la elección del Papa.
“Sueño con que en el futuro el Papa pueda ser elegido por un grupo mixto de hombres y mujeres, de 60 hombres y 60 mujeres”, afirmó en una entrevista concedida al periódico Il Messaggero.
En la actualidad la máxima autoridad de la Iglesia católica es elegida durante un Cónclave en el que participan 120 cardenales menores de 80 años.
“No es un discurso feminista. Se trata solamente de realismo y de justicia. Hoy en día, por supuesto, que no es factible, pero dentro de 100 años, ¿quién sabe?”, agregó.
Este religioso, el primero en entrevistar al Papa alemán Benedicto XVI, recuerda que “en la historia han habido casos en los que para ser nombrado Cardenal no era necesario ser ordenado sacerdote”.
“Muchos laicos obtuvieron la púrpura cardenalicia, por tanto, ¿por qué no cabría pensar en mujeres cardenales en un futuro?”, se preguntó el jesuita, quien citó en su entrevista a la Madre Teresa, una religiosa conocida en el mundo entero por sus obras en la India para aliviar el sufrimiento de los pobres.
Consciente de que su sueño tardará un buen tiempo en realizarse, el padre Gemminger reconoce que le gustaría, para empezar, “que hubiera más mujeres en los Consejos Pontificios, en particular en aquellos que tratan sobre la familia, la cultura, la salud y los medios de comunicación”.
Las mujeres abordan los problemas desde un enfoque distinto, estima.
“En algunas situaciones consiguen ser mucho más rigurosas, constantes, son menos dadas a aceptar compromisos. Piensen, si no, en Merkel o Thatcher”, dijo, refiriéndose a la actual canciller alemana, Angela Merkel, y la ex primera ministra británica, Margaret Thatcher.
“Además, las mujeres ven el mundo con más humanidad, una visión que también podría ser útil al Vaticano, aunque la tradición lo haya impedido hasta ahora”, concluyó.