El uruguayo pablo garcía, en un acto de posesión de balón frente a dos defensas venezolanas. (FOTOS LA PRENSA/AP)

LA COPA de AMÉRICA

Su repercusión se ha elevado a través de los años MAGIA QUE ENVUELVE AL CONTINENTE Ver Infografia > La Copa América es la competición más antigua del mundo a nivel de selecciones nacionales. Desde su fundación en 1916 se han realizado 42 ediciones, en las cuales ha desfilado un gran número de estrellas futbolísticas que […]

  • Su repercusión se ha elevado a través de los años

MAGIA QUE ENVUELVE AL CONTINENTE

  • Ver Infografia >

    La Copa América es la competición más antigua del mundo a nivel de selecciones nacionales. Desde su fundación en 1916 se han realizado 42 ediciones, en las cuales ha desfilado un gran número de estrellas futbolísticas que hipnotizaron con sus extraordinarias habilidades y memorables triunfos, inmortalizándose en el histórico camino de un evento que resucita y seduce al continente.

    Las calles de Argentina aún recuerdan el enigmático frenesí futbolero de la primera edición en 1916. Los escenarios estructuralmente descomunales dieron lugar a los primeros partidos de este torneo continental, en el que Uruguay salió glorioso y se alzó con la primera copa ante los anfitriones de ese entonces.

    “Extraordinario”, fue una de las primeras palabras del periodismo que esta competición agregó al diccionario futbolístico, ingeniada con el único fin de describir la jugada sublime, el gol inesperado, o la atajada heroica del portero.

    En la época de los cuarenta aparecieron los primeros cracks del futbol sudamericano, uno de ellos fue Norberto Méndez, la primera estrella que dejó su marca en la Copa. Apareció por primera vez en la edición de 1945 que se realizó en Chile para dejar sin voces a la afición y la crónica radial de la época.

    El argentino cautivó al público con su destreza en la cancha, Sudamérica entero se postró a los pies de Méndez y él se entregó de lleno a su natal Argentina para llevarla a la cúspide y conquista de la Copa América en tres ocasiones consecutivas (1945, 1946, 1947).

    Al zaguero argentino le siguieron figuras como los brasileños Zizinho. En los años cincuenta y sesenta destelló Pelé. En los setenta y ochenta brillaron el uruguayo Enzo Francescoli, el argentino Diego Armando Maradona y Teófilo Cubillas, quien llevó a la historia a su Perú en 1975. Todos ellos fueron parte del primer linaje que instituyó su nombre en este torneo.

    GRANDE Y DOMINANTE

    Al pasar de los años la Copa América se volvió más competitiva y en 1993 esta competición invitó a dos selecciones más del continente, México y Estados Unidos.

    Los aztecas le agregaron picante al torneo, hicieron de los partidos impresionantes duelos a morir, especialmente contra Argentina y Brasil más una cuenta personal ante los estadounidenses.

    Se recuerda al “Matador” Luis Hernández, el máximo goleador mexicano en las Copas América, toreando a la defensa brasileña en aquel recordado partido de 1997 ante los sudamericanos, haciendo grande a la tricolor, a pesar que perdieron con marcador de 3-2. Hernández pertenece a la segunda casta de estrellas junto a Gabriel Batistuta, Carlos Valderrama, Iván Zamorano, entre otros. El tercer grupo de figuras surgieron a finales del noventa e inicios del nuevo milenio con Adriano, Ronaldo, Messi, Tévez, Nery Castillo, Riquelme, Diego Forlán, Pablo García, Roque Santa Cruz, y muchos otros que continúan con el ritmo competitivo de esta competencia.

    91 años después la magia de la Copa América arrolla con mayor intensidad. Esta vez se estableció en Venezuela, un país predominantemente beisbolero, donde el futbol se metió en las entrañas y el corazón de los venezolanos.

    Durante las transmisiones de los partidos hasta la gran final, las televisoras venezolanas registraron casi un 98 por ciento de audiencia global. Venevisión tuvo el más alto rating con el 59.3 por ciento. La gente abarrotó los estadios y otras que no consiguieron un boleto, vieron los juegos por televisión, mirando las glorias, derrotas y lágrimas de los equipos, que lucharon en férreas batallas para llegar a la cúspide.

    Por semanas el país bolivariano se olvidó de los conflictos políticos y que existía una vida más allá de la cancha verde, todos exclamaron los goles que robaron el suspiro y paralizaron corazones, envueltos en el fascinante hechizo del torneo de futbol más dominante del continente americano.

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